SpinettaAntes de Spinetta, nunca me había costado tanto entender una canción. El Flaco, hoy considerado uno de los pilares de la música popular argentina y el rock latinoamericano, es uno de esos artistas difíciles a los que la gente llama gusto adquirido.

Dueño de una escritura escandalosamente poética, Luis Alberto Spinetta comenzó con Almendra –a los 17 años- una profusa carrera de genialidad musical a bordo de numerosos proyectos, tan diversos como complejos. Y es que, pese a ser reconocido a primer oído por su amplias habilidades musicales, el rockero argentino se graduó como ídolo gracias a su profunda y mística pluma, reflejo de una cosmovisión con directa influencia de la filosofía y el arte.

Dedicado a sacar gran provecho de los instrumentos y la experimentación, Spinetta fue uno de esos músicos brutalmente honestos, con una autenticidad artística a prueba de los pesos y la presión de lo masivo, tal como reconoce Juan Carlos Diez, periodista y escritor de Martropía, un libro periodístico dedicado al Flaco.

A lo mejor, el legado del flaco es el de jugarse a muerte por lo que uno cree. Él era un artista con todas las letras. Un tipo jugado a fondo con lo suyo, más allá de que le fuera bien, regular o mal. Lo que le importaba era seguir su camino, nunca tuvo la intención de hacer un tema para pegarla y vender”, señaló.

“Él nunca iba a resignar su arte, nunca lo hizo. Yo creo que gran parte de su legado está ahí: un legado ético de cómo encarar algo tan serio como puede ser escribir una canción y tratar de que esa canción le llegue a la gente”.

Diez enfatizó en las dificultades de sostener una carrera musical de la densidad de Spinetta y aseguró que éste optó voluntariamente por el camino más complejo: “Él nunca iba a resignar su arte, nunca lo hizo. Yo creo que gran parte de su legado está ahí: un legado ético de cómo encarar algo tan serio como puede ser escribir una canción y tratar de que esa canción le llegue a la gente”.

Spinetta, vale admitir, no fue sólo protagonista de un intento, sino de la hazaña cumplida de haberse posicionado dentro del competitivo escenario de la música popular argentina, a la altura de los más grandes.

 

Rock: música dura, la suicidada por la sociedad

Dicen que Van Gogh, Freud, Rimbaud, Focault y, por su puesto, Artaud, fueron algunas de sus influencias. Aunque pasó por numerosos proyextos musicales, fue Pescado Rabioso la agrupación que lanzó el cable de conexión entre el artista y el público que, incluso en Chile, repletó el Teatro Nescafé dos veces durante su última visita, en 2011.

Charly-SpinettaSu reinado en el corazón del rock argentino se ha evidenciado, a lo largo de los años, en la amplia admiración que sus pares le profesan. Charly García, por ejemplo, señaló en una entrevista: “Fue un inventor. Un tipo que inventó algo, que agarró elementos de aquí y allá y los fusionó para crear algo que no existía, que era la poesía del rock en castellano. A mí me inspiró mucho. Yo pienso que sin él hubiese sido todo distinto, realmente era un tipo tan importante”. Humilde, como nunca, Charly llegó a admitir que le hubiera gustado hacer “varios temas de Spinetta”.

Pescado Rabioso debutó en 1972, en un show donde se distribuyó un mensaje de la banda que decía: “¿Por qué seguir soportando como siempre la misma cantinela complaciente en la radio, en la TV, en todas partes? ¿Por qué seguir participando así de esa caravana ciega de comercio y mediocridad rumbo a la muerte? No te evadas. La música de rock esperaría mucho tiempo más por vos si no fuese tan urgente la salida al amor. Spinetta – Black – Bocón – Pescado Rabioso.”

Artaud fue, en teoría, el último proyecto de Pescado Rabioso, aunque es de conocimiento público que fue Spinetta el creador de la música y líricas del disco. Considerado uno de los mejores álbumes del género en Argentina, Artaud quizás albergue uno de los más altos momentos del recorrido musical de Spinetta, con una expresión visceral que quedó graficada en uno de los manifiestos sobre el rock que el músico escribió inspirado por los ensayos de Artaud.

Titulado “Rock: música dura, la suicidada por la sociedad”, el texto expone una reflexión política y militante de Spinetta, en términos musicales y sociales. Y debe ser leído.

 

La ausencia es un amigo que no está

La muerte del Flaco, a sus 62 años, llegó demasiado pronto. Los cigarros consumieron sus pulmones y el desgaste físico era evidente en uno de sus últimos encuentros masivos con el público nacional, durante el concierto de músicos argentinos y chilenos llamado “El abrazo”, a fines de 2010.

SpinettaFue la última y primera vez que lo vi, en una parrilla compartida con Charly y otros gigantes vecinos. Esa vez, en medio de su silencio de siempre y de la enfermedad, se sentó y tocó durante un largo rato, impactando a los asistentes con su vorágine creativa de siempre, inundada de vida.

En su estilo, Spinetta tocó lo que quiso, sin preocuparse demasiado de mostrar un repertorio que coincidiera con los gustos del público diverso que estaba presente. A dos años de su muerte, el Flaco sostenía la consecuencia de sus años con la banda Invisible: “Nos resulta bastante molesto tener que dialogar de una manera agresiva con el público. Invisible y creo que gran parte del público necesita cortar con el diálogo provocativo, negligente y chanta. Por eso no vamos a tocar ni nada pesado ni nada liviano. Vamos a tocar lo que queremos, y ustedes van a escuchar lo que vinieron a escuchar en este concierto”.

Su muerte dolió en Buenos Aires y otros espacios del mundo. Le dolió también a Charly que, como tantas veces, interpretó para todos su gigante ausencia: “Para mí, además de un ídolo, era un amigo. La soledad es un amigo que no está, ¿no?”.