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Nutrióloga chilena confronta a Warnken tras dichos anti obesidad: «La belleza chilena se puede ver en todas las formas y no está definida por su opinión»

Por: El Desconcierto | Publicado: 04.02.2021
Nutrióloga chilena confronta a Warnken tras dichos anti obesidad: «La belleza chilena se puede ver en todas las formas y no está definida por su opinión» Cristián Warnken |
«Visiones reduccionistas como la suya solo hacen daño a las personas que usted profesa querer ayudar. Dejemos de quedarnos con las opiniones basadas en lo que hemos escuchado toda nuestra vida y empecemos a leer e informarnos de estos temas. Intentemos hacerlo con una visión integral, que incluya aspectos culturales, generacionales, socioeconómicos, de género, entre otros», es la convocatoria que le hace al académico la médico nutrióloga Denisse Kohn.

Hace un par de días, una carta de Cristián Warnken al ministro de Salud, Enrique Paris, llamó la atención en redes sociales, desde donde se cuestionaron sus palabras vertidas en un escrito publicado en Pauta.cl.

En él, el columnista releva y critica los altos índices de obesidad del país, apuntando al sobrepeso incluso catalogándolo como la verdadera pandemia que enfrenta Chile, declaraciones que no sólo generaron molestia en plataformas de interacción digital como Twitter, sino que además motivaron una respuesta desde el ámbito de la salud, específicamente de una chilena radicada en Estados Unidos, desde donde confronta al escritor apelando, de manera análoga a la su destinatario, al formato epistolar para aclarar y advertir respecto de algunos puntos que presenta en él:

«Mi nombre es Denisse Kohn, soy médico nutrióloga y quisiera contestar su carta al Ministro de Salud publicada en un medio local. Me llamó profundamente la atención la publicación de un discurso de odio justificado erróneamente en la salud, basado en una opinión sin evidencia que la acompañe. Señor Warnken, en esta carta intentaré explicarle por qué está equivocado, no solo basada en mi experiencia personal, sino también en evidencia científica», sostuvo al inicio de la misiva. A continuación, añade:

Señor Warnken, cuando voy a la playa yo veo personas, no cuerpos. Actualmente vivo en Estados Unidos, por lo que no voy a la playa en Chile desde el 2018, pero mis recuerdos son de hijos riéndose con sus padres, parejas disfrutando del sol, amigos recordando la fiesta del día anterior. Muchas sonrisas, pero también mucho miedo, porque ¿sabe usted señor Warnken lo que le cuesta a una mujer caminar en bikini de la arena al agua? ¿Sabe cuántos días lleva pensando en ese momento? ¿Sabe cómo y cuánto dejó de comer en un intento frustrado por sentirse más cómoda con su cuerpo?

¿Y sabe por qué? Porque todo el tiempo escuchamos comentarios como los suyos, analizando cada centímetro de nuestros cuerpos, buscando exhaustivamente cada mal llamada “imperfección” y sacando conclusiones que no tienen ningún sustento ni relevancia. Con una mirada concluyó que no nos queremos, que no cuidamos nuestro cuerpo y que nos mentimos a nosotras mismas, sin saber nuestro nombre… sin siquiera conocernos.

Le cuento, Señor Warnken, que la belleza chilena se puede ver en todas las formas y tallas, y que definitivamente no está definida por su opinión. Probablemente leyendo esto ya se está imaginando cómo es mi cuerpo, cuánto peso y si “me preocupo por mi salud”. Y la pregunta que yo le hago es ¿Acaso mi opinión es más o menos válida de acuerdo a mi peso? ¿Debiera el tamaño de mi cuerpo ser un factor que me haga ganar o perder credibilidad como médico, como nutrióloga, o incluso como persona?

Crecemos creyendo que nuestro valor como personas depende de cómo nos vemos y/o cómo creemos que el resto nos ve, y eso es algo que debemos cambiar. Actualmente el debate se centra en si se deben o no aceptar todos los cuerpos; pero creo que debemos ir más allá e intentar mirar a las personas como algo más que sólo un cuerpo. Los comentarios escritos por usted en su carta no nos ayudan a avanzar en eso; solo a retroceder.

Señor Warkner, en su carta usted habla de la “pandemia de la obesidad”. Sobre eso, le puedo contar que el único criterio diagnóstico de obesidad es el Índice de Masa Corporal (IMC), fórmula que se inventó hace 200 años con un fin completamente distinto. ¿No le parece raro que el IMC no distingue entre mujeres y hombres, siendo que la composición corporal de ambos tiende a ser extremadamente distinta? ¿No le parece raro que no existan diferencias según etnias o composición corporal? El IMC se hizo en base a una población europea y se “validó” con poblaciones bastante similares (En Asia, por ejemplo, llevan bastante tiempo intentando cambiar estos “puntos de corte universal”). Y aún más, me pregunto si ha visto cómo al nacer todos medimos y pesamos distinto. ¿Por qué aceptamos que los recién nacidos se vean todos distintos pero luego esperamos que al crecer todos nos veamos exactamente igual según lo que medimos?

Señor Warnken, lo que usted mostró en su carta se llama estigma por peso, que se define como las manifestación de estereotipos dañinos asociados a personas con obesidad. La obesidad se definió como un IMC mayor o igual a 30, todo lo demás que podamos asumir sobre estas personas, son prejuicios.

Estos prejuicios nos llevan a dos problemas importantes: Primero, la internalización de estas creencias. Por ejemplo, las personas con sobrepeso u obesidad escuchan durante toda su vida que no van a encontrar pareja hasta que bajen de peso, por lo que terminan creyendo que no merecen ser queridos por otras personas, solo por la forma en que se ven. Algo que es completamente falso, todas las personas merecen ser queridas por quienes son. El segundo problema de estos prejuicios es la discriminación por peso, que es el trato injusto debido al peso y que ha aumentado en un 66% en los últimos 10 años. Un ejemplo de esto es asumir que alguien con un IMC en sobrepeso u obesidad es “flojo”; por lo que aunque sea el mejor candidato para un puesto de trabajo, se lo dan a alguien con un peso dentro de rango “normal” porque se cree que es “menos flojo”.

Además, Señor Warnken, como lo noto muy preocupado por la salud de la población creo que es importante comentarle que la discriminación por peso es un tema bastante estudiado. Las conclusiones son un sinfín de efectos negativos que han llevado a países como Canadá a publicar guías para evitar que el personal de salud la ejerza en sus pacientes. Por ejemplo, alguien que se siente discriminado por peso tiende a subir más de peso a largo plazo que alguien con el mismo IMC que no se sintió discriminado. Se asocia también a un peor control de glicemia, mayor mortalidad y aumento de cortisol (hormona del estrés). También tiene como resultado que las personas vayan con menor regularidad a la consulta médica, porque ya se cansaron de recibir un “haga dieta y ejercicio” como única solución a cualquier motivo de consulta.

Esto es un tema serio, bastante estudiado y considero todo su análisis del “problema” bastante reduccionista. La salud tiene cientos de determinantes, de los cuales un 36% son las conductas individuales, y dentro de estas solo una parte es “dieta y ejercicio”. Es decir, muchísimo menos de 1/3 de nuestra salud depende de esto. Y aprovecho de contarle también que la adicción a la comida no es un diagnóstico descrito en el DSM-5 (clasificación de enfermedades mentales), por lo que la adicción a las papas fritas suena impactante, pero está lejos de ser un concepto real ocupado en el área de la salud.

Visiones reduccionistas como la suya solo hacen daño a las personas que usted profesa querer ayudar. Dejemos de quedarnos con las opiniones basadas en lo que hemos escuchado toda nuestra vida y empecemos a leer e informarnos de estos temas. Intentemos hacerlo con una visión integral, que incluya aspectos culturales, generacionales, socioeconómicos, de género, entre otros.

Por último, si usted cree señor Warnken que lo que escribí fue largo, créame que la lista de evidencia justificando cada uno de los puntos que aquí traté es aún más larga. La dejo abajo de esta carta y lo invito a revisarla, informarse y formarse una opinión basada en evidencia.

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