Este fin de semana el Partido Comunista de Chile está de fiesta: celebra la 31ª edición de la Fiesta de los Abrazos, el evento anual que la colectividad emplaza en el Parque O’Higgins con foros, debates y conciertos en los que participarán representantes del mundo político y social chileno y de la esfera internacional. El foco se pondrá en temáticas como medioambiente, derechos laborales, pensiones, derechos de las mujeres, medios de comunicación o salud. Y lo amenizarán las notas musicales de Villa Cariño, Evelyn Cornejo, la Banda Conmoción, Sol y Lluvia, Sonora de Tommy Rey e Illapu, entre otros.

A propósito de este acontecimiento, El Desconcierto entrevistó al secretario general del partido, Lautaro Carmona, para hacer un balance de ese primer año como oposición, los aprendizajes que dejó su paso por la Nueva Mayoría y la proyección de cara a las elecciones municipales junto con el resto de las fuerzas de centro-izquierda. Su llamado principal, al propio partido y al resto de la oposición: la unidad.

– Dejamos atrás una semana marcada por el debate de la oposición sobre acusar o no constitucionalmente al ministro de Interior, Andrés Chadwick, a propósito del caso Catrillanca. Aunque se manifestaron varias voces en esta línea, finalmente la DC obligó a postergar esa posibilidad. A partir de este ejemplo, ¿cuáles han sido los errores que ha cometido la oposición este primer año?
– El error capital es no tener la sabiduría para concurrir a una convergencia unitaria de toda la amplitud de la oposición, sin que eso signifique que tu tienes intercambio o construcciones programáticas de marca mayor. No es necesario que exista una propuesta programática común para tener espacios de unidad. Se exageró el perfil propio, imaginando que los réditos están relacionados con el “con quién ando”. En la práctica, ha significado un gobierno que se descaretó antes del año. Cuando convocas con un compromiso para tener un respaldo electoral sabiendo que no lo vas a hacer, estás cometiendo un fraude, estás estafando. Se ofreció prosperidad económica, se ofreció más empleo, resolver el tema de la seguridad ciudadana. Sobre esa base se ofreció el apoyo en segunda vuelta.

– Pero si hablamos de promesas incumplidas, el gobierno anterior también se fue sin ejecutar muchas de sus promesas, algunas tan importantes como el cierre de Punta Peuco.
– De acuerdo, y aquí está la explicación del por qué se perdió el gobierno. Pero insisto, el primer tema es la falta de unidad. Se ha regalado un espacio en que a pesar de los errores que comete el gobierno y que lo ubica en un proceso de crisis, sigue administrando porque no hay una fuerza capaz de sacarlo a la pizarra y borrar la cuenta. La DC y el PR han sido el salvavidas de todos los momentos críticos y el pueblo paga las consecuencias. […] En el caso Catrillanca, por parte de la oposición hubo un mezquino cálculo de qué gano y qué pierdo, porque algunos ven que si eso fuera una acusación constitucional el rédito es colectivo y ellos quieren tener un espacio propio.

– Esos “algunos”, ¿quiénes son?
– Me refiero a la misma situación que se vio en un momento con el intendente [Mayol] y la acusación de la DC, para aparecer ellos como fuerza política resolviendo el problema. Ahí hubo un error. Pero estos temas no son infranqueables para construir un espacio unitario con voluntad política.

– ¿Cuál sería, en su opinión, el piso mínimo para llegar a un acuerdo sólido con el resto de fuerzas de oposición?
– Hay temas que son totalmente transversales: el cambio de sistema previsional, una reforma profunda en el sistema de salud pública que ponga el acento en los derechos, implementar la legislación referida a descentralización y el empoderamiento de los gobiernos locales, la crisis del agua, la participación del estado en la explotación del litio, abrir debate para conquistar una doctrina democrática en el área de Defensa y el Ejército y lo mismo en los aparatos policiales, el derecho laboral, mecanismos para acortar la brecha de la desigualdad, como la reforma tributaria. Todos estamos de acuerdo en que esto hay que cambiarlo. Agrego el tema de la nueva Constitución, que es más exigente, y en el que yo apuesto por una Asamblea Constituyente.

– Todos estos puntos también son parte de la agenda del Frente Amplio. ¿Cómo valora este primer año de despliegue de la nueva coalición en el Congreso?
– Tenemos una relación bastante tranquila y con intercambios muy normalizados con las fuerzas del FA. Nos hemos reunido, si no con todas, con la inmensa mayoría de ellas. Hay vínculos más históricos, como los que tenemos con el Partido Humanista, pero también en este mes de enero haremos una iniciativa común con Izquierda Autónoma. Tengo un juicio, en general, positivo. Tenía sentido la reforma del sistema binominal porque permitió una mayor diversidad que representa corrientes de pensamiento real de la sociedad y tuvieron un acierto de ingeniería electoral muy potente. Otra cosa es cómo va a consolidar eso. Uno puede preguntarse qué tan maduro es como frente y habrá que dejar que la vida hable. Como son un frente con 11 o 12 orgánicas, eso trae siempre un poco más de “desorden” y puede afectar la eficacia del pensamiento pleno. Si no hay prejuicios y hay interés de país y de una mirada anti-neoliberal, debiéramos encontrarnos en muchas cosas juntos. Hemos sabido emular, y no competir excluyendo. Emular significa, en una sana competencia de la tarea política de cada uno, no anular al otro, sino complementarnos. Algunos ven en el fortalecimiento del FA un peligro para su influencia. Yo no lo veo así. Creo que se darán muchas expresiones de coincidencia. Ahora, no sé si eso alcanzará para dimensionar una idea común del punto de vista electoral, porque ellos necesitan su propio espacio para representarse electoralmente dado la cantidad de fuerzas que son. Y pongo la posibilidad de enfrentar eso en conjunto…

– Justamente, le iba a preguntar por esto.
– Hay dos formas de mirarlo que no debieran ser contradictorias. Mientras más ancha sea la propuesta, más posibilidades hay de recabar adhesión de una mayoría, pero si una anchura de 20 fuerzas y movimientos queda reducida a dos o tres, deja un espacio muy grande para que sólo algunos deliberen. Sin embargo, eso se puede salvar en las elecciones unipersonales: alcaldes, gobernadores y jefes de Estado. Creo que ahí hay que abordarlo con un solo esfuerzo. En la política tradicional de algunos se ha puesto el tema de que “el que tiene mantiene” y así es difícil ponerse de acuerdo. Pero, para esto, existe el ejercicio de las primarias, un buen ejercicio. El reglamento tiene que dar garantías de que en estas primarias vamos a ir sanamente a competir y no a desactivar la competencia en contra de alguien. En primarias habría un debate de programa y se va a instalar el que tenga en un sector de la oposición el mayor respaldo.

– Entonces, si fuera por usted, ¿podríamos ver en las elecciones municipales unas primarias entre un candidato del FA y otro del PC?
– Sin ninguna duda. Incluso yo lo conversé con nuestros alcaldes actuales, por ejemplo con Daniel Jadue. Todos están disponibles. Y las listas de concejales, que sean las que permitan mayor cantidad de candidatos para ampliar la influencia electoral.

– ¿Se ha trasladado formalmente esta propuesta a la directiva del FA?
– No sé cuál es la categoría de “formal”, pero sí lo hemos conversado con ellos y con los partidos de la ex Nueva Mayoría. Pero para ser francos, el FA está en un esfuerzo distinto, igual que la DC. Ellos apuestan para que haya una segunda vuelta municipal. Nuestro argumento es que en gobernadores, por ejemplo, no hay segunda vuelta si uno de los candidatos saca 40%, porque tu puedes tener una sólida voluntad de 60% y perder la gobernación. Además, la experiencia dice que en segunda vuelta que hay una volatilidad del elector en una segunda vuelta, que no lo compromete a un sentimiento de identidad izquierda-derecha. Nos parece un juego un poco riesgoso que  para algunos podría ser secundario o dar alternancia en las tareas, que es parte de la democracia. Pero, para nosotros, lo que sentimos detrás de cada batalla de estas porque sentimos la posibilidad no de alternancia, sino de alternativa.

lautaro carmona2-pc

/ Agencia Uno

“Tenemos que buscar la unidad del centro-izquierda”

– En estas próximas elecciones, ¿lo veremos en alguna candidatura, como gobernador, por ejemplo?
– Tengo muchos años de actividad política, fui secretario de las JJ.CC. durante la dictadura, hice una opción a favor del compromiso político y no vinculó mi contribución a la política sólo desde la representación popular. Eso me tiene muy tranquilo. El debate está abierto, pero tenemos que concluir si hace falta que uno esté en la tarea de candidato. Desde el PC siempre se habla que de tener algún candidato a gobernador será en la región que yo fui parlamentario [Atacama], pero también hay otras regiones que se pueden abrir.

– Si se lo piden, ¿tiene ganas, a nivel personal, de hacerlo?
– A mí nunca me incomodó el vínculo natural y directo con la gente […] Si hace falta, lo voy a hacer con mucha pasión, ganas y vocación.

– Hace unos días el presidente de su partido, Guillermo Tellier, afirmó que presentarán candidato para las próximas presidenciales. Los nombres que han empezado a sonar son los de Daniel Jadue, Carmen Hertz o Claudia Pascual. ¿Qué opina al respecto?
– El PC debe proponerse tener candidaturas a una elección en primarias de toda la oposición. Es un instrumento que contribuye a la unidad. El tema de la unidad es estratégico. Si no se resuelve, el revés será tremendo y si uno quiere avanzar hace falta la unidad. Así como cuando no habían primarias los comunistas contribuimos a forjar un solo candidato en la UP, que fue Salvador Allende, hoy día tenemos que ayudar con la candidatura de una o uno representante nuestro. Sobre los nombres que han salido, el partido tiene clarísimo que habrá un momento que esto se resuelva. No es hoy día, sería un error político y exponer injustamente liderazgos para la especulación. Liderazgos que tienen tareas que cumplir hoy.

– ¿Candidata o candidato en unas primarias de toda la oposición completa?
– Nosotros queremos que sea completa.

– ¿DC incluida?
– Obviamente. Nosotros no tenemos ninguna duda de la articulación del centro a la izquierda. Cada uno con su identidad. No asumimos que la convergencia de unidad desperfila identidades. No creemos que la diversidad es un defecto, es una cualidad y eso le hace bien a la política. Sólo la izquierda no tiene correlación y sólo el centro, tampoco. Tenemos que buscar la unidad del centro-izquierda.

“Si no existe mayor unidad no es sólo por la DC o el FA”

– ¿Qué lecciones sacó el PC de los cuatro años de gobierno con la Nueva Mayoría?
– Es un proceso de debate abierto y de evaluación del partido. Hicimos un primer intercambio y connotamos que para los comunistas fue una derrota electoral y política. Que no fue estratégico. Nosotros, que no habíamos estado en ninguno de los gobierno anteriores, estábamos en este proyecto que titulaba batallas antineoliberales y avanzaba hacia modificaciones profundas hacia un modelo de desarrollo plenamente democrático. Eso es un hecho muy importante para nosotros. Entonces, perdimos algo muy importante. Otros perdieron un gobierno […] Se afectó a la unidad, al vínculo clave con el movimiento social y hubo zonas de demasiada conducta burocrática respecto a las tareas de gobierno, sin entender que este no era cualquier gobierno. Se exacerbaron los cuoteos y las posiciones sectarias a ultranza, incluso intrapartidos, por encima de ver si era más eficaz y habilidoso para ejercer las tareas de gobierno. Por esos tres puntos, la ciudadanía nos castigó y eso explica la tremenda votación del FA. Nosotros –lo digo con mucha humildad– fuimos los que hicimos el ejercicio en beneficio del programa de gobierno con mayor sentido de pertenencia y sin marcar líneas sectarias […] Quizás lo que le faltó al PC fue dar más la batalla de las ideas y haber tenido más capacidad de llegar a las masas. Y eso repercute hoy día: si no existe mayor unidad no es sólo por la DC o el FA.

– ¿Cómo enfrentará el PC el discurso anticomunista que afloró en los últimos meses en Chile y que está calando en las sociedades a nivel global?
– Teniendo plena consciencia del fenómeno. Es la falta de capacidad de los dueños del modelo establecido capitalista-neoliberal de dar respuesta por la vía normal a los proyectos antineoliberales. Las manifestaciones fascistoides en Chile no vienen con José Antonio Kast, ya estaban de antes. Kast ya estaba en el Parlamento, Urrutia, también. La sociedad chilena está impregnada de pinochetismo y hemos convivido con eso. La derecha perdió posiciones de representación, pero no perdió control del sistema, porque es su sistema. Como el modelo golpea, objetivamente, uno tiene que exigirse estar más al tanto de cómo relaciona calidad de vida con consciencia. Hay que hacer conciencia con otros, por eso nuestra política de alianzas es tan perseverante. Hay una ofensiva que toma la condición anticomunista, pero en el fondo va a por todos.