El cambio climático va a pasos agigantados a ser la historia más importante de la humanidad. El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) ha hecho un llamado a una reestructuración radical de la sociedad humana para lograr lo antes posible una economía sin emisiones de carbono a nivel mundial. La meta de 1,5ºC parece un desafío muy difícil de alcanzar: hay que disminuir en un 45% nuestras emisiones de CO2 de aquí a doce años más.

A esta altura, los medios chilenos ya no pueden alegar desconocimiento sobre el cambio climático. La prensa debería estar en primera línea informando diariamente sobre sus efectos y soluciones, pero por años han omitido el tema, ya sea por ignorancia o negligencia. Han sido incapaces de explicar las conexiones en sus efectos a la salud, seguridad, alimentos e ingresos económicos de las personas. No han dejado en manifiesto que el clima no es una historia de la sección de “medio ambiente” o “ciencia”, sino una noticia permanente que es tan grande y urgente como cualquier crisis de primera plana.

Hace tan sólo unas semanas el ministro Walker atribuyó a los granizos y lluvias intensas en el país por un posible efecto en el empleo en medio de las malas cifras del gobierno. Pero el tema climático pasó desapercibido en las noticias. Que los medios de comunicación hayan informado sobre granizos en el mes de noviembre sin mencionar el cambio climático es como que hayan informado sobre un tiroteo sin dar detalles conocidos sobre el sospechoso.

Con un ciclo diario de noticias que produce un flujo constante de historias con implicaciones inmediatas o sensacionalistas, la prensa debe encontrar la manera de concentrarse en una crisis de lenta evolución que afecta a todos los habitantes del planeta. Según la Encuesta Nacional de Medioambiente 2018, el 93% de los chilenos plantea que el cambio climático es un tema muy importante o bastante importante para ellos, pero también existen antecedentes donde el 70% se siente muy poco informado en la materia. Esto se transforma en un grave contratiempo: las percepciones sobre los problemas y las soluciones al cambio climático no están basadas necesariamente en el entendimiento del tema y el daño medioambiental puede ser aún más extremo.

Discutir la crisis climática es considerado un “asesino de ratings”, lo cual es una frustración, considerando que una de las principales consecuencias potenciales de no hacer algo con respecto a la carga climática es el fin de la biodiversidad de nuestro planeta. Es entonces una obligación periodística reportar la historia del clima en su totalidad. ¿Qué soluciones sustentables puede haber en la matriz energética chilena para cerrar las termoeléctricas de carbón en Quintero y Puchuncaví? ¿Qué influencia tuvo en la caravana de miles de migrantes de Centroamérica? ¿Qué peso podría tener en la guerra comercial entre China y Estados Unidos? Al cubrir el tema, no es necesario que se cambien los métodos de trabajo ni que se produzcan muchísimas más noticias sobre el contenido. Se pueden seguir abarcando los mismos temas diarios: todo lo que se necesita son una o dos frases que aclaren el vínculo entre el cambio climático y la historia que ya se está informando. Pero esas frases realmente necesitan estar ahí.

Los periodistas y meteorólogos deben tener la responsabilidad de animar a otros a no quedarse atascados en la desesperación, sino a utilizar su preocupación por el cambio climático como una fuerza en transición hacia una mitigación y creación de una sociedad más sustentable y resistente. No digo que haya que minimizar la aterradora realidad pero es importante cubrir el otro lado: la valentía, la resiliencia, las soluciones y las oportunidades que pueden generar las personas a través de historias humanas sencillas y tangibles, dejando en claro que no tenemos por qué ser víctimas pasivas del destino que nos depara. Comprender cómo la gente conceptualiza el tema es fundamental para formular estrategias de comunicación eficaces respecto al medio ambiente.

Los medios deben usar su creatividad colectivamente para interrumpir la monotonía diaria en la forma en que los desastres climáticos son presentados. En septiembre de este año, todos los redactores de la BBC fueron invitados a inscribirse en un “curso de formación sobre el cambio climático”, como una guía formal para informar a su personal sobre este tema. En Chile hay organizaciones donde se pueden encontrar variados expertos que pueden explicar sucintamente esta ciencia sin ambigüedades. Es cosa de preguntar e investigar un poco más. Hay distintas organizaciones medioambientales con kits de herramientas para periodistas, tales como Climate Outreach, Climate Nexus o Climate Visuals, con guías para una comunicación convincente, creativa y exitosa sobre el clima.

El mundo ya se ha calentado alrededor de 1,1ºC y las implicaciones de ello son cada vez más evidentes. Los medios de comunicación deben estar conscientes sobre el tema, deben generar millones de historias más pequeñas a medida que luchamos por prevenirlo y adaptarnos a éste. Esta debe ser la historia de personas peleando por cómo vivir y debe ser contada inmediatamente por los medios.