Nicolás Ríos, ex periodista de CNN Chile, realizó una denuncia en su cuenta de Twitter, en la que agregó haber sido detenido injustamente y extorsionado por la policía de México en Playa del Carmen, donde se encontraba de vacaciones.

“Ayer (viernes 28), 23.30, en Playa del Carmen 8 militares, policías y marinos, con metralletas, me acorralaron y plantaron evidencia en mí. Me cobraron 5.000 MXN por dejarnos ir y como no teníamos ese dinero nos llevaron detenidos”, indicó el profesional que se encontraba en compañía con otro chileno, cuando se dirigían a un par en la playa.

Según detalla El Universal, el periodista radicado en Estados Unidos denunció esta situación vivida en la Rivera Maya a la Corte Nacional de Derechos Humanos.

Además, en su relato continúa indicando que “me llevaron a una celda de la estación de policía. Nunca me leyeron derechos ni pude hacer llamada. Me cobraban 2.000 MXN por dejarme ir”.

En tanto que al mencionado medio, añadió que su acompañante “traía consigo 0.5 gramos de marihuana. Yo, no. Y ocuparon esa evidencia en mi contra; ocuparon evidencia externa para inculparme. Les pedí que no mezclaran la evidencia y nos dijeron que daba lo mismo, que estábamos juntos y que éramos traficantes y nos pidieron los cinco mil pesos a cada uno”.

Una vez esposado y en la patrulla policial le dijeron que “como favor iban a eliminar la evidencia y nos iban a procesar por estar fumando. Pero nosotros no estábamos fumando; estábamos caminando hacia un bar”.

“Me imagino que el sistema judicial mexicano no incluye la entrega de celulares a oficiales de policía como una forma de pago de fianza. Me imagino que si te llevan detenido hay que tener evidencia. No hay ninguna”, apuntó Ríos, quien pese a este situación quiso destacar que “amo México. Viví 6 meses preciosos estudiando en Unam y planeo volver al país”.

En la misma línea, añadió en El Universal que “nos amenazaron con que nos iban a procesar por tráfico, que iban a cancelarnos la visa en México. Que iban a cancelarnos la Visa en Estados Unidos, y que esto llegaría a la Embajada de Chile. Que nos íbamos a ir presos”.

Mientras que en su cuenta de Twitter apuntó que “en el calabozo nunca tuvimos acceso a llamada. No me leyeron ni un derecho y que vi, con mis ojos, como golpeaban a otros detenidos. Golpes de mano. Patadas en la barriga”.

Y zanja apuntando que “me plantaron evidencia y nos terminaron cobrando un celular para dejarnos libres”.