El 31 de enero pasado Jawhar Nasser Jawhar, de 19 años y Adam Abd al-Raouf Halabiya, de 17, fueron atacados por fuerzas israelíes al aproximarse a uno de los cientos de checkpoint, o puntos de control, instalados por el ejército israelí en Cisjordania. Ambos jugadores de futbol regresaban tras la jornada de entrenamiento en el estadio Faisal al-Husseini.

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Después de que se les disparara varias veces, fueron atacados por perros de la patrulla de fronteras israelí y golpeados, para luego ser trasladados a un hospital de la ciudad de Ramallah. Jawhar recibió diez balazos en el pie. Adam, uno en cada pie. ¿El diagnostico?  Ninguno de ellos podrá volver a jugar al futbol. Médicos del hospital gubernamental de Ramallah afirmaron que los jóvenes tendrán seis meses de tratamiento antes de que puedan evaluar si alguno de ellos podrá incluso volver a caminar.

Por su parte la patrulla de fronteras israelí sostiene que los dos jóvenes se disponían a lanzar una bomba

Nada nuevo bajo el sol

Este nuevo episodio es solo el último caso de persecución de futbolistas palestinos por parte del ejército y fuerzas de seguridad israelíes. Desde 1967, tras la ocupación militar de Israel en Palestina, el desarrollo del deporte en general, y el futbol en particular, se ha visto saboteado a través de la restricción del movimiento de los jugadores dentro de la de la Ribera Occidental (entre la Ribera Occidental y Gaza) impidiéndoles participar en competiciones internacionales, la limitación de importaciones de equipos deportivos, la restricción y destrucción de recintos deportivos, y la detención, encarcelamiento y asesinato de jugadores.

No está permitido para los palestinos moverse libremente entre Gaza y Cisjordania. Un permiso de la Oficina de Enlace Civil (DCO), es necesario para eso. A su vez, los puestos de control israelíes restringen severamente la libertad de movimiento de los palestinos dentro de Cisjordania mediante una combinación de checkpoints fijos, checkpoints móviles y carreteras prohibidas para palestinos pero abiertas para israelíes.

Debido a la dificultad para reunir a todos los jugadores de la selección nacional, la Asociación de Fútbol de Palestina (PFA) se ve obligada a establecer campos de entrenamiento fuera de Palestina. En 2010 los jugadores del combinado nacional palestino Asem Hussein Atallah Abu Assi, Ihab Mahmoud Hamad Abujazar, Ahmad Nasr Khalid Keshkesh y Mohammad Shbair, todos residentes de Gaza, no pudieron disputar un encuentro internacional con la selección nacional de Sudán ya que se les negó la entrada a la orilla oeste. Shbair y Keshkesh tuvieron que quedarse en Jordania durante más de 3 meses antes que se les permitiera regresar a Palestina.

Por su parte la construcción de instalaciones deportivas en territorio palestino está totalmente restringida por una serie de factores. Uno de los muchos ejemplos es el Sa’ad Sayel Stadium, proyecto de la FIFA GP que se construirá en Nablus. Fue aprobado en 2009, e inició su construcción en abril de 2012 en presencia de representantes de la FIFA y la PFA. Durante la primera fase construcción, una fuerza armada israelí, apoyada por la Oficina de Administración Civil de Israel, sin ningún tipo de orden judicial irrumpió en el sitio de y ordenó el cese de todas las obras de construcción, bajo la amenaza de arrestar a los trabajadores y la confiscación de la maquinaria.

palestina fc

La lista de violaciones de los derechos humanos sobre los ciudadanos palestinos es interminable. Lamentablemente estas acciones ocurren pese a que trasgreden, además, los derechos fundamentales establecidos en los estatutos de la FIFA y en el código de la Carta Olímpica. Uno de los muchos casos es el del jugador Mahmoud Kamel Mohammad Sarsak; encarcelado por las autoridades israelíes el 22 de julio de 2009 por más de 3 años sin juicio alguno. Fue detenido cuando iba camino de Gaza a Cisjordania para jugar con su nuevo club, Markaz Balata. El año pasado, después de 90 días en huelga de hambre, fue puesto en libertad sólo tras la intervención realizada por el Presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y otros organismos del deporte internacional.

El rol de FIFA

La FIFA ha reconocido algunos de los abusos israelíes y ha creado un grupo de trabajo dirigido a facilitar el movimiento de los jugadores y equipos. Ya en 2010, Michel Platini, presidente de la UEFA, advirtió a Israel con la expulsión de la FIFA; “Israel debe elegir entre permitir que el deporte palestino continúe y prospere o se verá obligado a enfrentar las consecuencias de su comportamiento.” Pese a ello, la propia UEFA eligió a Israel como sede del Campeonato de Europa Sub-21 2013. En respuesta, destacados futbolistas como Eric Cantona, Frederic Kanouté y otros 50 jugadores internacionales impugnaron la decisión de la UEFA de celebrar el torneo masculino Sub- 21 en Israel.

Distintos activistas y organizaciones de derechos humanos cuestionaron cómo una organización que promueve un discurso antirracista puede asignar una competición importante en un país abiertamente racista, poniendo como ejemplo la suspensión impuesta por dicho organismo sobre la Asociación de Fútbol de Sudáfrica entre 1964 y 1992, y cuya acción contribuyó a la presión internacional para acabar con el apartheid.

No obstante, la UEFA aún tiene previsto celebrar en Israel el Campeonato de Europa Femenino Sub-19 a jugar en 2015 y estaría considerando a dicho país como sede de los partidos preliminares de la Euro 2020.

Durante el último año Al-Rajoub, presidente de la Asociación de Fútbol Palestino, ha tratado de unir fuerzas para imponer a Israel una sanción definitiva y, según sus palabras, “pedir que se expulse a Israel de la FIFA y del Comité Olímpico Internacional”. Al-Rajoub afirma que ya cuenta con el apoyo de Jordania, Qatar, Irán, Omán, Argelia y Túnez y promete que se unirán más países.

Por su parte la organización inglesa “Tarjeta Roja Contra el Racismo Israelí” lanzó una campaña  para recoger firmas con el objetivo de suspender la afiliación de Israel a la FIFA.