Heraldo MuñozSi bien falta más de un mes para la eventual visita a Chile del vocero de la demanda marítima de Bolivia y ex presidente altiplánico Carlos Mesa, la noticia ya desató reacciones por parte del Gobierno y polémicas al interior de la Nueva Mayoría. Mientras el canciller Heraldo Muñoz rechazó la visita con duros epítetos, fuerzas que solían promover el diálogo con el país vecino han cerrado filas con La Moneda.

Representando la posición del Gobierno, el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, aseguró ayer lunes que ni él ni ninguna autoridad del Ejecutivo recibirá ni sostendrá ningún diálogo oficial con Mesa. El canciller sostuvo que “si el ex presidente Mesa viene a Chile está en total libertad de hacerlo”, pero descartó cualquier tipo de recibimiento:

Yo por cierto no lo voy a recibir de ninguna manera, lo he dicho antes y lo reitero. Supuestamente él viene para explicar la demanda y este invento de que la demanda boliviana en contra de Chile sería un llamado al diálogo, yo creo que nadie se compra eso, porque sabemos que lo que pretende la demanda boliviana es que Chile ceda territorio y eso no va a ocurrir”.

Muñoz manifestó que los ciudadanos que quieran reunirse con el ex presidente boliviano “están en su derecho”, pero insistió que “ninguna autoridad de gobierno recibirá al señor Mesa”. El ministro llamó a “que nadie se llame a engaño” sobre las intenciones de la maniobra boliviana, aunque estimó que “esta pretensión de encubrir la demanda boliviana como si fuese un llamado al diálogo, no se lo compra nadie”.

Aunque el duro tono de Heraldo Muñoz llamó la atención, no lo hizo la postura de La Moneda. Más sorpresivas, en cambio, fueron las declaraciones de algunos actores que hasta ahora habían manifestado su respaldo a la demanda de Bolivia por una salida soberana al mar.

Marco Enríquez-Ominami, que durante sus campañas presidenciales había promovido el diálogo con Bolivia, no sólo descartó la posibilidad de reunirse con Mesa, también aseguró que su postura y la de su partido eran “la de la Presidenta”. Desde su cuenta de Twitter, señaló: “Ni los progresistas, ni yo tendremos reunión con Carlos Mesa. Nuestra posición ante La Haya es una, la de la Presidenta, el interés de Chile: Ganar”.

Las palabras de MEO fueron secundadas por el vicepresidente del PRO, Camilo Lagos, quien aseguró a Radio Bío Bío que el problema histórico de la demanda marítima boliviana y el juicio de La Haya “son dos cosas distintas”. Lagos indicó que desde el PRO “nunca hemos tenido una posición divergente. Siempre hemos dicho que nosotros frente a la demanda marítima nos plegamos a la posición del Gobierno, somos una sola voz”.

El secretario general del Partido Comunista (PC) Lautaro Carmona, en tanto, aseguró en CNN Chile que “no veo razón para que el PC pueda reunirse con el ex Presidente Mesa”. Según el parlamentario comunista se deben evitar las señales que no contribuyan a la posición de Chile ante La Haya, además que “aquí hay otros canales y otros espacios para construir sobre la base de las expectativas de cada pueblo”.

Quien sí salió a desmarcarse de la postura del Gobierno y el oficialismo fue el senador Alejandro Navarro. El líder del MAS aseguró en CNN Chile que “Chile debe tener siempre una actitud abierta al diálogo (…) podemos tener una diferencia, se habrá escogido un tribunal, no será el canciller, pero puede haber una autoridad dispuesta a dialogar sobre un tema bilateral que somos incumbentes”.

Navarro dijo comprender la postura del canciller Muñoz, pero añadió que “nunca es malo dialogar sobre un tema que nos deja mal parados frente a los ojos del mundo” y aseguró que estaría dispuesto a reunirse con Mesa.

¿Se equivocó Bolivia?

aguilo_sergioOtro partido que históricamente ha defendido una salida soberana al mar para Bolivia y que hoy cierra filas con La Moneda es la Izquierda Ciudadana (IC). Su presidente, el diputado Sergio Aguiló, se lo explica porque “el peor camino elegido por Bolivia fue La Haya”. A su juicio la demanda ante dicho tribunal internacional “es un camino que obliga en Chile a cerrar filas en torno a la posición del país, pues es el país el interpelado en la corte”.

Según Aguiló, Bolivia también se equivoca “si lo que pretende (con la visita de Mesa) es de alguna manera producir una fisura ante el tema en Chile, se equivoca en creer que puede hacer algo así, porque no hay fuerzas significativas disponibles para una estrategia como la que está imaginando Bolivia”.

A juicio del presidente de la IC, sin embargo, la estrategia del canciller Heraldo Muñoz, tampoco contribuye a la resolución del problema.

El canciller se ha equivocado en la forma en como ha enfrentado tanto el tema de Venezuela, de manera brutal y sistemática, como ahora el de Bolivia -asegura Aguiló. Me parece inconcebible que el canciller defienda a un ex presidente (Piñera) que ha ido a inmiscuirse en los temas internos de otro país soberano”.

Para el líder de la IC, Muñoz estaría siguiendo una estrategia distinta a la de Bachelet: “Respecto de Bolivia me parece mejor la estrategia de la Presidenta, que hace dos días se reunió con Evo Morales, no dejaron ningún tema fuera y el presidente Morales salió asegurando que estábamos retomando un diálogo que habíamos perdido”.

“No soy especialista en este canciller, pero en varios temas me ha sorprendido. No tengo claro si está en la idea del programa de la Presidenta en el sentido de fortalecer los lazos con América Latina y el tercer mundo“, sentenció.

La amenaza del chovinismo 

sergioUna valoración distinta de las posturas de la izquierda ante la visita de Mesa tiene el historiador Sergio Grez, durante años dedicado a estudiar el conflicto con Bolivia y promover una resolución soberana al problema del mar. Según Grez, el alineamiento de fuerzas progresistas a una política de Estado liderada “por el heraldo del chovinismo desenfrenado” que es Heraldo Muñoz, puede tener negativas consecuencias “no sólo para las relaciones chileno-bolivianas sino para esos mismos referentes”.

Grez parte de la base de que “la posición del Estado chileno y de nuestra casta política es absolutamente irreal. Significa significa en la práctica negarse a una integración latinoamericana que permita desarrollar esfuerzos comunes para salir del subdesarrollo, el atraso y la dependencia”.

A juicio del historiador, la política asumida por La Moneda ante el reclamo boliviano por mar se contradice con las históricas posturas de la izquierda ante el conflicto: “la posición del gobierno de Chile y este verdadero “heraldo” del chovinismo desenfrenado que es el actual ministro de Relaciones Exteriores significa una capitulación de los ideales de confraternidad latinoamericana y de los ideales que han animado históricamente a la izquierda“.

Del mismo modo, Grez considera “inconsistentes” las explicaciones de los partidos que cierran filas con La Moneda en nombre de una postura oficial ante La Haya: “es lamentable que algunos referentes de izqueirda se estén plegando a las posturas más duras del sectores nacionalistas y chovinistas chilenos. Desde un punto de vista ideológico, es una posición impresentable. No es posible que por cálculos pequeños y la conveniencia de dar señales a la Nueva Mayoría para sacar futuras prebendas, se bajen banderas y se plieguen a este coro de chovinismo desenfrenado que comanda el canciller”.