Pablo Paredes3¿Cómo definirías la relación de Revolución Democrática con el gobierno de la presidenta Bachelet?

Es una definición que no la hago yo, sino el Congreso Estratégico de RD que tuvimos el año pasado, en donde acuñamos el concepto de “colaboración crítica”, lo que nos impulsa a colaborar en aquellas agendas que consideramos importantes, y a mantener nuestra independencia en los momentos en que tengamos discrepancias con la orientación que el Ejecutivo le esté dando a ciertas políticas. Esto ha sido muy positivo porque nos ha permitido actuar en una lógica mucho más analítica que la de la trinchera. En resumen, no somos parte de la Nueva Mayoría pero aportamos en ciertas agendas, como en la Reforma Educacional.

¿Eso significa estar dentro o fuera del Gobierno?

Eso significa que en algunos temas podemos estar dentro, pero el Gobierno a su vez depende de una articulación política a la que no pertenecemos, llamada Nueva Mayoría. Podemos encontrarnos en muchas visiones con ellos, pero a su vez nos sentimos con plena independencia para desencontrarnos.

¿Y cómo se plantean frente a los cargos de representación política?

Lo hacemos dentro de la lógica de la colaboración crítica definida por el Congreso Estratégico. Ahí se plantea la necesidad de participar del aparato estatal, porque somos un grupo con vocación de poder y nos interesa acumular experiencia para, en el futuro, ser gobierno. Para ello definimos ciertos protocolos frente a ofertas hipotéticas de cargos que pudieran hacerse a algunos de nuestros militantes, y cuya respuesta debería ser sancionada por el Consejo Político. Hasta el momento no ha sido necesario llevar ningún caso a votación porque ninguno de los nombramientos que han ocurrido están consignados en el protocolo.

¿Cuáles son los cargos que sí están incluidos?

Básicamente ciertos cargos de confianza política directa, como ministerios y subsecretarías. Ahí es el Consejo Político el que sanciona la relación. Es decir, no estamos diciendo que no aceptaríamos cargos, si no que si se produjera un ofrecimiento lo analizaríamos en función de nuestros lineamientos políticos e ideológicos.

 Y en el caso de Javiera Parada ¿el cargo de agregada cultural para ustedes no es uno de confianza política?

No fue definido de esa forma por el Congreso Estratégico, que es lo que mandata a la directiva.

 

RD en el Parlamento

Giorgio ha tenido espacios de colaboración y no ha dudado en apoyar agendas cuando han ido en sintonía con las demandas ciudadanas. Ha sido un diputado coherente y analítico, no ha actuado desde preconceptos, ha colaborado en mejorar discusiones y ha instalado puntos donde ha habido ausencias. Si bien es nuestro único diputado, no está aislado.

¿Cómo definirías el rol de Revolución Democrática en el Parlamento, a través de Giorgio Jackson, y cuáles serían sus políticas de alianzas?

La candidatura de Giorgio Jackson se inscribe en nuestra decisión de disputar los espacios de poder y de hacerlo, entre otros lugares, en la institucionalidad. Eso desde un comienzo significó no abandonar el movimiento social pero teniendo claro que no era suficiente, del mismo modo que criticábamos a esos partidos que consideraban que bastaba con el trabajo parlamentario. Nosotros, teniendo y manteniendo un trabajo en el mundo social, hemos sumado esta otra arista. Ahora, para nuestra agenda transformadora necesitamos más parlamentarios y para ello la sola presencia del diputado Giorgio Jackson no nos alcanza, por lo que necesitamos hacer crecer nuestra bancada en el futuro cercano. Respecto a las alianzas, hemos aplicado la misma política de colaboración crítica respecto a las propuestas del Gobierno. Giorgio ha tenido espacios de colaboración y no ha dudado en apoyar agendas cuando han ido en sintonía con las demandas ciudadanas. Ha sido un diputado coherente y analítico, no ha actuado desde preconceptos, ha colaborado en mejorar discusiones y ha instalado puntos donde ha habido ausencias. Si bien es nuestro único diputado, no está aislado.

Se ha hablado de la buena relación personal entre los diputados Jackson y Boric ¿de qué modo escala eso a la relación entre Revolución Democrática y la Izquierda Autónoma?

Lo que pasa es que la cercanía entre Gabriel y Giorgio, y yo sumaría a Camila y a Karol, está fundada en que son liderazgos que surgen en un momento histórico y que aún tienen una responsabilidad histórica. La cantidad de reuniones que hubo entre esos cuatro en los últimos años es gigantesca, por lo tanto, hay complicidades y afectos. Ahora, desde el punto de vista político, todas esas candidaturas fueron apoyadas formalmente por Revolución Democrática en las parlamentarias. Gabriel Boric fue apoyado por RD, su jefe de campaña era de RD; por otro lado apoyamos fuertemente en el territorio la candidatura de Camila Vallejo; y el mismo caso con Karol. Esos apoyos no eran solo un saludo a la bandera, sino una señal de cercanía a esos sectores de la Nueva Mayoría y a la labor de Gabriel Boric.

 

RD, el NAU y el Movimiento Estudiantil


Pablo Paredes 4Es un dato de la causa el vínculo entre Revolución Democrática y el NAU, que dirige la Feuc. A partir de ese lazo, ¿Cuál es la apreciación que ustedes tienen respecto a la situación actual del movimiento estudiantil?

Aclaremos primero el vínculo. Yo quedo muy sorprendido cuando aparecen estas teorías del complot, donde RD sería el partido y el NAU las juventudes. Lo cierto es que yo, que soy el coordinador nacional de este movimiento, estudié en la Usach y en la Chile y no tengo ninguna relación con el NAU, aparte del respeto que les tengo por el extraordinario proceso que han llevado. Es decir: Revolución Democrática no está constituido solamente por ex NAU y ex estudiantes de la Universidad Católica. Ahora, no se puede desconocer que hay militantes emblemáticos de RD que fueron militantes del NAU e hicieron parte importante de su vida política universitaria en ese espacio. Por eso es que el vínculo se da, y lo ha dicho la propia Naschla, a través de las conversaciones del NAU con sus directivas anteriores, lo que me parece un acto de sensatez a la hora de enfrentar contingencias.

Ése es un vínculo directo…

No con RD, sino con ex militantes del NAU. Yo como coordinador nacional de RD no tengo una mesa de articulación con el NAU. Tengo conversaciones con distintos actores políticos y sociales, y obviamente el NAU es uno de ellos. Ahora, si me preguntas si el NAU, a través de la FEUC, juega un rol muy importante en el movimiento estudiantil, yo te contesto que sí. Si me preguntas qué me pasó a mí con las amenazas y la no-condena a la violencia, en general y también respecto a Naschla, me preocupa muchísimo. Por eso me gusta que los referentes de la Confech se vayan rencontrando en ese espacio, porque si el movimiento estudiantil se va a gastar debatiendo si condena o no la violencia, deja de estar en sintonía con lo que espera la ciudadanía, que es un movimiento propositivo, capaz en la última elección de teñir los programas presidenciales de casi todos los candidatos. Por eso el desafío es hoy pasar a la ofensiva, diciendo cuál es la reforma que quieren y cómo esperan que se den los espacios de participación.

 En todo caso, habiendo una desconfianza política, biográfica y hasta de prácticas entre el movimiento estudiantil y la vieja Concertación, ¿no te parece comprensible que esa desconfianza se desate a propósito de la presencia de un militante de RD –Miguel Crispi- como asesor del ministro Eyzaguirre y que se exprese hacia el NAU, por las cercanías que conversábamos?

A mí me parece natural y comprensible que desde el movimiento estudiantil haya desconfianza hacia los espacios del Ejecutivo y del Legislativo. Hay antecedentes concretos, postales, que lo justifican. Yo no voy a demandarle al movimiento estudiantil, porque me parecería una torpeza, que se plieguen a la confianza. Lo que ellos tienen que hacer es abrirse a un diálogo, pero garantizado, que tenga en cuenta los fracasos de otros diálogos en la historia reciente. Por otra parte, la desconfianza hacia Miguel por su presencia en el Ministerio es una manera de leerlo, pero la gran pregunta es quiénes dejaron de estar para que personas como él, de Revolución Democrática, pudieran entrar. Quienes retroceden ahí son las miradas más conservadoras y en eso es súper importante el rol de RD, porque es un movimiento que está en sintonía con las demandas estudiantiles y, por lo tanto, sí es un aliado. Pero, en todo caso, lo es respetando los espacios de la política y de lo social, porque a mí me gusta que Revolución Democrática esté en el Mineduc pero también me gusta que el movimiento estudiantil mantenga su plena autonomía.

Ustedes en el discurso eran muy desconfiados de la Concertación ¿no desconfían ahora de la Nueva Mayoría?

Yo tengo un gran respeto por personas de la Nueva Mayoría que están en el Ejecutivo, en el Legislativo y en el mundo social. Ahora, también sé que los conservadores no son patrimonio exclusivo de la derecha en Chile, y por lo tanto sí desconfío de ellos. Me preocupan no solo en la Reforma Educacional, sino también en la Reforma Tributaria, en cómo leen las propuestas, por nombrar a un referente, en el Velasquismo. 

La Nueva Mayoría es un conglomerado grande en donde están conviviendo sensibilidades muy distintas. Con algunas de ellas ha sido muy fácil encontrar espacios de comunión. Yo tengo un gran respeto por personas de la Nueva Mayoría que están en el Ejecutivo, en el Legislativo y en el mundo social. Ahora, también sé que los conservadores no son patrimonio exclusivo de la derecha en Chile, y por lo tanto sí desconfío de ellos. Me preocupan no solo en la Reforma Educacional, sino también en la Reforma Tributaria, en cómo leen las propuestas, por nombrar a un referente, en el Velasquismo. Me preocupa, por ejemplo, si vamos a seguir condenando a las madres pobres a morir si intentan abortar porque no tenemos una institucionalidad para una realidad país.

 

Bachelet y los 100 días

 ¿Cuál es tu opinión política del rumbo que ha tomado el gobierno de Bachelet en estos casi tres meses?

Casi cien días…no lo menciono porque sí, es una paradoja interesante de analizar. Esta auto-imposición de un plazo ha obligado a que este gobierno tome definiciones importantes y a que induzca un tipo de debate que se sitúa en torno a las transformaciones estructurales. Ahora, cuando tú giras en torno a esos plazos tan acotados, generas líos político-participativos aunque, paradójicamente, se instalen o se tiendan a instalar los titulares que espera la ciudadanía. En educación los titulares han sido los correctos pero falta conocer el anuncio de desmunicipalización para saber si es una reforma profunda. En lo tributario nos parece una reforma correcta, pero insuficiente, que esperamos que abra la discusión en vez de clausurarla. Por último, nos sorprendió gratamente la propuesta sobre el aborto.

Este es un gobierno que en el discurso es de reformas estructurales. Pero hasta el momento tenemos una reforma tributaria, una agenda energética y una reforma educativa que no alcanzan a ser estructurales. Y un anuncio sobre el aborto que es de excepciones, aunque revestido de una defensa sobre el derecho a decidir de las mujeres ¿No consideras que tiende a consolidarse una distancia entre el discurso y los anuncios?

Esa distancia es casi natural en todo gobierno. Ahora, el espacio de los titulares tampoco es apolítico, es el de la modificación del sentido común y eso es lo primero que se necesita para cambios estructurales, a riesgo de que la UDI se enoje por sonar muy gramsciano. Ahora, definir qué es una reforma estructural es súper subjetivo, depende de qué percibe la sociedad en su conjunto sobre cuáles son los elementos fundantes de su modelo. En términos valóricos la ciudadanía siente que el no-lugar que tiene la política de interrupción del embarazo sí es un elemento estructural, que tiene que ver con políticas conservadoras impulsadas por la derecha. Por lo tanto, quebrar ese espacio sí implica un cambio estructural. ¿Es suficiente? No lo es. Pero si para avanzar en este tema debemos llegar a acuerdo en torno a estas tres circunstancias, yo lo prefiero, porque hay madres que se están muriendo. En la reforma tributaria, que sí está más acotada que la educacional, que aún no se conoce del todo, tenemos que va a recaudar la plata que necesitamos, pero sí la entendemos como una de las herramientas clave para garantizar justicia social, es completamente insuficiente. Por eso, desde RD vamos a trabajar para que no sea el cierre del debate, sino la apertura para repensar el espacio tributario.

¿Entonces cuál sería la diferencia entre este gradualismo y la idea noventera de “en la medida de lo posible”?

La diferencia es que parte importante de los cambios que se están produciendo, aunque a muchos nos parezcan insuficientes, durante los gobiernos de la Concertación ni siquiera fueron tema. Quienes fuimos durante años oposición a ellos criticábamos esa ausencia. Hay un avance en aquello, ha habido triunfos, es imposible leer el presente político sin considerar el modo en que el 2011 permeó el debate, no solo en lo educacional, sino que permitió discutir y proponer alternativas al modelo neoliberal, y eso hay que celebrarlo. Porque pasa con frecuencia en los movimientos sociales, y en esto me sumo, que vivimos en un estado de derrota permanente. Este movimiento ha ganado mucho, en primer lugar, en el sentido común. Y segundo, en convertir el terreno de las ausencias en el de las insuficiencias, entrando además empoderado para correr la línea. Mal hace entonces un movimiento social triunfalista, como mal hace aquel que no se da cuenta de sus victorias.