CESFAM Concon Fotografía: www.concon.cl

CESFAM Concon – Fotografía: www.concon.cl

Concón, como muchas pequeñas localidades del país, cuenta con un centro de atención pequeño y con una pésima reputación dentro de la población. Una mala calidad en cuanto al servicio y atención, un sistema de reparto de horas francamente inhumano, baja calidad de la infraestructura, precariedad de información e incluso apatía institucional ante la ciudadanía.Estas son opiniones que en general colman las conversaciones habituales entre los pacientes.

Concón cuenta con un consultorio, o CESFAM, con un Servicio de atención primaria de urgencia (SAPU) adosado a su infraestructura y este último es financiado en un 65% aprox. por la municipalidad. El recinto a pesar de ser relativamente nuevo está preparado para atender un público de 30.000 personas, pero ya estaba estimado -según el PLADECO 2010-2014- que ya para el 2012 sería sobrepasado en demanda (1). Se suele culpar al gobierno local de la poca eficiencia en su gestión en diversos ámbitos, incluyendo este, pero existe una raíz de este problema, que quizás pareciera local ,pero puede ser más común de lo que pensamos.

La sensación térmica producida por este servicio “público” en la población contrasta con los aparentes éxitos en gestión alcanzados sergún el informe de gestión local PLADECO 2010-2014. Cabe destacar que según las cifras, Chile cuenta con una proporción baja de profesionales y camas en comparación a la media de la OECD, sin embargo obtiene resultados a la altura del promedio, en el informe se señala que “El sistema de atención de Salud chileno se las arregla para conseguir resultados relativamente buenos usando comparativamente menos recursos”. (2)

¿Porque se dan estas situaciones aparentemente contradictorias?, teniendo buenos profesionales que hacen mucho con poco, ¿dónde debemos apuntar para mejorar la calidad de la salud?, ¿qué políticas han provocado este estado y la desigualdad? ¿Es la salud un derecho? Intentaremos dar un acercamiento para la discusión a través de esta columna y entender de donde provienen estos síntomas.

 

Fondos públicos en la salud, ¿Cumplen el objetivo?

El gasto fiscal en salud alcanzó el 3,5% del PIB durante el año 2013, bastante lejos del 8% promedio de los países que son parte de la OCDE. Sin embargo el sistema público de salud alcanza niveles de desempeño similares a la media de la OCDE

Por otra parte, este 3,5% no siempre alcanza el beneficio público. Esto se produce a través de políticas implementadas durante la dictadura y luego profundizadas por los gobiernos de la concertación. Un ejemplo de esto es a modalidad de libre elección, que permite a usuarios de FONASA el acudir a centros de atención médica privados. El problema es que en muchas ocasiones los precios de los servicios privados son mayores que en el sistema público, por ejemplo, en la “consulta médica de especialidades”, a los privados se les paga $11.730 de los cuales $6.770 lo paga FONASA y $4.690 es copago del paciente. La misma consulta en un hospital público se paga a $4.950, monto que paga FONASA al hospital y donde no existe copago a excepción de los afiliados de los tramos C y D, que tiene un copago de $500 y $990 pesos respectivamente.

Esto muestra que el Estado termina discriminando a sus propios hospitales y favoreciendo al sector privado que recibe mejores precios por la misma actividad. Las clínicas, además, se benefician de copagos que son regresivos, dado que no se fijan en función del nivel de ingreso de los pacientes. Por ello, un afiliado a Fonasa que tenga un sueldo bajo tendrá que pagar lo mismo que un gerente.”.(3)

Otras políticas, como las concesiones de hospitales llevan al estado a gastar más del doble por obras cuyos precios son inflados por el sector privado y como ya hemos visto muchas veces abandonados a medio camino o con estándares deficientes. La construcción de los Hospitales de Maipú y la Florida tuvieron atrasos considerables y su precio ha sido mayor en comparación a una inversión tradicional. Además, las actuales licitaciones que dejó amarradas el ex ministro Mañalich a finales del gobierno, han generado una nudo político y de gestión que hasta el momento no se ha podido destrabar. Esta política, impulsada fuertemente en el gobierno de Ricardo Lagos, resultó en que el estado tuviese que desembolsar alrededor de 600 millones de dólares en establecimientos que no costaban más de 300 millones. (4)

Así nos encontramos con un sistema de financiamiento a la salud que discrimina fuertemente a la población. Por una parte existe una población joven y sana con ingresos superiores a 400 mil pesos que es cubierta por ISAPRES, y una población vieja y pobre cubierta por FONASA (sueldos alrededor de los 250 mil pesos promedio). A la vez que FONASA traspasa fondos públicos a sectores privados beneficiando (regresivamente) a quienes tienen más dinero.

Por otra parte esta fuga de recursos públicos ha provocado un endeudamiento del aparato público. La deuda ya alcanza los 103 mil millones durante 2013 (10) mientras se despilfarran fondos que alcanzaron cifras que alcanzan a 19. 521 millones por concepto de “día cama básico” durante el año 2012 desde Fonasa hacia las isapres, y un monto que alcanzó 534 millones de dólares a través de un subsidio a los afiliados de isapres que tenían sueldos inferiores al valor de las primas. Como si fuera poco durante el periodo 2005-2012 a través del concepto de la modalidad de libre elección y el bono AUGE la suma destinada al sistema privado alcanzó los 6.809 millones de dólares.(4)

Con estas cifras el Sistema de salud público podría haber superado el déficit de camas existentes, avanzar en el pago de la deuda o quizás duplicar la cantidad de profesionales para la salud y modernizar su atención para acabar con los molestos sistemas de solicitud de hora existentes. Estos sistemas de financiamiento están fundados en la creencia de que al traspasar responsabilidades a privados se logra un funcionamiento más barato y eficiente, pero sabemos que en la realidad el aparato estatal es eficiente en las cifras, y su aspecto comparativo con la salud privada en cuanto a calidad de atención y servicio se debe (en gran parte) al desvío de fondos sistemáticos desde las arcas públicas hacia privados.

Otro argumento a favor de este sistema es la libertad para la población en general, para elegir dónde y cómo atenderse. Esta “libertad” sin embargo es concedida solo en la medida en que pueda ser cancelada de manera personal por el trabajador, y se contrapone totalmente a un sistema solidario en donde como sociedad podamos llegar a asegurar la seguridad en el ámbito de la salud en cuanto su atención y calidad para toda la población por igual.

 

La salud, ¿un derecho?

El 19 de abril de 2013, el ex candidato presidencial Pablo Longueria expresaba con satisfacción el alcance que ha tenido Chile en cuanto a su modelo de gestión pública con esta frase:

El período más exitoso de la derecha ha sido el de los últimos 25 años. No hay generación de derecha que pueda exhibir un triunfo más notable que esta en la batalla de las ideas. Chile ha llegado al lugar de privilegio en que está porque se implementó nuestro ideario político y económico

Y efectivamente estaba en lo correcto, la gran mayoría de políticas que afianzan la segregación social, y que destierran la solidaridad de los derechos básicos de la ciudadanía chilena fueron implantadas Durante la dictadura, a lo que la siguieron gobiernos de la Concertación (hoy nueva mayoría) y alianza por chile, quienes profundizaron este sistema en donde la libertad reside en tu capacidad individual para alcanzarla, así comprometieron la calidad de vida de todos los chilenos.

Es por esto que resulta indignante escuchar declaraciones hoy del Senador Fulvio Rossi, del partido socialista, en la cual insiste en la responsabilidad directa del gobierno anterior ante la crisis del sistema de salud Chileno aludiendo a que ellos ya denunciaban la privatización del sistema: “el gobierno anterior dedicó gran parte de los recursos públicos para transferirlos a clínicas e isapres” Declaraba en una entrevista para el canal CNN noticias (5). Además juzgando categóricamente al gobierno de la alianza del haber mentido al país de forma descarada, y desligando hábilmente La responsabilidad de la concertación.

Sin embargo sabemos, a la luz de los hechos, que esta profundización del sistema fue responsabilidad de los gobiernos que sucedieron a la dictadura, especialmente a los de la concertación de la que el mismo fue parte.

Así hemos sido testigos de cómo la clase política ha dejado de avanzar con la ciudadanía, enfilándose en sentido contrario a la idea de llegar a convertir la salud en un derecho Garantizado por el estado. Debemos entender la salud como un camino hacia el desarrollo como ya lo mencionaba la OMS “Porque un individuo en buen estado de salud es económicamente más productivo, y la tasa de crecimiento del país gana con eso –se lee en el informe–, la inversión en salud siendo un medio, entre otros, para acelerar el desarrollo”. (6)

Las municipalidades, organizaciones sociales y trabajadores de la salud deben asumir el compromiso de avanzar en la recuperación de la salud para su población, contextualizarla y no vanagloriarse cada vez más con políticas surgidas de un sistema que ha demostrado ser discriminador. La calidad en la atención viene ligada a una mejor capacidad de gestión institucional, más moderna, organizada y amable, que puede alcanzarse sin caer en el vicio de la burocracia excesiva y apoyándose en la cooperación con su entorno.

Además de desechar la modalidad de libre elección, debemos enfocar las políticas públicas hacía el aprovechamiento de la vida saludable como prevención y no recurriendo al terror a caer en una enfermedad, sino como el disfrute de la calidad de vida entendida como el desarrollo completo del ser humano y sus capacidades físicas y mentales. Avanzar en asegurar en estos derechos básicos es avanzar hacia el aseguramiento gradual de la calidad de vida de la población, una más feliz y también productiva. A la vez debemos escuchar a nuestros profesionales de la salud pública, quienes ya durante diciembre de 2013 le señalaban al gobierno y a la opinión pública sobre el avanzado estado de privatización de la salud chilena. (7)

Al considerar la salud pública como un derecho debemos asegurar su igualdad y fiscalizar el uso de dineros públicos para que no se lucre con ellos y vayan a parar a ganancias de Isapres que durante enero y junio de 2013 ya alcanzaban cifras alrededor de los 34 mil millones (8). El gobierno entrante tiene propuestas en su programa de gobierno que no cambian lo medular del sistema y además ya debe sobrellevar la garantía de la educación como un derecho a través de una reforma tributaria que no ha dejado a todos contentos.

Pero esta reforma tributaria ha dejado olvidado el royalty a la gran minería de este país. Quizás a través de la inyección de fondos provenientes del cobre, oro, molibdeno, manganeso, disminuir el 10% a s fuerzas armadas, etc. podamos dar el impulso a una reforma al sistema de salud que el país se merece, y terminar con las carencias de los centros de asistencia en las comunas del país a través de un mejoramiento institucional, de financiamiento, calidad del servicio, y a la vez, de la calidad de vida de la población.

Ya lo comentaba el presidente Salvador Allende el 27 de mayo de 1971 al señalar que la salud es antes que nada una cuestión de estructura económica y social, de niveles de vida y de cultura, por tanto garantizar tal derecho es una obligación ineludible del Estado. Advirtió que es el Servicio Único de Salud el camino estratégico capaz de otorgar asistencia médica eficiente, oportuna, igualitaria, continua, suficiente y gratuita. (9).

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Pablo Poblete es Presidente de la ONG Conalas. V Región

 

NOTAS

(1) PLADECO 2010-2014 informe final volumen 1

(2) informe año 2008 sobre la efectividad de la inversion en salud en chile cita extraida de CIPER Chile “Como se ha desmantelado la salud pública” de Matías goyonechea y danae sinclaire, 27 de mayo de 2013.

(3) (CIPER Chile “Como se ha desmantelado la salud pública” de Matías Goyenechea y danae sinclaire, 27 de mayo de 2013.)

(4)  CIPER chile CIPER Chile “Como se ha desmantelado la salud pública” de Matías Goyenechea y danae sinclaire, 27 de mayo de 2013., y “las rentables heridas de la salud pública.”

(5)  Entrevista a CNN chile el 26 de abril de 2014

(6)  Informe de desarrollo del mundo 1993 “invertir en salud”. Organización Mundial de la Salud

(7)  Radio U. de Chile 23 de diciembre de 2013

(8)  “Isapres anotan utilidades por más de $34 mil millones en el primer semestre de 2013”.emol 28 agosto 2013

(9)  la salud en la dictadura de mercado, María Eugenia Calvin Perez y Lautaro Lopez Stefoni. Le Mond diplomatique edición octubre de 2013

(10)  La Tercera “Minsal solicita recursos a hacienda para paliar crítico nivel de deuda hospitalaria”, 26 dejunio de 2013