Hace 57 años, el 2 de diciembre de 1956, 82 expedicionarios del Movimiento 26 de Julio desembarcaron del yate Granma en las costas de la playa Las Coloradas, dando inicio a la lucha guerrillera que culminó con el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959.

Las islas del Caribe se habían configurado como neocolonias de Estados Unidos que, en un contexto geopolítico marcado por la Guerra Fría, se enriqueció mediante el saqueo progresivo de los recursos de los países latinoamericanos.

Expedicionarios en Sierra Maestra

Expedicionarios en Sierra Maestra

De esta forma, Cuba se convirtió en un referente político para la región, impulsando una Tercera Vía en pos de la emancipación de las islas del Caribe y el resto de América Latina, por medio del foco guerrillero.

“Cuba hoy día, si bien no propugna ni la revolución ni el cambio violento como lo hacía antaño, sin lugar a dudas mantiene una silenciosa pero eficiente influencia en varios países de América Latina, ya sea por acción o por omisión”.

Guillermo Holzmann, analista político y académico, afirma sobre la influencia de la Revolución Cubana:  “Cuba no solamente incentivó un proceso revolucionario como una herramienta concreta de lucha contra el capitalismo siguiendo las interpretaciones que Lenin y Stalin hicieron de los dichos de Marx”. En todo caso y a pesar de la cercanía con la Unión Soviética, el alzamiento en contra de la dictadura de Fulgencio Batista se alejó de las directrices de la Internacional Comunista, transformándose en un proceso con identidad propia.

Luego de 1961, cuando la Revolución liderada por Fidel Castro proclamó su ideología marxista leninista luego del prestigio obtenido tras repeler la invasión de Bahía Cochinos, afianzó sus lazos con la Unión Soviética, consolidándose como un actor crucial al momento de definir la correlación de fuerzas a favor del comunismo en la región.

Actualmente, el modelo revolucionario cubano ya no es considerado un camino viable para alcanzar el socialismo, pero sus logros y vigencia han aportado a los procesos de cambios profundos que se han gestado en América Latina en busca de una alternativa al modelo neoliberal.

“la mayor influencia de la Revolución Cubana en nuestros días se refleja en la presencia de gobiernos que hacen profundas reformas en Latinoamérica”.

Al respecto, Holzmann sostiene: “Cuba hoy día, si bien no propugna ni la revolución ni el cambio violento como lo hacía antaño, sin lugar a dudas mantiene una silenciosa pero eficiente influencia en varios países de América Latina, ya sea por acción o por omisión”.

Si bien las sanciones económicas y políticas se mantienen sobre la isla, ésta ha logrado reposicionarse en el espectro geopolítico latinoamericano. Los proyectos de integración internacional traducidas en organizaciones como la Alianza Bolivariana por los Pueblos de Nuestra América (ALBA), han permitido este reposicionamiento.

Comandantes latinoamericanos Hugo Chávez y Fidel Castro

Comandantes latinoamericanos Hugo Chávez y Fidel Castro

A raíz del respaldo entregado por los países que conforman el ALBA, en junio de 2009 se acordó la histórica derogación de la Resolución VI de Punta del Este (1962), que excluía a Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA). Además, desde el 28 de enero de este año, Raúl Castro preside la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

“Cuba ha logrado posicionarse siendo parte de organismos internacionales como CELAC, que ahora preside y mantiene así una influencia en todos los países bolivarianos”, agregó Holzmann.

Tomás Moulian, sociólogo y cientista político, declaró: “la mayor influencia de la Revolución Cubana en nuestros días se refleja en la presencia de gobiernos que hacen profundas reformas en Latinoamérica”. El Socialismo del Buen Vivir en Ecuador, el Socialismo del Vivir Bien en Bolivia y el impulso del Autogobierno Comunal en Venezuela, son reflejo de la búsqueda por la autodeterminación de los pueblos, cuya primera posibilidad real de dio con la Revolución Cubana.

Estos hitos políticos se traducen hoy en una reivindicación de la figura de Cuba, de la mano de un discurso común por parte de los gobiernos bolivarianos en América Latina. Los presidentes de Ecuador, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Argentina e incluso Brasil han reafirmado su admiración a Fidel Castro, cuestionando fuertemente la influencia norteamericana y sus lógicas en el Cono Sur hasta el día de hoy.