Luis Aliste (37) vivió gran parte de su niñez en la casa de su abuela en el barrio Yungay de Santiago -junto a sus padres y otros dos hermanos-. “Nací el seis de septiembre del año 1981, dos días después que Beyoncé, por eso somos tan parecidas…”, mientras se ríe y mueve las manos simulando una pose. Es el actual conductor de los programas “¿Y Qué Pasó?” del canal de cable Vía X y “Ciudad Cola” transmitido por la señal online de “Súbela Radio” -ambos conducidos con su amigo, el actor César Muñoz-.

Es 29 de junio del 2018 y como todos los viernes -a partir de las 15 horas- se transmite “Ciudad Cola”, un programa que se define como: “Una ciudad donde todos son bienvenidos, pero que la comunidad gay comanda desde la municipalidad de Subela.cl”. Terminada la emisión aparece con su compañero de causa, César Muñoz, son las autodenominadas “Gansas” -apodo que adoptaron para dar énfasis a sus personajes en cada programa- “ya Gansa te dejo, porque, como te conté me van hacer una entrevista de profundidad…” lo dice entrecerrando los ojos y terminamos los tres riendo por el doble sentido del comentario.

“Hice siempre lo que quise hacer. Tuve una infancia feliz y libre”

Ya instalados en una cafetería cercana a la radio, de manera elocuente comienza a relatar cómo fue su vida desde pequeño: “Viví en Esperanza con Mapocho hasta los 12 o 13 años, tuve una infancia entretenida, con amigos de barrio, de salir a jugar al río. Cuando no existía el Parque los Reyes y existían puras tomas y poblaciones, jugábamos en la línea del tren y había un persa, del que ahora ya no queda casi nada”. Luis se refiere al persa del Parque los Reyes, el primero de su categoría en Chile y que en los 80s se colmaba de personas curiosas y dispuestas a comprar todo tipo de artículos y prendas, “era el paseo obligado del fin de semana”, lo comenta y se entusiasma al recordar aquella época. Hoy por hoy, el persa del Parque Los Reyes no tiene la concurrencia de antaño. El arribo de los mall y otros centros comerciales hicieron mella en los locatarios, quienes siguen en la resistencia de conservar vigente la cultura de los mercados persa.

Con una sonrisa que contagia y mientras se calienta las manos en la tasa de café me cuenta que “era lo máximo ir al parque con mis amigos, nos subíamos a la rueda de Chicago y las tacitas locas. Entonces como que fue una infancia bacán, donde disfruté mucho de la calle, estudiaba por supuesto, pero hice siempre lo que quise hacer. Tuve una infancia feliz y libre”. El relato de Luis está colmado de buenos recuerdos, no obstante, no quedó ajeno a situaciones incómodas con sus pares, debido a que tenía comportamientos femeninos en el colegio. Por ejemplo: “no me gustaba el fútbol y no me gustaba mucho hacer educación física, realmente ni siquiera era discriminación, me molestaban no más… pero nunca me bloqueó en nada porque siempre fui de los que participaba en todos los actos”.

Las Hermanas Manson

Aliste fue siempre un niño con personalidad y características de liderazgo, tanto es así que con la ayuda de su mamá y su hermano Carlos –tres años mayor y también “cola” según sus propias palabras- organizaban algo así como El Festival Esperanza: “juntábamos a todas mis vecinas y les enseñábamos las coreografías de Xuxa y hacíamos al grupo New Kids On The Block, Pablito Ruiz, Yuri, Gloria Trevi; Entonces cerrábamos la calle y toda la gente del barrio sacaba las sillas, las mesas y hacíamos una escenografía en las murallas, adornábamos con luces de árbol de pascua, entonces siempre estuve ligado como al arte y los espectáculos desde el colegio”.

Con dos intentos fallidos para ingresar a la Escuela de Teatro de La Universidad de Chile, sus inquietudes escénicas no quedaron ahí, porque, hace ya algún tiempo con su hermano Carlos, habían creado a las “Hermanas Manson”, esto a raíz de un concurso que buscaba a las dobles de las Spice Girls en una conocida discoteque de la escena gay de Santiago -Fausto Discoteque-. Ganaron y fue la plataforma que les permitió la creación de sus personajes: Luis como Camila Manson y su hermano Carlos como Valentina Manson, ambos inspirados en Shirley Manson de la banda de rock alternativo Garbage y el norteamericano Marilyn Manson respectivamente.

Mi Amigo M.A.C

En la discoteque Bokhara y por aproximadamente cinco años le dio vida a su personaje Camila Manson, con diferentes tipos de performances y una versatilidad que le dio cierto prestigio dentro del ambiente. “Pero las oportunidades eran muy parecidas siempre y el sueldo era como normal, no tenías previsión, no tenías salud, y yo ya quería otro trabajo, porque había cosas que quizás a los 18 años no me importaban pero que a los 23 sí”.

Un día mientras compartía con su amigo Omar en el extinto bar Vox Populi de Bellavista, se les acerca otro amigo a saludar y les comenta lo complicado que está, porque, no tiene reemplazo para irse de vacaciones en su trabajo de maquillador en “MAC cosmetics”. -“Y yo de toda curá le dije ¡yo!, y ese mismo día tenía que irme al Bokhara, tenía que afeitarme para trabajar y hablé con el dueño. Le dije que me ofrecieron trabajar en MAC por el doble de plata, para ver si el viejo me decía: te ofrezco lo mismo y quédate. Por supuesto que no me dijo eso. ¡Vé! que te vaya bien, acá siempre las puertas estarán abiertas. No volví y me quedé trabajando en MAC por nueve años, donde el primer año que trabajé en la tienda me hice maquillador, el segundo año me hice capacitador de los maquilladores de las tiendas, y me quedé en el departamento de entrenamiento de la marca por los siete u ocho años restantes. Me tocó viajar por el mundo, me capacitaron en liderazgo y comunicación. Hice una súper carrera como maquillador y profesor de maquillaje”.

La Host

Tras una exitosa carrera como maquillador y luego de haber “guardado” al personaje prácticamente todos esos años, Luis vuelve de manera circunstancial a los espectáculos pero esta vez como productor de la Compañía de Teatro Varieté “Los Quintana” (agrupación Argentina, conocida por sus obras y sketches ejecutados con fono-mímica), a los que conoció en el Bokhara cerca del año 2001 cuando trabajaba con su personaje Camila Manson. Es ahí donde se encuentra con César Muñoz, su actual dupla, a quien le enseñó a maquillarse para el personaje Drag de la obra. “Ahí nos hicimos amigos y empecé a conocer el mundo que tenía el César”.

El mundo al que se refería Aliste, era la “Improvisación” (técnica teatral que consiste en inventar y crear diferentes situaciones solo con los conceptos, elementos y objetos disponibles), agrega también que: “el César estudió teatro, pero nunca se dedicó a las obras tradicionales, sino que, empezó a formar un movimiento de “Impro Cola” con la Natalia Valdebenito y otros amigos. Y mientras preparaban un espectáculo llamado “Impro en Rosa”, él me ofrece si me gustaría ser la “Host” del show, recibiendo a la gente, los presentaba, finalmente terminé haciendo un monólogo y así fue como entré al Colectivo de Pucha Madre. Así es como Camila Manson vuelve después de nueve años a un escenario diferente, con un mensaje diferente, con un discurso diferente, que ya no era hacerse la bonita y hacer el tema de moda, sino que, era conversar con la gente y plantear una opinión, hacer que la gente pensara a través de los chistes, comentarios y con la misma Impro.”

¡Tenemos que ser locas, locas, locas!

Con la idea de promocionar los espectáculos – y tras varias temporadas en el “Colectivo de Pucha Madre”-junto a César-, en más de una ocasión visitaron el programa “Café con Nata” conducido por Natalia Valdebenito. Esto sería clave para comenzar su carrera en los medios, ya que en ese momento, Camila Gutiérrez, -autora del libro “Joven y Alocada”- dejaba el espacio “Ciudad Cola” de Subela.cl. Así apareció la oportunidad de entrar al programa –el que va por su quinta temporada- desde ese momento, ambos empezaron a ser más visibles en los medios y las redes sociales.

“Cuando Camila Manson nació no existían las redes sociales, entonces, ahora el mensaje se hace masivo en un click y es por eso que nosotros empezamos con nuestra bandera de lucha; vamos a tener una voz, va haber gente que nos va estar escuchando en todo el mundo”. Su tono cambia –realmente esto es importante- se pone más serio, y la Gansa que acostumbramos a escuchar con una voz y gestos exageradamente amanerados, no eran más que una acción política para demostrar que puedes ser quien quieras, y para que a nadie que lo escuche por radio o que lo vea por TV le quepa la menor duda que están frente a un “cola” –como a él le gusta referirse a los hombres homosexuales-.

– ¿Por qué construir un personaje así, tan exageradamente “amanerado”, es la actitud necesaria para ser un referente de la comunidad LGBTQ+?

“Bueno, con el César estábamos claros de lo poderoso que era tener a la radio como espacio y por eso mismo hicimos el ejercicio de: ¿cómo nos queremos mostrar?, ¿qué es lo que hace falta? y llegamos a que todos los colas “loqueamos” en nuestros espacios seguros – entre amigos- nosotros nos decimos: ¡Eeellaaa!, pero en el trabajo yo no le puedo decir a alguien: ¡Eeellaaaa!, entonces dijimos ¡no!, nosotros tenemos que ser locas, locas, locas. ¡Vamos! esa va ser nuestra lucha. Y así esta cosa fue creciendo al punto que nos llamaron del Vía X para hacer el “¿Y qué pasó?”, que es este noticiero donde vamos hacer puras gueás, porque comentamos noticias, pero después improvisamos cosas; reales o no reales, pero la gente piensa que somos así y si el niño que está en su casa puede ver que existen colas que leen las noticias, y que no tienen necesariamente que encajar con un estereotipo, a pesar, de que somos un “súper estereotipo” es una caricatura. Porque queremos mostrarnos así, porque sentimos que hace falta.

-El sostener este discurso: ¿Te ha traído inconvenientes, has sido discriminado ahora que sales en Tv?

“Bueno, lo negativo de salir en la tele es que hay gente que es muy culiá, hay gente que no cacha nada. Si te dijera que los heterosexuales se portan mal con nosotros sería una mentira, porque, la mayoría de la gente que nos ve son matrimonios y tienen hijos y lo mala onda ha venido desde el mundo cola, y encima de gente anónima, gente sin cara. Principalmente en las redes sociales nos ponen: “¿Quiénes son estas locas patéticas?”, “¡estas locas culiás!”, “denigran al colectivo”, “no me representan”, “por culpa de ustedes no puedo salir del closet”, etc. Onda, no puedo creer que esto me lo pueda estar diciendo una cola y verdaderamente en oportunidades me he sentido como: qué lata, la gente no entiende el mensaje. Pero bueno, uno no puede gustarle a todo el mundo”.

-¿Y lo positivo?

“La otra vez, estábamos justo en el metro con el César y había una familia completa y el que era el papá que debió tener unos cincuenta años, se nos acerca y nos dice: ¿Ustedes son las Gansas? y con el César nos miramos y todas “chupadas” le dijimos: Sí, somos las gansas… y mientras nos pide una foto nos dice: -Oye nos encanta verlos en las tardes, nos cagamos de la risa.
¡Hijo ven! Hazte una foto –el niño todo tímido se saca la foto- y el papá nos dice: gracias al programa él está encontrando su personalidad. Y para nosotros eso fue ¡Wou! fue súper emocionante, incluso ahora se me aguan los ojos cuando me acuerdo. Obvio que esas cosas son súper gratificantes. Porque pasan esas cosas, nos mandan mensajes de gente que vive a la cresta: Vivo con mi esposa, me encantan y ¡Somos Ganas!, vivimos en un pueblo no sé dónde y tenemos el cable y con su programa nos acompañan. Y te das cuenta lo lejos que puede llegar tu mensaje, porque cuando estoy en el estudio solo estoy con el César y un par de cámaras”.

Ha pasado un año y medio desde que irrumpió –junto a César Muñoz- en los medios, con el discurso de la entretención, inclusión y visibilización. Hoy reconoce que se han dado los gustos que han querido y afirma que “hemos dicho las gueás que hemos querido: No voten por Piñera, voten por la Beatriz Sánchez, que la derecha es pa´ la callampa, que nos bloquea, que no sé qué. Y no nos ha pasado nada -hasta ahora- como de censura muy grave”.

La vida está hecha de tomas de decisiones

En chile los contagios por VIH –según las cifras informadas por el MINSAL- aumentaron en un 96% en últimos siete años. Cuando le planteo este tema veo en su cara la recurrencia de la pregunta: ¿Qué opinas del VIH?, y como no, si a pesar de que el virus no distingue condición sexual ni nada. Él –por las circunstancias- se ha convertido en un líder de opinión en materias LGBTQ+, precisamente, es el sector mayormente afectado por los contagios.

Las licuadoras de la cafetería suenan, comienza a llegar la gente y se hace evidente que estoy entrevistando a una de las Gansas. Es aquí que llegamos hablar sobre el internet y las aplicaciones como Grindr o Tumblr en la que existen grupos que promueven las prácticas sin protección y que son conocidas en el ambiente gay como el “Bareback” (tener relaciones sexuales sin condón).

-¿Cuál es tu opinión con estos grupos? los que eventualmente están conscientes de su condición y siguen contagiando.

-“Yo creo que cada uno es responsable de su cuerpo y que nadie está obligado hacer nada -espero-, pero yo creo en las relaciones sexuales, entendiendo que es la base de la existencia humana, como un comportamiento natural y necesario, y rico. Que mientras sea con personas mayores de edad –entendiendo que es delito estar con un menor de edad- a pesar de que mi primera vez fue con un tipo de 35 y no abusó mí”.

– ¿Qué edad tenías?
-“Tenía 15, pero tengo clarísimo de que fue un acto deseado por muy ilegal que haya sido, él no abusó de mí”.

Contestó seguro y retoma su respuesta a la pregunta: “bueno mientras se mantenga relaciones sexuales entre tu misma especie y que estos estén vivos. Creo que entendiéndolo desde ahí, cada uno es responsable de sus actos y sus consecuencias y que la vida está hecha de tomas de decisiones. A veces le achuntamos a las decisiones que tomamos y a veces no. Y creo que también uno es responsable: Hasta de creer en la gente… yo te puedo estar diciendo que soy “súper muy negativo” y entonces está en ti querer cuidar tu cuerpo.

-Cuando salieron las cifras de contagios todo el mundo se fue contra el Estado, ¿son los principales responsables?

“O sea son responsables porque es verdad que no existen normas ni políticas públicas, que garanticen una educación sexual real y acorde a los tiempos de hoy. Pero también creo que siempre es más cómodo echarle la culpa al Estado”, cierra.