unasurAhora el tema puso sello final a un encuentro en que los 12 países integrantes de Unasur inauguraron la nueva sede del bloque, y tomaron decisiones concretas como impulsar la ciudadanía suramericana que dará libre movilidad por el área a casi 500 millones de personas.

Según coincidieron varios de los presentes, el edificio de 20 mil metros cuadrados ubicado en la Mitad del Mundo, al norte de Quito, es un hogar desde el cual se darán nuevos impulsos a la integración y la construcción de la Patria Grande.

En la apertura estuvieron presentes los presidentes de Argentina, Cristina Fernández; de Bolivia, Evo Morales; de Brasil, Dilma Rousseff; de Colombia, Juan Manuel Santos; de Paraguay, Horacio Cartes; de Surinam, Desiré Bouterse; de Venezuela, Nicolás Maduro; y el anfitrión ecuatoriano, Rafael Correa.

Al inaugurar la reunión, Correa aseveró que la unión es irreversible: “podemos cometer errores, pero la integración no tiene marcha atrás”.

“Unasur se levanta como potencia, pero como una potencia de paz”, sostuvo, y añadió que la región debe resolver en paz todos sus conflictos internos y buscar la solución de las necesidades básicas de las poblaciones.

Rafael Correa consideró que la verdadera paz solo puede sustentarse en la justicia, y sin embargo, el área es todavía la más desigual del planeta.

En este sentido, el jefe de Estado consideró que la verdadera paz solo puede sustentarse en la justicia, y sin embargo, el área es todavía la más desigual del planeta.

Asimismo, estimó como un desafío conseguir la integración energética regional, y calificó de urgente que los recursos financieros de Suramérica dejen de financiar el primer mundo y regresen para consolidar aquí el desarrollo endógeno.

En la ceremonia de apertura, un grupo de obreros que laboraron en la construcción de la nueve sede fueron los encargados de cortar la cinta inaugural, quienes fueron picando trozos para entregarlos a los jefes de Estado.

Estatua KirchnerLuego, la presidenta de Argentina y Correa develaron de una estatua de Néstor Kirchner, el primer secretario general de Unasur.

Fernández, viuda de Kirchner, agradeció el gesto de darle a la sede el nombre del fallecido presidente argentino, y aseguró que “fue y será siempre mi compañero”.

La presidenta señaló que al nuevo inmueble de Unasur le precedió una edificación previa: la construcción de hombres y mujeres electos democráticamente por sus pueblos que decidieron conformar un bloque diferente a las organizaciones multilaterales existentes hasta el momento.

Al caracterizar la organización, el secretario general Ernesto Samper aseguró que la definen tres principios básicos: la defensa de los derechos humanos y la justicia social; la búsqueda de la consolidación de la democracia; y la defensa del continente como un área de paz.

Para Samper, a los suramericanos los une una misma nacionalidad y no es necesario esforzarse para construir una identidad común porque “esa ya la tenemos”.

En un acto cargado de simbolismo, todos los mandatarios presentes lanzaron al cielo enormes globos blancos con las banderas de sus países, para evidenciar el espíritu de integración que les une.