Alejandra Muñoz es presidenta de la Federación Central de Manipuladoras de Alimentos, una organización que reúne desde 2014 a una serie de sindicatos de trabajadoras organizadas del rubro. En entrevista con El Desconcierto, la dirigenta  habló de las principales demandas de sus compañeras y recalcó la importancia de la formación sindical.

“Nos constituimos con sindicatos de manipuladoras de alimento, principalmente de la Región Metropolitana. Desde entonces nuestra Federación ha participado a la fecha de protocolos firmados en proyectos de ley, con la idea de regularizar las condiciones contractuales”, detalla Alejandra.

Muñoz añadió que el principal objetivo de la federación es defender “la igualdad en la remuneración y los derechos de cada una de las integrantes de nuestros sindicatos afiliados”.

En 2014, tras un diagnóstico, acordaron la necesidad de constituir federaciones ante el crecimiento evidente del mundo gremial: “Había mucho sindicato por las condiciones que existían en ese momento. Los maltratos, la desigualdad en el suelo, el no contrato indefinido, que se despidiera a la gente en noviembre. Pero resulta que era muy inviable que nos reuniéramos todos los sindicatos con el gobierno porque eran muchas voces que llevaban la misma demanda, era muy complicado poder llevar una conversación”, reconoce.

Así comenzaron a constituir la federación con la intención de representar a los sindicatos de la zona. A la fecha, explica Alejandra, mantienen tres grandes desafíos: el primero de ellos apunta a igualar las remuneraciones de las trabajadoras. 

“Se ha avanzado bastante, se ha incorporado un aumento del 50% del sueldo mínimo con un bono denominado PAE y los bonos ya están estandarizados para todas, los aguinaldos son uniformes para las trabajadoras”, explica la dirigenta.

Sin embargo, los problemas surgen tras las licitaciones de las empresas que nunca habían ofrecido la gratificación garantizada, que obliga a los empleadores a gratificar anualmente a sus trabajadores aún cuando no hayan obtenido utilidades líquidas.

Según Muñoz, el año 2015 marca un antes y un después en ese tema “porque llega una empresa ofertando la gratificación, lo que hace una diferencia de cien mil pesos en el sueldo mensual. Esto significa que ante un mismo trabajo y misma función, hay diferentes sueldos”, cuestiona la dirigenta.

Hoy, Alejandra asegura que se vive un escenario parecido, en donde la licitación pública corre el mismo riesgo: que existan regiones en donde las diferencias de sueldo lleguen a los 110 ó 120 mil pesos.

“Una de las demandas principales hoy día tiene que ver con que la gratificación personalizada esté exigida en la base de licitación. Esto es complicado porque se tiene que crear un proyecto de ley. Hoy nos pasa que tenemos trabajadoras de las mismas comunas, separadas por una calle, que tienen distintos sueldos”, acusa.

Las trabajadoras también buscan que se regularicen las condiciones de infraestructura de los establecimiento educacionales: “A medida que va pasando el tiempo, los estándares que exige la institución para la entrega del servicio van mejorando, piden más seguridad, pero la infraestructura no se condice con lo que ellos piden. Hoy la institución fiscaliza un contrato, entonces necesitamos que se fiscalice lo que realmente es importante”.

La tercera demanda fundamental de las manipuladoras de alimentos apunta al reconocimiento de las enfermedades laborales, provocadas por movimientos permanentes que hacen las trabajadoras y por el estar de pie durante largas horas. Tendinitis, túnel carpiano, manguito rotador, parálisis y otros problemas se han asociado a dicha labor.

“Lamentablemente no están catalogadas como enfermedades profesionales y es ahí donde queremos trabajar, para que se genere un catastro y estudio previo de las enfermedades provocadas por nuestro trabajo constante”, recalca Muñoz.

“El mundo de la dirección sindical está orientado a horarios de varones”

En medio de su trabajo de organización sindical, la dirigenta asegura que la capacitación ha sido fundamental. En específico, las mujeres organizadas han trabajo con dos herramientas entregadas por la FES en jornadas de formación sindical. Se trata del Manual de Aplicación de la Reforma Laboral y el de Promoción de la Equidad de Género en la Negociación Colectiva.

“La capacitación continua tiene mucho que ver con este tema y con todos los estudios que se puedan generar. Todas las herramientas necesarias para nosotras como dirigentas sindicales bienvenidas sean, porque nos abren la visión hacia lo que está ocurriendo en el exterior, porque una se enfoca en su problemática, en sus trabajadoras, y al generar ese tipo de instancias abre la visión a lo que está sucediendo no solo con nuestro rubro en particular, sino que con los trabajadores en general“, argumenta.

A juicio de Alejandra Muñoz, la formación para dirigentas sindicales es clave y debe mantenerse. “En su mayoría somos mujeres dirigentas que tenemos otros roles también: trabajadoras, mamás, dueñas de casa. El mundo de la dirección sindical está orientado a horarios solo de varones, en donde si miras un poco la participación de la mujer en estos programas es bastante minoritaria y creo que tiene que ver con eso, con horarios, tiempos y funciones que desarrollamos por ser mujeres”.

Por ello, la dirigenta recalca que el trabajo desarrollado con la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung en Chile “es positivo porque te ayuda a generar cambios. Cuando empiezas solo tienes las ganas y la ansiedad de reivindicar ciertas cosas, pero no basta, hay que aprender a ser operativa, práctica, ejecutiva, en todo lo que significa: desde la redacción de una carta hasta cuando te presentas frente a una autoridad”.

Muñoz agrega que “no basta con tener la pachorra y las ganas de reivindicar, tienes que ir perfeccionándote constantemente” y recalca que “está más que demostrado que cuando participa una mujer en los conflictos la cosa se lleva de otra manera. Tiene que ver con sensibilidades, criterio, siento que las mujeres tenemos la mente más fría para enfrentar ciertas cosas”.

Al cierre, la presidenta de la Federación Central de Manipuladoras de Alimentos añade que piensa que las mujeres van ganando terreno en el área sindical “porque tenemos bastantes capacidades y competencias para pensar en esto. Ojala algún día lleguemos a ser 50 y 50 en todo”.