Melissa-SepulvedaLa semana pasada estuvo marcada por los resultados de la encuesta CEP que cuestionó puntos fundamentales de la reforma como el fin al lucro, a la selección y al copago, ¿cuánto modifica el escenario esos resultados?

El movimiento estudiantil nunca se ha guiado bajo resultados de encuestas, que de todas maneras es una medición que ha tenido mucha resistencia por parte de varios sectores debido a lo tendenciosas de sus preguntas, a la falta de prolijidad metodológica a la hora de realizarlas, y eso también pone en cuestionamiento las formas de ejercer poder desde los sectores conservadores, inclusive mediante estos mecanismos, tal como hacen cuando convocan a movilizaciones a los dueños de colegios particular subvencionados. Una institución como es la encuesta CEP, que responde a los intereses de los Matte, y que está también dirigido por un ex ministro de Educación que defiende los pilares de la educación de mercado actual, finalmente deja cuestionamientos sobre su seriedad real.

De todas maneras creo que es importante responder a algo que no solamente se ha visto en esta encuesta, que es cómo los padres y apoderados han sido víctimas de una desinformación, y de la utilización de aquello gracias a la incertidumbre que genera la Reforma Educacional planteada por el Gobierno, ya que finalmente no saben qué va a pasar con los establecimientos donde están sus hijos, y eso aumenta la posibilidad de que sean sectores oportunistas los que intenten desinformar a la población.

Pasando directamente a los proyecto de la reforma en educación, ¿crees que ha sido adecuada la manera en que el Ejecutivo ha presentado los proyectos por separado, sin antes discutir el fortalecimiento de le Educación Pública?

Una de las grandes críticas que hemos hecho desde el movimiento estudiantil es que hoy día lo que plantea el gobierno no cuenta con una mirada integrada del tema educacional, ni cuáles son los objetivos que se pretenden cumplir. Si bien el programa de gobierno habla en términos generales sobre la gratuidad, sobre terminar con el lucro y la selección, pocos elementos entregó respecto de cómo se iba a implementar, y en estos momentos vemos dos proyectos de ley que han sido ingresados como el del administrador provisional y por otro lado el que se votaba este martes, que intenta parcelar una discusión que es orgánica y sistémica, donde difícilmente medidas aisladas van a poder efectivamente desmantelar el sistema educativo o fortalecer el sistema de educación pública. Los proyectos que está impulsando el Gobierno no prefiguran un nuevo sistema educacional, y frente a eso el movimiento estudiantil exige un sistema nacional de educación pública que sea la mejor alternativa para la gran mayoría de las familias chilenas. El problema es que hoy día la decisión la siguen teniendo los sostenedores privados de si un colegio se cierra o continúa como particular pagado, y esa sensación de vulnerabilidad cala profundamente a la sociedad chilena. Frente a eso, somos enfáticos sobre los pilares que se tienen que defender en una reforma educacional que modifique la estructura realmente.

Pasando al ámbito parlamentario, donde existe una bancada surgida desde la movilización, ¿cuál ha sido la relación que han ido construyendo con ellos? ¿Ha sido la más adecuada?

Hemos tenido hasta el momento sólo una reunión formal con la bancada estudiantil, y nos hemos encontrado en distintas ocasiones, particularmente en la exposición que hicimos en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados como Confech. Creo que es importante, y también lo conversamos así en aquella reunión, que la vocería del movimiento estudiantil no era de los parlamentarios, sino de las respectivas organizaciones, y que eso era algo para evitar la confusión de la opinión pública para mantener sobre todo la autonomía del movimiento social, que es uno de los ejes claves para evitar la cooptación de parte de cualquier actor político.

Yo creo que en estos meses, donde se va a parlamentarizar bastante el conflicto, los parlamentarios van a cumplir un rol clave, y también se va a poner en juego la capacidad que tengan ellos al interior del parlamento de poder defender el movimiento social del que fueron parte. Hoy día les corresponde un rol distinto, por una parte ser parlamentarios y por otro lado, son miembros de organizaciones políticas que tienen sus propias apuestas específicas, siendo o no parte del gobierno y defendiendo o no el programa de gobierno. Esto pone a prueba el compromiso que tenían estos parlamentarios con la defensa de la Educación Pública que ha hecho el movimiento estudiantil.

Pasando al tema interno de la Confech, en el proceso de conducción se han identificado dos sectores bastante claros como son la Izquierda Autónoma más el FEL y la UNE por un lado, quienes disputan el control entre ellos y a la vez sectores más cercanos al gobierno, como son las JJ.CC y Revolución Democrática. ¿Esas disputas internas se han llevado de manera adecuada o han mermado en cierto modo el protagonismo de la Confech?

Siempre ha habido distintas tendencias al interior de la Confech, pero de todas manera siempre se logra llegar a una síntesis para mantener esta estructura de organización estudiantil que ha sido crucial en nuestro país para liderar el movimiento estudiantil, y este año no ha sido la excepción. Hemos logrado mantener ciertos niveles de acuerdo independiente de  que las posiciones políticas sean diversas, o incluso opuestas en algunos momentos. Para eso tenemos los mecanismos necesarios y finalmente son las posiciones de las asambleas y de las federaciones las que tienen que prevalecer dentro de la Confech.

Si bien este año ha estado marcado por tensiones bastante importantes, sobre todo en momento críticos de la coyuntura, si se quiere analizar una pérdida de protagonismo por parte de la Confech creo que no es el factor más importante las discusiones internas, que siempre han exisitido. Más bien es gracias al movimiento estudiantil que se ha generado un escenario propicio para que hoy día se esté discutiendo una reforma educacional, la necesidad de cambios estructurales, y son muchos los actores los que tienen una opinión y voz en estos momentos. Hoy día se ha diversificado el debate y creo que eso es algo positivo, y además sigue saliendo muchísima gente a la calle cuando hemos convocado a manifestarse, respaldando la posición de autonomía del movimiento estudiantil respecto del Gobierno, ya que no defendemos intereses particulares ni de privados, sino el interés de la sociedad de mejorar el sistema educativo.

La autonomía con la que se plantean como movimiento estudiantil debiera en algún minuto tender a influir en las decisiones del Gobierno. Eso obligaría a generar acercamientos, ¿cómo analizan ese camino?

El emplazamiento lo generamos desde la movilización, como la que convocamos para este jueves, y también desde otros pasos a seguir, como la otra convocatoria que estamos haciendo para el  10 de septiembre, y esperamos tener varias otras en octubre. Es justamente la definición que tiene que hacer el gobierno de la Nueva Mayoría sobre con qué sectores va a llegar a acuerdo y consensos. Vimos en la Reforma Tributaria una decepción bastante grande sobre la forma de hacer política, por el resurgimiento de la política de los consensos que esperamos no se repita en la reforma educacional. Lamentablemente con las declaraciones tanto de la ministra Rincón como del ministro Eyzaguirre queda la puerta abierta para la generación de esos protocolos de acuerdo, que benefician a nadie más que al empresariado chileno en el mercado educativo, y que perjudican a la gran mayoría de las familias chilenas.