En Argentina el peso de Vox –una editorial nacida al sur de Buenos Aires, en Bahía Blanca– es incuestionable. Con una trayectoria de más de quince años, desde los años ’90 para acá ha publicado algunos de los títulos más importantes de la poesía trasandina actual. Por eso quisimos aprovechar de hablar con Gustavo López, director y cabeza de la editorial. Por Tania Encina. Extracto de entrevista realizada en el reportaje “La nueva ruta de los libros: editoriales latinas e independientes”. Cuéntame un poco de la historia de Vox, ¿cuántos años llevan? Empezó en el año 93, primero como una revista y al poco tiempo nos dedicamos a editar poetas locales y también del resto del país, y después a poetas latinoamericanos jóvenes. Buscamos a través de ese catálogo expresar un poco nuestras ideas de lo que es el campo de la poesía, de lo que nos interesa, lo que uno busca favorecer, aportar. ¿Cual es la lógica, cuando hay una industria tan grande en Argentina, para armar una editorial como Vox? En verdad es una editorial dedicada a la poesía, editamos a poetas que nos gustan o nos interesan como lectores, y bueno, en el momento que comenzó la editorial la poesía no tenía un lugar en las grandes editoriales ni en la medianas editoriales, ni siquiera en la editoriales chicas, sino que fue como un proceso cultural que se dio de la mano de otras reacciones en el campo cultural, los colectivos de artistas o los grupos autogestionados de artistas, que también necesitaron generar su propio espacio para la circulación de la obra o para el interés estético. ¿Cuál es el sentido de venir para acá, de generar redes con otras editoriales de Latinoamérica? ¿Hay una lógica compartida acá de ir disputando terreno comercial pero a través de una nueva forma? Tal cual. Estas son editoriales que en su mayoría una de las cosas que no tienen es la urgencia de tener que ganar dinero a través de su trabajo, eso es una cosa que está siempre dejada de lado en el comienzo. Lo que sí veo es que en Argentina esa disputa no es sólo comercial, no es necesariamente comercial, pero sí se disputa un terreno de circulación, de dar cuenta de lo que se está produciendo en la contemporaneidad, que es muy importante. Y para eso las grandes editoriales tienen un lugar bastante relativo. Este es un gran campo en que estos proyectos se pueden articular no solamente con el modelo editorial de venta, que es una de las partes, sino en el intercambio, en este tipo de eventos que son fundamentales. Porque a la vez de difundir y de dar cuenta del objetivo político que muchas veces tienen estas editoriales, que es impulsar autores y líneas literarias, es aquí donde se produce el verdadero intercambio con los pares o con los que están haciendo un trabajo similar o parecido en otras partes, y que pueden ser buenos interlocutores a la hora de interpretar o de llevar adelante ese material a otros puntos, y todos los lazos de cruce y de acercamiento en este momento yo los veo como muy importantes para Latinoamérica, porque hay todo un gran paradigma cultural que se está moviendo, sobre todo en la juventud y en las artes, no sólo en literatura, sino en todas las artes. Yo personalmente veo un momento muy especial, muy bueno para esto, para el acercamiento, el intercambio.