shellLuego de los fallidos intentos que ha tenido la petrolera para explotar los yacimientos en Alaska, ahora ha puesto su mirada en al Ártico ruso. La denuncia realizada por la ONG Greenpeace ha puesto en marcha una campaña para evitar esta situación, donde posibles derrames de petróleo amenazarían con destruir gran parte de la flora y fauna del sector.

Shell, una de las empresas más grandes a nivel mundial, ha firmado recientemente un acuerdo con la empresa rusa Gazprom, el que tendría como objetivo realizar obras conjuntas de prospección, desarrollo y producción de hidrocarburos, tal como ha señalado en diferentes medios de prensa. El pacto se desarrolló en el marco de una reunión oficial entre el Presidente ruso Vladímir Putin y el primer ministro holandés Mark Rutte.

Rusia está entre los 20 países con más reservas petroleras y de gas, acumulando una riqueza per cápita de 164.580 dólares, y es el principal productor de hidrocarburos a nivel mundial, según cifras del ministerio de Desarrollo Económico de Rusia del 2010.

A pesar de ser un gigante mundial en hidrocarburos, sólo dos empresas rusas tienen licencia para explotar la plataforma continental de ese país, siendo una de ellas Gazprom. Es por esto que el acuerdo entre las gigantes petroleras captó la atención de organizaciones ambientalistas de todo el mundo.

Los riesgos para el Artico y Polo Norte crecen, ya que a los planes de explotación de la petrolera holandesa se suman las intenciones del propio gobierno ruso para expandir las rutas de navegación marítimas en el mar del norte. La construcción de nuevos rompehielos para fomentar el tráfico marítimo por esa zona parece ser un hecho, sobre todo pensando en que reduce en un 34 por ciento el tiempo de transporte entre puertos de Holanda y Japón.

Una historia negra 

La empresa Shell ha estado marcada por una serie de derrames de petróleo desde sus shell 4plataformas de exploración, razón principal  en la cual se sustenta la oposición de grupos ambientalistas de todo el mundo, quienes no quieren ver destruido uno de los últimos santuarios naturales para osos polares, zorros árticos y morsas, entre otras especies.

Es así como en agosto del 2011 en el Reino Unido, más de 200 toneladas de crudo fueron derramadas en el mar del norte, constituyendo el mayor desastre petrolero en la región desde el año 2000. Sin embargo, el caso más emblemático es el del delta del Río Níger, en Nigeria.

Shell ha sido acusada en diversas oportunidades por apoyar la violación de derechos humanos en el país africano, luego de que en el informe “Counting the Cost Corporations and human rights abuses in the Niger Delta”, elaborado por la organización Platformlondon entre otras, se denunciara la participación de la compañía petrolera en casos de represión a la etnia “Ongoni”.

 “La estrecha relación entre Shell y las autoridades militares nigerianas ha expuesto a la compañía en cargos de complicidad en el asesinato y tortura sistemática de los residentes locales”, según se menciona en las conclusiones del citado documento, en el cual además se exponen ocho casos de estudio.

Los Ogoni son un pueblo que habita el delta del Niger, y desde hace años se han manifestado en contra del modelo de negocios que poseen las empresas petroleras en el área (entre ellas Shell), ya que han tenido que pagar con los costos ambientales de su instalación sin recibir beneficios económicos por su accionar.

La situación ha originado diversos actos de violencia en contra de las plataformas petroleras, e inclusive la muerte por ahorcamiento del escritor y defensor del pueblo ogoni, Ken Saro-Wiwa, quien fue ejecutado por las autoridades nigerianas en 1993.

Por otra parte, según ha señalado un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), desde los años cincuenta se han derramado 1,5 millones de toneladas de petróleo en el delta del Niger, provocando contaminación de napas y enfermedades a las comunidades locales.

Lego en el ojo del huracán 

Una fuerte campaña publicitaria se ha iniciado en contra de la empresa danesa de shell 3juguetes Lego, quien mantiene un contrato  económico con Shell, lo que ha traído enormes beneficios para ambas entidades. Sin embargo, tal como lo han denunciado diversas organizaciones, la petrolera está haciendo uso de una imagen infantil para limpiar su nombre ante la ciudadanía.

Es así como desde que se inició el programa de perforación del Ártico en el 2012, Shell ha vendido o regalado más 16 millones de sets de juguetes Lego en 26 países, especialmente a través de la entrega directa en sus estaciones de servicio.

La compañía petrolera ha buscado constantemente la aprobación de la sociedad civil a través del financiamiento a museos, festivales culturales y otros, especialmente en Gran Bretaña, Holanda y Estados Unidos. Este nuevo sistema de operar por parte de transnacionales es un modelo conocido en nuestro país, donde empresas como Minera Escondida financian, entre otras cosas, el festival de teatro “Santiago a Mil”.

Según un informe de Greenpeace, la promoción de Lego-Shell para los años 2012 y 2013 ha generado un impacto positivo para la compañía de hidrocarburos, ya que se generó un incremento de un 52 por ciento en la lealtad de la clientela y se aumentaron en un 7,5 por ciento las ventas globales de la multinacional.