Internet es como un iceberg:  cuenta con dos partes, una que está visible sobre la superficie y es donde la mayoría de las personas navega usando redes sociales como Instagram y Facebook, consumiendo de videos en Youtube, consultando por tutoriales a Google; pero también existe una mitad que está sumergida, y a eso le llamamos Deep Web.

La Deep Web es una parte de la red que no está al acceso de todos y muchos ni siquiera conocen de su existencia, pero ahí está. Dado que es una parte de la web, todo está al alcance de un par de clicks, pero en este caso, datos, archivos, servicios e imágenes de corte ilegal: Por ejemplo, contratar sicarios, acceso a drogas y todo tipo de parafilias.

Incluso, podríamos decir que la Deep Web tiene una segunda parte, que es la Darknet, a la que es aun más difícil acceder, porque hace referencia a todo el contenido no indexado por los motores de búsqueda y es necesario un software especial para poder navegar.

El problema es que según datos que maneja la PDI, “se puede estimar que el 40% de los usuarios que navega en internet accede a la Deep web”, según dijo el subcomisario de la brigada del Cibercrimen de la PDI, Víctor Riquelme a La Cuarta.

Es por esto que surgió la necesidad de entender qué es lo que están buscando los chilenos y chilenas, y si bien no es posible acceder a los datos específicos, ya que los usuarios que ingresan lo hacen de forma anónima, sí se logró marcar una tendencia que es la siguiente: pornografía infantil, tutoriales para aprender técnicas de defraudación, drogas a través de mail no rastreabes, fotos de celebridades desnudas y humor negro de corte morboso, gráfico y explícito.

“La Deep Web tiene en gran porcentaje contenido que no está regulado. Por eso viene el encriptamiento y la ocultación. Ahí se muestra algo que en la superficie no se puede hacer”, señala el subcomisario Riquelme.

Pero para acceder tanto a la Deep Web como a la Darknet se expone un riesgo alto, ya que de no navegar en estos sitios con las precauciones necesarias, se corre el riesgo de infectarse con un virus o archivos por los cuales un tercero puede espiar o robar información.