alberto-arenas-michelle-bacheletDos ex presidentes han coincidido en hablar del fantasma de la crispación que recorrería el país. Referirse a “crispación y enervamiento” por una parte y “necesidad de llegar a acuerdo” por otra, deja entrever que ambos representan miradas desde mundos supuestamente contrapuestos pero que comparten visiones de país relativamente similares en lo general, con diferencias – más o menos sustantivas – en lo particular.

Ricardo Lagos, el primer Presidente socialista después de Salvador Allende y Sebastián Piñera, el primer Presidente de derecha elegido democráticamente después de la Dictadura no son personajes menores en la politica chilena y su mensaje debiera escuchado con atención por todos los sectores qu participan en la discusión de la agenda política del país. Más allá de la evaluación personal sobre cada uno de ellos, han tenido la responsabilidad más alta en una República, por lo que se espera una mirada con altura de miras en sus opiniones y no debe sorprender su visión compartida, desde una matriz más bien conservadora en la forma de mirar procesos de cambio. Porque es necesario asumir que estamos en un momento histórico de cambios, más allá del nivel de acuerdo de cada uno con ellos. La profundidad y los ejes de dichos cambios son parte de la discusión política, pero el punto en términos de opinión pública y apoyos políticos es si el diagnóstico de los ex presidentes representa solamente a las elites en su malestar o realmente refleja una sensación más general, más representativa de la sociedad chilena en su conjunto y no sólo de las clases dirigentes. Y ese punto no es posible aclararlo hoy día con las herramientas que nuestra institucionalidad nos entrega ni parece suficiente el pulso entregado por encuestas de opinión sin el prestigio de antaño. Lo que nos lleva al peso de los medios y su manejo de la agenda, con el detalle de que los medios en Chile son incumbentes – no asumidos -en la discusión.

¿Quiénes tiene entonces la razón? ¿Aquellos que piensan que el 62% de la Presidenta Bachelet y su mayoría parlamentaria son suficientes para administrar la agenda o los que llaman a una nueva políitica de los acuerdos para evitar la citada crispación.? Hasta ahora la economía parece estar del lado de los segundos, si estamos dispuestos a entregarle todo el peso de la prueba.