La incertidumbre se tomó la Conferencia Mundial del Cambio Climático en Katowice, Polonia, cuando Brasil anunció su rechazo a organizar la edición siguiente, la COP25, que por rotación correspondía a América Latina.

Ahí apareció Chile como candidato. Uno de los países más desarrollados en el continente, bien visto en el arena internacional y que los últimos años ha pregonado respecto a la electromovilidad y a la transformación de su matriz energética hacia fuentes no contaminantes.

Chile hizo su pega en Katowice. Apenas llegó, la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt se reunió con Patricia Espinosa, la secretaria ejecutiva de la ONU para el cambio climático y se convirtió en el primer país en hacer entrega del Tercer informe Bienal de actualización de gases de efecto invernadero, un compromiso de todos los países ante Naciones Unidas.

El viernes, en medio de la asamblea plenaria de cierre de la COP24, la misma Schimdt confirmó la noticia: Chile albergará la COP25, lo que implicará a líderes mundiales y miles de observadores y periodistas llegarán al país a discutir respecto al cambio climático.

El documento que le entregó Schmidt  a Espinosa da cuenta de que Chile ha avanzado en un 9,9% en la intensidad de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. “Estos datos muestran un evidente avance de Chile, pero sabemos que todavía no es suficiente y debemos seguir adelante”, dijo la ministra de Medio Ambiente.

La noticia fue presentada en El Mercurio bajo el titular “Chile ya cumple un tercio de su meta de reducción de emisiones”, lo que sería real tomando en consideración el compromiso del país en los acuerdos de París de disminuir en un 30% sus emisiones. La cifra, sin embargo, es engañosa, pues la intensidad de emisiones no es lo mismo que las emisiones brutas. El mismo documento –disponible acá– reconoce que las emisiones de gases contaminantes han aumentado en un 7,1% desde el año 2013. El último año medido, el 2016, registró un total de 111.677,5 kilotoneladas de carbono equivalente. Esto no tomó en cuenta los masivos incendios forestales del 2017.

Además, la noticia del tercio ya cumplido asume también que Chile no avanzará todo lo que se comprometió. El año 2015, los países acordaron una Contribución Nacional Tentativa (NDC por sus siglas en inglés), una especie de compromiso individual de cada Estado para reducir sus emisiones y lograr la meta de los Acuerdos de París. Se trata de documentos de compromisos, pero que no son vinculantes. El compromiso de Chile es reducir sus emisiones un 30%, pero se condiciona a hacerlo hasta un 45% si es que consigue financiamiento internacional en su lucha contra el cambio climático. Puedes ver el NDC de Chile acá.

Con la organización de la COP25 en Santiago, Chile se volverá en un foco mundial respecto a la lucha del cambio climático. El gobierno tendrá el desafío de liderar las negociaciones globales, así como los ojos de activistas medioambientales recalarán sobre el país, tal como pasó este año con Polonia.

¿Es Chile un ejemplo en la lucha con el cambio climático? La organización Climate Action Tracker tiene un duro análisis al respecto. Compuesta por distintas agrupaciones que estudian el cambio climático, estudiaron los NDC y políticas públicas de los países respecto al cambio climático y los compromisos adquiridos en los Acuerdos de París. El resultado, presentado a principios de diciembre, muestra a Chile dentro de un listado de países calificado como “altamente insuficiente” en sus políticas contra el calentamiento global.

Análisis de Climate Action Tracker se basa en los Acuerdos de París para decir qué países están contribuyendo para esos objetivos

Paola Parra trabaja en modelos de decabornización de los sectores energéticos y estrategias para erradicar el carbón y otros combustibles fósiles, todo en el marco del cumplimiento de las metas de los Acuerdos de París.

Es una de las investigadoras de Climate Action Tracker y explica que, pese a no cubrir todo el mundo, sí cubren a los países que emiten más del 80% de los gases contaminantes en el planeta. Chile es, según el estudio, el peor rankeado de América Latina junto a Argentina.

El análisis tomó en consideración tanto el NDC como las políticas públicas que están en marcha, como el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático 2017-2022 y el Plan Nacional de Política Energética 2050. Con todo eso, dicen que los compromisos de Chile para la reducción de gases de efectos invernaderos es insuficiente e incluso que si todos los países “hicieran lo que hace Chile, el calentamiento global podría llegar a 3°C o incluso 4°C. Esto significa que el compromiso climático de Chile no está en la línea con las metas de 2°C de los Acuerdos de París o de los 1,5°C”, dice el reporte.

“Chile y Argentina son los países más desarrollados de la región y sus emisiones tienen que empezar a decrecer rápidamente para llegar a estas metas. ¿Qué pasa con las proyecciones actuales? Vemos que en Chile las emisiones van a crecer de aquí a 2030. El NDC que suscribieron les permite crecer, pero lo que vemos es que las políticas que están implementando hoy día no son suficientes para alcanzar el NDC, que es su compromiso”, opina Parra.

Otro punto crítico es el NDC condicional. Si este fuera incondicional -es decir el compromiso fuese reducir 45% las emisiones- Chile estaría mucho mejor calificado. “Lo que vemos importante de Chile es que puede ser un game changer, porque los precios de las energías renovables hoy son muy competitivos. Es super importante que Chile logre descarbonizar su sistema energético, eliminar el carbón, porque es un país muy dependiente de esto y con un potencial muy grande en energías renovables”, agrega.

Desde Climate Action Tracker, eso sí, ven con buenos ojos algunas políticas proyectadas, como el propio Plan Nacional de Política Energética 2050, que ayudaría a reducir de forma importante las emisiones, así como el anuncio del ministerio de Energía de llamar a una mesa de descarbonización que apueste por la generación de energías renovables.

Y estas energías están siendo incluso siendo beneficiosas en términos económicos. El costo de la energía solar ha caído cerca de un 80% en los últimos 10 años y Chile está entre los países que más lo pueden aprovechar.

Poder termoeléctrico

Si bien Chile aporta un porcentaje mínimos a las emisiones mundiales -cerca de un 0,26%- al tratarse de un problema global, cada emisión de gases contaminantes cuenta. Los estudios muestran que el sector energético en Chile es responsable del 70% de la contaminación de gases de efecto invernadero. Según un estudio de Chile Sustentable, las 28 empresas termoeléctricas en el país -de gas natural, petróleo y carbón- son responsables del 91% de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2), el 88% del material particulado (MP), el 97% del dióxido de axufre (SO2) y el 91% del óxido de nitrógeno (NOx).

Las empresas están concentradas en apenas 5 comunas, conocidas como “zonas de sacrificio”, donde sus habitantes ya sufren las consecuencias de la contaminación ambiental: Tocopilla, Mejillones, Huasco, Puchuncaví y Coronel.

Mapa de las termoeléctricas… by on Scribd

Consultado en la COP24 respecto al futuro de las termoeléctricas y el compromiso de Chile de ponerle plazo de cierre a estas fuentes contaminantes, el director de la Agencia de Cambio Climático, Giovanni Calderón, aseguró que el único plazo es el compromiso de París, de que para 2050 no hayan más emisiones contaminantes. “Sería casi expropiatorio obligar a una empresa a cerrar de un día para otro. Chile tiene las metas claras. Ahora la discusión es la velocidad del avance, porque Chile ha avanzado en limpiar su matriz, en reducir la emisión de gases, en medidas de adaptación y mitigación, pero claro, la velocidad de ese avance puede no ser lo que requiera el mundo”, afirmó.

Es decir, las empresas Enel, Engie, AES Gener y Colbún, tienen, en principio, una proyección de por lo menos 20 años más emitiendo gases de efecto invernadero.

Para Paola Parra, el desafío de eliminar las termoeléctricas contaminantes para 2050 no es suficiente para Chile, ya que es país OCDE y de un ingreso medio superior al promedio mundial. Si bien es importante fomentar políticas en todos los sectores -como los nuevos buses eléctricos del Transantiago, por ejemplo- esto no puede ir sin una clara descarbonización de la economía.

“Chile, además, ha tenido acceso a financiamiento internacional. En comparación a muchos países, están en una posición de asumir más medidas de mitigación”, dice la especialista, para quien con las políticas actuales nos acercamos a un mundo en torno a los 3°C, lejos de las promesas y desafíos de los Acuerdos de París, que apuntan a estar bajo los 2°C.

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Con miras a la COP25, Chile deberá saber erguirse como líder y enfrentar sus contradicciones internas. Andrés Pirazzoli, uno de los negociadores chilenos en el Acuerdo de País, lo explicó así en País Circular: “Chile deberá desdoblarse, porque al tiempo que es un país vulnerable de América Latina en materia de cambio climático, deberá erguirse como líder global y altruista, capaz de elevarse sobre la discusión y buscar espacios de compromiso. Chile deberá cautelar la integridad del Acuerdo de París y velar por la adopción de unas reglas que permitan su eficaz implementación. Un desafío importante será el manejo de los conflictos ambientales nacionales, como Quintero-Puchuncaví, Cardones Polpaico o el conflicto en La Araucanía”.