angela erpelEn vísperas de año nuevo, la noticia explotó como una bengala en el cielo de los medios: la Ministra de Salud decía que en las “clínicas cuicas” (es decir, de clase alta), las familias conservadoras llevan a abortar a sus hijas, lo que culminó en la polémica renuncia de la titular de la cartera en medio de un encendido debate en las redes sociales.

Tras ello, los petardos y guatapiques oficialistas y de oposición hicieron gala de un espectáculo ruidoso lleno de lugares comunes, donde daba la impresión de que era más ofensiva la palabra “cuica” que la palabra aborto, donde los argumentos apuntaban a blindar y respaldar a las clínicas privadas de esta “grave acusación”, mucho más que apuntar al verdadero trasfondo de todo esto: el aborto clandestino y la abismante desigualdad entre clases sociales en esta materia.

Mientras tanto, en el mundo paralelo de la derecha que está mas a la derecha, se borra de un plumazo toda seriedad en el debate, tildando de “mito urbano” el tema de los abortos en clínicas privadas, negando una realidad evidente y tratando de ocultar de manera burda el atropello a los cuerpos de las mujeres que se viene dando desde 1989, cuando la dictadura militar prohibió el aborto en todas sus formas a las mujeres chilenas, generando con ello un retroceso de 60 años en políticas públicas de salud.

Al mismo tiempo, las redes sociales hicieron lo propio y la renuncia de la ministra fue “trending topic” mundial, reafirmando nuestra histórica vergüenza de ser uno de los países donde las mujeres somos más violentadas en materia de derechos. Pero más allá de las reacciones encendidas ¿Que opinamos las feministas no institucionales de esto, es decir, las que no estamos ni nos interesa estar en este ni en ningún gobierno?

Durante el 2014, Michelle Bachelet dijo en varias entrevistas a medios nacionales y extranjeros, que antes de fin de año se llevaría el proyecto al parlamento, sin embargo, el proceso se alargó y entramos al 2015 con las manos vacías

Primero que todo, sabemos bien que la reacción airada es una trampa fácil en la que no caeremos ingenuamente, pero ésto nos deja mas claro que nunca, que este gobierno, autodenominado “Nueva Mayoría” tiene una ideología enraizada en la derecha pura y que la estrategia para el cierre del año fue fructífera como voladero de luces, partiendo porque la entrevista donde dice la polémica frase, fue realizada hace más de una semana, sin embargo fue lanzada el mismo día que se levantaba el secreto al caso Penta, una acusación de corrupción donde están involucrados varios parlamentarios de oposición. Además, la noticia tuvo un muy extenso titular de nada menos que siete líneas en el diario derechista La Segunda. Por su parte, El Mostrador hace otro guiño titulando la noticia con un insolente “Por la boca muere el pez”. Hasta el momento (31 de diciembre) ninguna ministra ni subsecretaria se ha manifestado ni solidarizado con la ex ministra Helia Molina y el Sernam por su parte, ha guardado un hermético silencio. ¿Solidaridad institucional de género? Nada.

Durante el 2014, Michelle Bachelet dijo en varias entrevistas a medios nacionales y extranjeros, que antes de fin de año se llevaría el proyecto al parlamento, sin embargo, el proceso se alargó y entramos al 2015 con las manos vacías, viendo como empujan este proyecto y como alargan inútilmente este proceso que, según el Sernam, iba a ser “urgente”. Recordemos que este proyecto abarca el aborto por tres causales: peligro de vida de la mujer, incompatibilidad con la vida del feto fuera del útero y embarazos producto de violación o incesto. Estas causales solo cubren un 3% de los abortos que se practican en Chile y es por eso que muchas feministas creemos que este debería ser sólo el piso, las garantías mínimas que se requieren para hablar del aborto con altura de miras y dar cabida a la discusión por el aborto libre, que es a lo que se debería apuntar.

Las feministas sabemos que la educación sexual , el garantizar anticonceptivos de calidad para las mujeres, pastilla del día después, atenciones dignas en los centros de salud, son absolutamente prioritarios dentro de nuestra agenda y que el aborto, como situación urgente dentro de las decisiones de las mujeres, es una deuda que debe ser saldada a la brevedad y de manera efectiva, para lo cual existen estrategias en Chile como por ejemplo las articuladas por las Feministas en Lucha, las campañas de recolección de testimonios de abortos y el trabajo de acción directa de información telefónica y presencial sobre uso de misoprostol que realizamos en Línea Aborto Libre, entre otras iniciativas vigentes. Desconocer que este movimiento se está transformando en algo que va más allá de las colectivas feministas, es tapar el sol con un dedo. Desconocer que las mujeres en Chile seguimos siendo ciudadanas de segunda clase, es una verdadera irresponsabilidad.

El tema debería ser el derecho al aborto libre, el aborto público y seguro para las mujeres que vivimos en Chile … Sin embargo, parece que la pirotecnia de año nuevo no sólo ensordece y aturde a perros y gatos, sino que también hace que la opinión pública se desoriente y ponga los ojos en estos otros fuegos que son muy, muy artificiales.

Desde lo personal, creo que si bien la ministra dijo una tremenda verdad, innegable, respecto a los abortos de las clases medias y altas, no me detengo a aplaudirla por su valentía, pues recuerdo también cuando asistió a una sesión de la comisión de salud sin haber leído siquiera el proyecto y además, por la liberal posición que se plantea desde el gobierno respecto a la salud privada, sin embargo, creo que esta reacción exagerada en torno a su renuncia es la punta del iceberg donde resplandece la más cruda misoginia de las cúpulas de poder. Pienso que la situación del aborto terapéutico debería ser, insisto, el piso mínimo para discutir y nadie debería seguir avalando este escandaloso doble estándar al que Chile parece haberse acostumbrado. Este tema no debería centrarse en “los dichos de la ministra” sino en la realidad del aborto clandestino, pero parece ganar la displicencia hacia los asuntos de las mujeres (que competen a toda la sociedad, sólo que las mujeres ponemos el cuerpo en ello), parece que ya ni se esconde el profundo desprecio hacia los cuerpos de las mujeres, en especial las más pobres y con respecto a la sexualidad, es impresentable que se imponga medievalmente la maternidad forzada como un castigo para las mujeres que deciden no continuar el embarazo.

La renuncia de la Ministra no debería a mi parecer, haber causado tanto revuelo, en especial, cuando habían rumores fuertes de que se estaba pidiendo un cambio en el gabinete para principios del 2015 y que ya estaba en vista un posible sucesor, como es el actual ministro subrrogante, un hombre demócrata cristiano que se manifiesta abierta y públicamente como contrario al aborto.

El tema debería ser el derecho al aborto libre, el aborto público y seguro para las mujeres que vivimos en Chile y no debemos desconcentrarnos en voladeros de luces. Sin embargo, parece que la pirotecnia de año nuevo no sólo ensordece y aturde a perros y gatos, sino que también hace que la opinión pública se desoriente y ponga los ojos en estos otros fuegos que son muy, muy artificiales.