bombazo1Tamaña suerte que los países vecinos no tengan interés en hacer la guerra con Chile. Lo más probable es que los ágiles recolectores de información se den cuenta cuando ya salga aroma de bife chorizo desde el Mercado Central.

Las agencias de inteligencia han tenido como propósito solamente controlar a los movimientos sociales y criminalizar sus expresiones más agudas. De tarde en tarde, un agente encubierto que infiltra las manifestaciones de la gente, es descubierto para vergüenza de sus jefes. Confunden inteligencia con represión. Y sería todo.

Los inteligentes directores de esas agencias no encuentran manera más burda y bastarda para provocar la deslegitimación de un derecho ganado con sangre, sudor y lagrimas, que ordenar a un agente secreto infiltrado que inicie las hostilidades para que luego, los agentes pagados dispuestos en los medios de comunicación, hagan lo suyo en términos de imágenes y versiones.

Para generar una situación de sicosis, se instalan bombas en lugares de acceso público. Los medios de comunicación hacen su agosto mostrando destrozos, heridos, testimonios y paralelos con otros casos.

Los más extremos asocian esos hechos criminales con el movimiento estudiantil. Otros, disponen a sus reporteros como si estuvieran transmitiendo desde algún  teatro de operaciones del Asia. Y la guinda de la torta la pone la presidenta al reunirse de emergencia con los partidos políticos para comprobar que el statu quo se alinea para apoyar las medidas conducentes a identificar a los hechores y lograr para esos criminales los mayores castigos mediante la creación de nuevas leyes.

Los más extremos asocian esos hechos criminales con el movimiento estudiantil. Otros, disponen a sus reporteros como si estuvieran transmitiendo desde algún  teatro de operaciones del Asia. Y la guinda de la torta la pone la presidenta al reunirse de emergencia con los partidos políticos para comprobar que el statu quo se alinea para apoyar las medidas conducentes a identificar a los hechores y lograr para esos criminales los mayores castigos mediante la creación de nuevas leyes.

Y luego, el tongo que de no ser de la más alta gravedad debería mover a risa: se llama al FBI para ayudar en la investigación del atentado. Todo lo hecho, para finalmente dejar en manos extranjeras algo que debería ser enfrentado por las autoridades en las que el erario nacional gasta una fortuna diaria para su mantención.

¿De qué ha servido el aparataje secreto de las agencias estatales dedicadas a la inteligencia si cuando se necesita su concurso lo primero que se hace es pedir ayuda a la temible FBI?

Financiar, soportar, aceptar una agencia como la ANI, cuyas tareas misiones y medios están nítidamente descritas en la ley que la crea y lo más probable que en otros textos no muy públicos, para luego traer a una agencia que se va a entrometer vamos a saber en qué misterio, habla muy mal de todo el sistema.

Mejor que se firme un estatus de estado libre asociado y evitamos complicaciones.  Vergonzosa manera de colonialismo la que vemos.

Para muchos investigadores honestos  las pistas conducen hacia los brazos armados de la ultraderecha nunca desarticulados del todo por la cobardía de los gobiernos de la Concertación.

Los únicos que han desplegado el más criminal terrorismo en la historia del país, son los que impulsaron, promovieron, apoyaron y defendieron el terrorismo de Estado que se prolongó por largos diecisiete años.

Un investigador serio debe partir por ese análisis y las circunstancias subyacentes. Los bombazos sin autor se realizan en un contexto definido por el acorralamiento que sufre el sistema luego de la ofensiva sociopolítica que comenzó el año 2005, llegó a su mejor expresión el 2011, y que hoy se expresa en el cambio de agenda del sistema que llega a sus límites permitidos por sus sostenedores, encubridores y administradores.

Los empresarios han amenazado con duras sanciones de no considerar sus ganancias en el arrebato pseudo reformista de la Nueva Mayoría. El sistema se ve imposibilitado de cooptar a las organizaciones estudiantiles por el casi inadvertido hecho que sus dirigentes duran solo un año en sus cargos. Notable diferencia que los distancia de organizaciones cooptadas para servir al poder, como es el caso de la CUT.

Los poderosos nunca han aceptado tranquilamente que el populacho se alce con sus exigencias. Y lo demócratas y respetuosos del Estado de derecho les dura sólo hasta que ven amenazadas sus fortunas. Luego vienen los atentados, los asesinatos, los sabotajes, la sedición.

Si quieren encontrar, busquen en los únicos nidos de terroristas que ha conocido la historia nacional: la ultraderecha.