condor homenaje“Esto es para ti amigo”. Con esa simple frase, acompañada de una imagen, Claudio Bravo -figura indiscutida del triunfo ante el campeón vigente- dedicó al otrora también capitán y arquero de La Roja, Roberto Rojas, los históricos tres puntos que la Selección le arrebató inapelablemente a España. Un triunfo a la altura de una hazaña, por la dura estadística previa que decía que Chile nunca le había ganado a lo ibéricos en partidos oficiales.

Chile volvía al mítico Maracaná, donde antes, hace casi 25 años, Chile había protagonizado un escándalo de proporciones, con Rojas como villano. La historia es conocida. Y la vergüenza seguía vigente hasta ayer. Si bien nunca podrá borrar de las páginas de historia ese funesto 3 de septiembre de 1989, la epopeya de los 11 que ayer jugaron de blanco sirvió para purgar todos los males que alguna vez mancharon a la Selección chilena de Fútbol.

Que haya sido Bravo -también nacido y formado en Colo-Colo y que siempre miró a Rojas como su referente bajo los tres palos- el encargado de redimir esa culpa histórica en base a concentración, frialdad y sobretodo profesionalismo, hacen aún más poético el triunfo de Chile ante España en el Marcaná.

Humilde y con los pies en la tierra como nadie, Bravo dedicó la victoria a Roja no solamente por Twitter. “Yo le dedico este episodio positivo de nuestro fútbol, para que olvidemos el otro”, señaló el cancerbero de la Real Sociedad.

 

La otra deuda pendiente

BravoEl guardavallas que ya ha sido confirmado en el Barcelona de España -tras ser traspasado por 12 millones de euros- vivió también su revancha personal ante los ibéricos.

Para muchos quedó marcado a fuego en la memoria el error garrafal del portero hace cuatro años en Sudáfrica ante los mismos rivales, cuando en una balón largo intentó cortar un ataque español despejando al borde de la cancha, pero su acción fue a dar a los pies de David Villa y la pelota terminó en el fondo de la red.

El capitán tuvo su revancha personal y salió a cortar cada pelota aérea de manera notable, conjuró cada tiro que fue al arco, y tuvo tapadas memorables, como la que hizo ante un remate ajustado que sacó Iniesta.

Sus paradas ante los tiros de Santi Cazorla y Xabi Alonso quedarán grabadas en la memoria, y también vienen a borrar las heridas que había dejado cuatro años antes el momento desafortunado en Sudáfrica.