Sr. Director,

Si uno mira la Historia puede darse cuenta a veces cómo la religión ha sido responsable de algunos de los peores horrores de la humanidad. Si bien el laicismo y la libertad de pensamiento son hoy la norma en el mundo civilizado, aún hay vastas zonas en que el fundamentalismo religioso continúa siendo una amenaza para la convivencia. Recuerdo hace unos años a sectores de la Iglesia intentando prohibir la exhibición de la película “La Última Tentación de Cristo”, la imagen de la Virgen María en los jardines de la oficina de la JUNJI instalada por la jefa de ese servicio, la defensa corporativa por parte de algunos sectores de la sociedad y de la propia jerarquía de la Iglesia a los sacerdotes pedófilos, y ahora, la agresividad irracional de un pastor evangélico por la tramitación de la ley PUC (Pacto de Unión Civil), guardando las proporciones, estos hechos representan un mismo modelo de fanatismo que obstaculiza un desarrollo social y democrático en paz, y márgenes de tolerancia donde los valores del laicismo positivo sean el punto de encuentro entre las personas sin exclusión y con pleno respeto a sus particulares diferencias.

Atte.

Rodrigo Reyes Sangermani