CUTLa semana pasada una reunión entre el equipo programático y laboral del comando de Michelle Bachelet y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), pasó relativamente inadvertida. La cita que se concretó el pasado jueves tuvo como protagonistas al secretario general y ex mandamás de la organización sindicalista, Arturo Martínez, ahora ungido como encargado programático de la Central, por un lado, y a Alberto Arenas, Alejandro Micco y Juan Somavía, por el otro.

marinez1213La cita sirvió para aclarar en particular cuatro de las propuestas de la candidata de la Nueva Mayoría, relacionadas al mundo laboral, entre las que se cuenta el “piso de negociación” mínimo, es decir que las respuestas a los trabajadores no estén por debajo de lo que ya tienen, así como la condición privilegiada de los sindicatos titulares para negociar, siendo el único que podría extender los beneficios. Otro de los puntos que se trató fue la anhelada eliminación del reemplazo de huelga, así como también la supresión de grupos laborales donde ya existen sindicatos constituidos.

En conversación con ElDesconcierto.cl, Arturo Martínez defendió la necesidad de generar contactos con el comando de la Nueva Mayoría, señalando que lo que están buscando es tratar con los candidatos que tienen una posibilidad efectiva de llegar a La Moneda en marzo próximo. “Uno se reúne con los candidatos que sí tienen cercanía. Con la señora Matthei no sacamos nada con reunirnos, estuvo tres años en el ministerio del Trabajo y no tuvimos ningún acercamiento. No hizo nada en temas laborales, entonces qué podemos esperar de ella. Y los otros candidatos, cada uno podrá decir cualquier cosa  pero la verdad no tienen opciones de presidir el país, entonces para qué nos vamos a reunir cuando quizás ellos pueden encontrar poco lo que nosotros planteamos”, sentenció el secretario general de la agrupación sindical.

dariovasquezwebSin embargo, la cercanía entre el comando de Bachelet y el representante de la tienda dirigida por Bárbara Figueroa ha levantado suspicacias respecto de cómo será la relación de la Central  con el eventual futuro gobierno.  Una de esas voces la representa Darío Vásquez, secretario general del Colegio de Profesores, quien comienza criticando duramente la representatividad de la CUT en el mundo laboral. “La CUT no es una organización que represente a todos los trabajadores chilenos, una parte muy pequeña de los trabajadores sindicalizados está adscrita a ella y en las elecciones pasadas hubo sectores que nos marginamos porque no consideramos hoy que sea un espacio de representación de los trabajadores chilenos”, lanza Vásquez.

Para el dirigente de los profesores, las propuestas que presentó en su programa la candidata de la Nueva Mayoría no son lo suficientemente explícitas respecto de las demandas de los trabajadores chilenos, diagnóstico que dice compartir con Bárbara Figueroa, pero de quien no espera una respuesta enérgica ante esta situación. “Creo que hay que ser coherentes con lo que se ha venido diciendo, porque Bárbara Figueroa ha sido muy clara en señalar que no hay que confundir el hecho de que ella sea militante de un partido con respecto a que sea presidente de la CUT. Pero si ha instalado frente a la opinión pública de este país la necesidad de que el programa de Bachelet tenga clara las respuestas sobre los cambios laborales que se requieren, yo creo que la CUT en los próximos días tendrá que insistir en eso”, analiza Darío Vásquez.

El análisis externo

Las expectativas sobre el lanzamiento del programa de gobierno tenían abierto el flanco de las reformas en el mundo laboral. Los anuncios e intervenciones en plena campaña hacían presagiar que la Reforma Tirbutaria, los cambios en Educación y la búsqueda de una Nueva Constitución serían los tres ejes de su propuesta. Sin embargo, las modificaciones que incorpora al mundo laboral no habían sido mencionadas en profundidad, aunque en estricto rigor el documento final tampoco lo hizo.

“no dar centralidad al trabajo es no alterar las reglas del juego del espacio donde se crea y distribuye primariamente la riqueza y el poder social, que irradia a todos los campos vitales”.

Karina Narbona, investigadora de la Fundación SOL, analizó en una columna publicada en El Mostrador que los cambios proyectados giran en torno a modificar el modelo de relaciones labores, pero mantiene intactos dos pilares de Plan Laboral creado en 1979, el cual desde su perspectiva fue creado “con el objeto de generar una fuerza de trabajo barata, desorganizada y despolitizada”.

Dichos aspectos son dos: la importante reducción en la capacidad de los trabajadores para entablar negociaciones colectivas, viendo mermada así la vida sindical al interior de las empresas,  y la posibilidad de que los trabajadores en huelga sean reemplazados, lo que en la práctica inhabilita a ejercer adecuadamente dicho derecho en un proceso lleno de ataduras y exigencias para poder hacer efectiva una huelga.

“Es de particular relevancia considerar la filosofía con que se funda un proyecto social donde no se considera al trabajo en las cosas “de fondo”, este “nuevo ciclo político, económico y social” donde los trabajadores no están al centro de la estrategia del desarrollo. (…) la presente crisis educacional deja averiado nuestro preciado “ascensor social” y socava el carácter meritocrático de la economía de mercado. El problema no está –dice este discurso– en el orden del trabajo”, analiza Narbona.

Para la investigadora de la Fundación SOL, dicha falsa dicotomía instala la ilusión de que la Educación sería un problema aislado del trabajo, siendo que bajo su perspectiva ésta “reproduce y profundiza un orden anterior, la división capitalista del trabajo”, por lo que “no dar centralidad al trabajo es no alterar las reglas del juego del espacio donde se crea y distribuye primariamente la riqueza y el poder social, que irradia a todos los campos vitales”.