Este lunes se dio a conocer la historia de Vitha Malbranche, mujer haitiana a quien separaron de su hijo de seis meses para ingresarla al Hospital Regional de Iquique tras sufrir una crisis de ansiedad. Los hechos ocurrieron el pasado 10 de febrero durante un viaje en bus desde Santiago hasta Brasil, donde Malbranche pretendía llegar para visitar a su hermano.

Desde entonces, han sido varias las versiones de los hechos que han circulado por la prensa y el tratamiento que se le ha dado a la información. Tras las primeras noticias y la difusión de un video que un pasajero grabó en el terminal de Iquique y que algunos medios publicaron, como “El morrino de Iquique”, en la tarde de ayer Carabineros dio a conocer su versión de los hechos.

El teniente coronel, Andrés Arenas Moya, explicó algunas de las escenas que se visualizan en las imágenes, pero –según las organizaciones que acompañan estos días a la mujer– estos hechos no se han contextualizado debidamente.

Desde la Coordinadora de Apoyo a Vitha y su hijo, que agrupa varias organizadoras feministas y mujeres autoconvocadas, subrayan que, en primer lugar, que hay que entender la situación de tránsito en la que se encontraba y se encuentra Vitha en Iquique: “No tiene familiares ni arraigo en la ciudad”, señala a El Desconcierto Romina Ramos, integrante de la plataforma de apoyo.

Ramos cuenta que Vitha se empezó a sentir mal en el bus y los pasajeros se empezaron a incomodar. El auxiliar del bus determinó, entonces, que Vitha debía bajarse en el terminal de Iquique. “La bajada del bus fue arbitraria porque ella iba destino a Brasil”, apunta. Desde el momento en que baja del bus, lo que es registrado en el video, ocurre un hecho clave que agudiza el malestar que ya venía sintiendo la mujer: alguien intenta arrebatarle su hijo.

Después de eso, tuvo lugar la escena que se ve en el video, donde la mujer aparece desnuda, rompiendo unos vidrios y apretándose los senos para tirar leche. “Fue una alteración, un cuadro de descompensación que hay que relevar”, sostiene Romina Ramos. Y añade: “Son manifestaciones de un cuadro de desesperación e incomunicación de grandes proporciones”. La situación que tuvo que enfrentar la mujer fue, según ella, “muy estresante”, porque viajó sola con un hijo pequeño durante muchas horas, no podía comunicarse en español y no entendía porque la bajaban del bus. “La crisis se profundizó cuando le arrebataron la guagua del brazo”, asegura.

Para ella, esta escena, que “se difundió de forma muy irresponsable por algunos medios” –dice–, recuerda a la crisis que vivió Joane Florvil, la mujer haitiana que también fue separada de su hijo y, tras eso, se golpeó la cabeza hasta lesionarse gravemente. Finalmente, murió en septiembre de 2017 y su caso aún está investigándose.

“Como en el caso de Joane, son conductas que demuestran sólo desesperación, en un contexto en que estas mujeres no se pueden comunicar, no pueden explicar lo que está ocurriendo”, indica Ramos. La activista pone énfasis en las declaraciones de la jefa regional del INDH, Lorena de Ferrari, quien en La Estrella de Iquique sostuvo que visitó al niño dos veces durante su internación en el Hospital de Iquique y que “estaba con sus controles de niño sano al día, en buenas condiciones y por tanto no se podía hablar de una negligencia de la madre”.

Ad portas de la audiencia preparatoria

Vitha Malbranche fue dada de alta del Hospital de Iquique el pasado viernes, pero hoy sigue separada de su bebé, que se encuentra en una residencia a cargo del Sename. Una situación que podría cambiar este miércoles en la audiencia preparatoria. “Mañana se va a discutir sobre la pertinencia de que el menor siga en el hogar del Sename”, comenta Francisco Welsch Paniagua, abogado de Vitha y coordinador interino de centro de atención jurídica de la Universidad de Tarapacá. Según él, se presentan dos escenarios: “uno, que mañana el hijo de Vitha pueda ir de vuelta a brazos de su madre; el otro, que el pequeño siga en la residencia y que ella sea sometida a una serie de peritajes psicológicos para saber si ella tiene o no alguna patología psiquiátrica o psicológica”.

En opinión del abogado, la medida cautelar de separar a un menor de su madre o padre “es de última ratio, tiene que ser última opción de un tribunal de familia”. Welsch también observa similitudes con el caso de Joane Florvil: “En ambos casos hay una situación transversal y es que la cultura haitiana es tremendamente distinta a la  chilena, su cosmovisión del mundo, sus creencias religiosas, etc.” Atribuye lo ocurrido a una falta de “tolerancia” y desconocimiento de la cultura haitiana. “Vitha quizás estaba haciendo un ritual para poder calmarse y estar en equilibrio emocional ante una situación de estrés. Si la hubiesen dejado terminar, quizás nada de lo ocurrido hubiera pasado”, expone.

Welsch asegura que ahora Vitha se encuentra “emocionalmente estable” y expectante a lo que va a pasar mañana. También las activistas de la Coordinadora están a la espera de la audiencia. “El Estado tiene la posibilidad de actuar de manera apegada a los derechos humanos y respetar y resguardar la integridad [de Vitha]. Esperamos que esta sea la señal la señal que mande y que Vitha pueda recuperar a su hijo”, cierra Romina.