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Académicos: Autoridades hablan de “terremoto” educacional pero no lo enfrentan como tal

Por: Samuel Romo | Publicado: 25.11.2022
Académicos: Autoridades hablan de “terremoto” educacional pero no lo enfrentan como tal El tema del ausentismo y deserción escolar se ha tomado la agenda | Foto: Agencia UNO
Académicos consultados por El Desconcierto señalan que los análisis sobre las consecuencias de las altas tasas de ausentismo y abandono escolar, que reconoce el Mineduc, han pasado por alto una mirada social. Pero advierten que en materia de políticas públicas, “siempre se han tomado medidas paliativas”.

Las secuelas de la pandemia del Covid-19 seguirán cobrando víctimas, pero ahora fuera de los hospitales, señalan economistas, expertos en educación y trabajo social.

Tras levantarse las cuarentenas y retomar lentamente la rutina escolar, datos recientes del Ministerio de Educación alertan sobre graves consecuencias en ausentismo y deserción escolar luego del forzado cierre de escuelas en 2020.

El Centro de Estudios del Mineduc informó que, en total, más de 50.000 estudiantes abandonaron el sistema escolar en 2022, lo que significa un alza del 24% en comparación con el 2019, mientras que casi 1,3 millones de alumnos registró un nivel de inasistencia grave.

Sobre el ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, pende una amenaza de acusación constitucional desde la UDI si «de aquí a diciembre no se presenta un plan concreto». El tema escaló incluso al Senado, donde un grupo transversal de parlamentarios DC, PPD, RN, UDI, Evópoli, Republicano, RD y PC pidió este jueves al gobierno implementar un Plan de Recuperación Educativa: “Es una tarea urgente (…) El drama que hoy se vive en el sistema escolar desde la educación inicial a la educación superior, está a la vista”, señalaron.

Pero el mensaje del secretario de Estado ha sido convocar a un “esfuerzo colectivo” para superar esta crisis: “La desvinculación escolar es un grave problema que debemos enfrentar como país. Esta no es una política partidista, sino que una política”, reflexionó. Y en medio de su visita a México, el Presidente de la República, Gabriel Boric, también se refirió al tema y planteó que “la recuperación educativa pasa a ser prioridad de nuestro Gobierno”

La situación a la que alude el Ejecutivo también encierra un componente vinculado a la violencia en las aulas y la crisis económica que afecta a nuestro país, aunque los analistas se abren a otros alcances insospechados.

El ex ministro de Hacienda, Ignacio Briones, quien entregó al Mineduc un informe del think tank Horizontal, asegura que el costo económico de un año escolar perdido significa -a futuro- para las familias afectadas un 8% menos de ingresos permanentes durante su vida laboral y, para el país, un menor crecimiento cuyo costo será equivalente a un 0,15% del Producto Interno Bruto. Eso en las frías cifras.

“Siempre se han tomado medidas paliativas”

Desde la perspectiva educativa, el docente y jefe de la carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Diego García, ofrece una evaluación crítica sobre la problemática y su abordaje.

“La deserción escolar es un tema donde se debe hacer una lectura apropiada del contexto, entender por qué se produce este fenómeno y a partir de eso tomar medidas adecuadas. Respecto a las políticas públicas, siempre se han tomado medidas paliativas que buscan solucionar el número para generar una cifra más acorde a los indicadores económicos o a los estándares considerados correctos”, opina al académico y Magister en Educación.

Foto: Agencia UNO

Estima, además, que la deserción escolar, al menos en la educación media, se relaciona con necesidades materiales de las personas y las familias que son presentes y urgentes.

«Estamos viviendo una crisis económica post pandémica donde muchos jóvenes tienen que salir al mundo laboral para apoyar a sus familias. Para ellos y sus familias resulta difícil conjugar escolaridad y trabajo debido a que las jornadas escolares choca con estas necesidades nacidas en pandemia», señala.

Agrega que es necesaria una estrategia estructural para atender esta problemática que es vista como simple «ausentismo».

De cara a un problema con múltiples aristas y responsabilidades, el profesor cree que junto con aumentar la asignación de recursos en prevención y reinserción para enfrentar el abandono escolar, se deben generar las condiciones para que los niños, niñas y adolescentes integren a su conciencia que la escuela puede ser un lugar de impacto y cambio para generar un giro en sus vidas.

“Probablemente eso no lo están entendiendo muchos estudiantes que vienen de realidades más vulnerables, que piensan que el colegio no les va a aportar tanto como salir ahora a vender algo o emplearse en un local de comida rápida. Ahí se debe llevar a cabo un trabajo multidisciplinario en distintos niveles, en función de que los estudiantes pueden alcanzar todo su potencial”, afirma.

Un terremoto social

El ministro de Educación, Marco Antonio Ávila, en un diálogo con apoderados y apoderadas: Foto: Agencia UNO

Actualmente, el Ministerio de Educación propone invertir más de $674 mil millones en «reactivación educativa», un proyecto que incluye el fortalecimiento del sistema de monitoreo y reportabilidad de estos casos, gestiones a nivel local con sostenedores y Departamentos Provinciales de Educación o municipios junto al reforzamiento del programa de subvenciones, programas y orientaciones del Presupuesto Mineduc 2023.

Según su experiencia con estudiantes de enseñanza media, donde las inasistencias a clases se alzan en un 83%, el profesor de la UAHC considera que algunas medidas que podrían ayudar a enfrentar el ausentismo serían generar medidas de acompañamiento profesional que permitan fortalecer el sentido de pertenencia con la institución para hacer que el estudiante se sienta parte de un proceso que genera un valor adicional.

La autoridad define como un «terremoto» la crisis del ausentismo y abandono escolar, pero no lo enfrenta como tal, cree la trabajadora social Lesly Juárez.

La profesional que se ha desempeñado en comunas como Lo Espejo y Recoleta dice haber visto desde dentro de los hogares de estos estudiantes el alcance de esta crisis.

Desde esa óptica señala que las autoridades suelen conducir las problemáticas como una entidad grave y externa como un «tsunami», «un terremoto» o, en este caso «una pandemia», pero que en rigor vienen a agudizar lo evidente: «que los niños y niñas están expuestos en espacios de menor protección, con papás que han debido trabajar más para sostenerse durante un período complejo económicamente y que se expresa en un mayor abandono dentro de los hogares, también», dice.

El escenario ya complejo que muchas familias tenían se transformó completamente durante dos años de pandemia y, a la hora de retornar a la realidad anterior, las redes de apoyo son otras y las exigencias también. Se ha normalizado en muchos casos la figura de los niños solos en casa, tratando de ser más independientes con papás en largos trayectos al trabajo y muchas horas fuera, reflexiona

«Con la pandemia como detonante, muchas familias nos habituamos a ese escenario pero no nos hemos preocupado de los sentimientos y las sensaciones de esos niños que se formaron en el rigor y que, muchas veces, quedaban fuera del radar de los adultos en una dinámica de ocio y falta de horarios», reitera la asistente social.

 

 

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