[rev_slider FENAPO]

Junto a la ribera del Río Mapocho, deudores habitaciones, allegados, damnificados del terremoto del Norte y del incendio en Valparaíso, se reúnen a trazar estrategias. Todos comparten el mismo problema: la ausencia de una casa y la frustración de años de sus familias. Desde la periferia, han observado irse cada vez más lejos el sueño básico del hogar, mientras la televisión continúa ofreciendo de todo al Chile que crece.

La Federación Nacional de Pobladores (Fenapo), ya se acerca a los 40 días de protesta, durmiendo, comiendo y compartiendo a orillas del principal caudal capitalino. Desde su espacio, no todo ha sido llorar las penas ante la indiferencia del Estado: los pobladores han organizado pichangas populares, asambleas, encuentros y conversatorios, destinados a fortalecer los vínculos dormidos al calor de la ausente democracia.

La disputa dada, pasando el frío de las noches frente a una fogata, busca poner en el centro del debate a la dignidad jamás perdida. La movilización de la Fenapo viene a reactivar una histórica lucha en Chile, que ni las manos de la centro derecha ni los socialistas de la centro izquierda han venido a solucionar. Subsidios, algunos bonos, mediaguas y burocracia han sido las únicas respuestas para los pobladores que ya perdieron la paciencia, que hoy deciden tomar en sus propias manos la esquiva tarea de la justicia social, un objetivo perdido hace años por la política tradicional.

Esto fue lo que observamos a través del lente de Constanza Arévalo, fotógrafa de ElDesconcierto.cl.