20131117_191948Las elecciones parlamentarias contienen una diferencia fundamental. Las elecciones senatoriales se mantienen básicamente dentro de la lógica de poder que ha primado por casi 24 años. Su ámbito permanece inscrito en el mundo de las élites, y pareciera sustraído a los empujones del mundo social movilizado.

En estas elecciones ingresan al senado personajes que han recibido un fuerte empujón a sus carreras políticas, renovando los rostros de la cámara alta -no así su composición- en una importante medida. Entre los triunfadores destacan Carlos Montes (PS), Manuel José Ossandón (RN), Alejandro Guillier y Pedro Araya que juntos doblaron en Antofagasta como independientes por el pacto Nueva Mayoría, Felipe Harboe (PPD), Alfonso de Urresti (PS), Ena von Baer (UDI) y Jacqueline van Rysselberghe (UDI). Alejandro Navarro dejó fuera del senado a Camilo Escalona, lo que sin duda alguna pone contenta a mucha gente, dado el impopular papel autoasignado por este último. Ahora Bachelet tendrá el problema de ver qué hace con su hasta hace poco pretendido factotum, ahora que perdió su empleo en el Congreso.

El otro doblaje senatorial de la Nueva Mayoría se produjo en la región de Coquimbo, con Jorge Pizarro (DC) y Adriana Muñoz (PS).

El triunfo de la Nueva Mayoría

La Nueva Mayoría probó en estas elecciones ser una excelente máquina electoral. Logró captar un impresionante 47,72% de los votos, frente a una alianza que obtuvo un 36,24% (en base al 99,34% de las mesas escrutadas). Con ello, el bacheletismo ampliado logró captar la voluntad electoral de casi la mitad de los votantes por diputados. En ese marco, el Partido Comunista fue sin dudas uno de los mayores beneficiados, logrando duplicar sus diputados.

El más grande partido de lo que hasta hace poco se llamaba “izquierda extraparlamentaria” decidió jugar en las reglas del binominal y lo hizo con notable habilidad. Esa decisión sin embargo los conduce directamente a la necesidad de resolver el problema que significa tener, como ellos mismos lo han dicho, un pie adentro y otro afuera.

La votación de la izquierda no es menor. Indica una importante capacidad electoral del sector y por tanto un espacio abierto en la política parlamentaria.

Un espacio abierto

Tomás Moulián planteaba en una entrevista de este año que “si el Partido Comunista se corre hacia la Concertación, puede crearse un vacío, pero ese vacío podría ser llenado por los nuevos partidos que tratan de crearse, entonces no sería un vacío absoluto.”

Ese espacio, según su rendimiento en este proceso electoral muestra varias características bastante claras. La más evidente ha sido su desunión y una para muchos incomprensible incapacidad para arribar a acuerdos. Vistas las cosas una vez concluidas las elecciones, sin embargo, este sector se aprecia como un importante espacio en desarrollo, en pleno proceso de construcción de alternativas, que habrá que ver como resuelve la compleja cuestión de constituirse en un campo articulado y mantener sin embargo la pluralidad de sus identidades.

En las elecciones de diputados, los pactos Partido Humanista, Nueva constitución para Chile, Si tu quieres Chile cambia y las candidaturas independientes, suman 881.608 votos, lo que significa un 14,85%. La cifra no es menor. Indica una importante capacidad electoral en las fuerzas de izquierda y por tanto un espacio abierto para ellas en la política parlamentaria.

El caso más destacado en ese sentido lo representa Gabriel Boric (Izquierda Autónoma) que se alzó como la primera mayoría en Magallanes y es el único dirigente social que llega al Congreso sin componendas con los sectores más tradicionales de la política.

Por otro lado, la potencialidad del sector, pero así también sus dificultades se aprecian en dos gestiones diferentes. Mientras en el pacto liderado por Roxana Miranda la votación a diputados fue de 162.821 votos, ella obtuvo en la presidencial solo 83.015. En el caso de MEO la conducta es inversa, y muestra la relativa debilidad de su joven fuerza política respecto de su liderazgo personal. El pacto Si tu quieres Chile cambia alcanzó 322.809 votos en diputados, y MEO logró 716.654 en la presidencial.