Chile desde fuera-MerinoLa inquietud por cómo Chile es visto desde el extranjero es tan temporalmente antigua como socialmente extendida. Ejerce un efectivo poder de fascinación en nuestra cultura, la de cota mil y la de a ras de calle. Preocupó en siglos anteriores a quienes querían un Chile a imagen y semejanza de la Europa moderna. Y preocupa hoy a esa autodenominada “disciplina” dedicada a la gestión de la “Marca País” para mejorar la “identidad competitiva” de algunos negocios. Es también lo que nos lleva a hacer click en cualquier noticia que se promocione con titulares sobre lo mucho que aman a Alexis en Inglaterra.

Hubo una época, sin embargo, en la que la mirada extranjera fue tratada como una amenaza. Durante la dictadura, lo que antes fue una ventana se transformó en un espejo que sólo ofrecía el reflejo del horror y la miseria. Sumada a la censura interna, el ostracismo impuesto por los militares significó una represión de las imágenes que nos dejó en la más absoluta miseria iconográfica. En los gobiernos civiles posteriores poco se hizo para subsanar tamaña pérdida, así que nos acostumbramos a contar con pocos y pobrísimos registros audiovisuales del período y de su némesis, la UP, salvo por la labor de periodistas y documentalistas tan heróicos como solitarios.

Tal vez sea el contraste que muestra Chile desde fuera con esa naturalizada situación, la riqueza y profundidad de sus imágenes, lo que hace de este proyecto un esfuerzo tan atractivo.

Todo comenzó cuando Matías Wolff abrió la caja del DVD de Calle Santa Fe, el documental de Carmen Castillo, y se encontró con dos reportajes hechos por la televisión francesa sobre el Chile de los ‘70. Uno mostraba los primeros pasos de la Unidad Popular y el otro los primeros de la dictadura militar. Las imágenes le mostraron “un lugar tan familiar como desconocido”, un Chile que distaba mucho del construido por la iconografía oficial de nuestro pasado reciente. Tanto porque la factura técnica era impecable y, lo más importante, a color, como porque -para su sorpresa- se sostenían sobre un conocimiento profundo de la situación política local. De inmediato le vinieron ganas de compartirlo.

Echando mano a un sencillo software y a su conocimiento del francés (estudiaba entonces un doctorado en Antropología en París), Matías se puso a subtitular el material y a subirlo a una cuenta de Youtube. Luego difundió el resultado en Twitter (@chiledesdefuera). La respuesta fue inmediata y lo animó a sumergirse en la búsqueda de más material. Se encontró con que muchos canales europeos de televisión tenían digitalizado el material hace años, realidad diametralmente opuesta a la de las estaciones chilenas, cuyo férreo control comercial mantiene inalcanzable su material para ciudadanos, investigadores y realizadores.

La obsesión de Matías por estas imágenes se transformó en un sistemático trabajo de investigación, recopilación, subtitulado y puesta a disposición del público que evolucionó a lo que hoy es Chile desde fuera, un proyecto-sitio que reúne más de 30 documentales, reportajes y crónicas periodísticas en video que van desde los años ’40 hasta los ’80, concentrándose la mayoría en el periodo de la UP y la dictadura.

El último video que subió ha sido también el más visto. Se trata de “Los hijos de Pinochet”, reportaje filmado por la televisión belga en 1987. En la videoteca destacan joyas como “Pinochet y sus tres generales”, que muestra a Pinochet conversando -o intentando- sobre libros y a Merino pintando al óleo y discutiendo sobre Marx, Kant y Schopenhauer, como también “Especial Chile”, en la que la madre del entrenador Manuel Pellegrini expresa el sentir de la oligarquía criolla sobre el Golpe.

Especial Chile (1973) from Chile desde fuera on Vimeo.

En tu reseña de Twitter dices “escribo una tesis hace un lustro y medio. mañana la termino”. ¿Es Chile desde fuera la razón? ¿Cuánto tiempo te ha tomado recopilar el material?

Sí, pero no existiría si yo no hubiese estado en Francia y me hubiera “encontrado” los primeros materiales que subí a la página. Desde que me topé con esos videos (“Seis meses de Unidad Popular” y “Especial Chile”) me obsesioné con buscar más materiales en otras partes y me di cuenta rápidamente que había muchas cosas dando vueltas por Internet en los nacientes sitios de recopilación y digitalización del archivo televisivo europeo. Con un computador con buena conexión y con tiempo suficiente cualquiera podría haberlo hecho, pero yo tuve la cueva de estar ahí.

Matías Wolff¿Cuál es la principal dificultad con la que te has topado?

Lo que más me ha tomado tiempo no ha sido tanto el hallar los videos, sino traducirlos y subtitularlos, lo que toma ene tiempo y se hace a mano, sobre todo si tienes esa obsesión de investigador con la que me tomé la pega. Mirándolas ahora, las traducciones tienen ene errores eso sí, pero cumplen el objetivo.

¿Cómo comenzaste el proyecto? ¿Cuentas con el respaldo de alguna institución?

Lo comencé solamente por interés y como una forma de “procrastinación activa”, para hacerle el quite a la tesis o hacer algo que pensaba como productivo e importante con la plata que me daba el Estado para hacer un trabajo que no me estaba resultando mucho. Sin ser indulgente, como que sentía que usaba el financiamiento para otra cosa, pero encontraba que era tanto o más importante que la tesis misma. En ese sentido puedo decir que si bien no conté con el respaldo formal de una institución, igual fue la beca del Estado chileno la que me permitió dedicarme a esto.

Ahora bien, el proyecto es totalmente pirata y amateur, no tengo los derechos de casi ninguno de los videos (salvo un par que me han sido otorgados por los autores para la distribución) y financiar eso ya requeriría de una formalización muy grande. Ahí se necesitaría del apoyo de alguna entidad más importante, o producir un proyecto nuevo. Tratamos de hacerlo el año pasado con una amiga (la productora Margarita Ortega): postulamos al financiamiento de Corfo para escribir el guión de un documental basado en el material, pero no nos resultó. Estuvimos muy, muy cerca, eso sí.

Seis meses de Unidad Popular (1971) from Chile desde fuera on Vimeo.

¿Cuál es el origen del material que tiene la página y cómo llegaste a él?

Los videos son todos piezas individuales, de orígenes diferentes. Algunos son documentales hechos para el cine, pero en su gran mayoría se trata de reportajes o crónicas periodísticas, realizadas por los informativos de países extranjeros ya fuese para dar en las salas de cine (como “South Chile”) o para mostrar en los informativos de la televisión nacional respectiva, que por esos años se estaban profesionalizando rápidamente. El período abarca desde los años ‘40 hasta mediados de los ‘80, pero se centra fundamentalmente en la cobertura del proceso revolucionario chileno, del golpe de Estado y de la dictadura posterior.

Es común pensar la mirada europea sobre la realidad latinoamericana como “la” correcta, como la única capaz de someter a juicio la miseria local desde los valores modernos. ¿Has podido advertir lecturas ideológicas sobre lo que pasaba en Chile?

Los documentales son bastante variados en términos de su mirada política. Pero en general se observa con mucho interés y expectación lo que estaba pasando con la “vía chilena” al socialismo. Los periodistas y realizadores asisten con sorpresa a este intento por reconciliar revolución con democracia burguesa. Ahora bien, algunos son muy escépticos ya sea en su versión pesimista (los militares y las clases dominantes usarán la fuerza para terminar con el proceso) o crítica (no creen que sea tan democrático como se dice), mientras que otros simplemente se dejan llevar por la algarabía del momento. 

Respecto al Golpe y la Dictadura la opinión es mucho más unánime (al menos en los que tengo en la página): un proceso gorilesco y asesino, anclado en un nacionalismo muy conservador que exalta “el orden, el trabajo y la obediencia” como se titula uno de los mejores documentales de la época. El proyecto que más me impresionó en ese sentido es el de José María Berzosa, director español que se vino a instalar por meses a Chile entre 1976 y 1977 y produjo una pequeña serie documental de cuatro capítulos para la televisión francesa que se llamaba “Chile: impresiones”. En 2004, el mismo Berzosa montó un documental -“Pinochet y sus tres generales”- que reunía lo mejor del programa. Ahí se incluyen largas entrevistas “íntimas” con cada uno de los cuatro miembros de la Junta. Haciéndola pasar por una conversación de revista de papel couché, Berzosa los agarra para el hueveo sin que se den cuenta y desde una posición muy europea y colonialistona: denostando esta cofradía de generalillos bananeros incapaces de entender el mundo y apreciar las bellas artes. Hay imágenes y situaciones realmente impresionantes – algunas desmienten incluso el prejuicio europeocéntrico de Berzosa –, que eran inéditas para gran parte del público chileno. Creo que esas fueron las cosas que le dieron cierto éxito a la página desde que comencé con el proyecto.

Pinochet y sus tres generales (2004) from Chile desde fuera on Vimeo.

De todo el material recopilado, subtitulado y subido, ¿qué es lo que más te ha llamado la atención?

Me llamó mucho la atención la importancia que tomó Chile en el extranjero con el proceso revolucionario de la Unidad Popular. Si hasta antes los videos que hay en los archivos son todos de tinte turístico o más bien folclórico, con el proyecto socialista el país aparece retratado con mucha mayor seriedad y profundidad. Con eso comprobé que la fama de Allende y su tragedia eran reales. El otro elemento que me llamó la atención es la impresión que causan estas imágenes en la gente. El año pasado, por ejemplo, subí un video más sobre la realidad de la Dictadura durante los años ‘80 en Arica y Valparaíso. Un medio lo linkeó en su página y en una semana tuvo más de 50 mil visitas y muchos comentarios en redes sociales. Eso demuestra que el público los valora muchísimo y que existe cierta avidez por mirar imágenes del pasado que los canales chilenos o bien guardan con mucho recelo o simplemente no tienen nada parecido, debido a la censura o el control que se ejercía sobre ellos acá en Chile. Los canales extranjeros -ya fuera por real interés o por cínico exotismo- se metían donde los otros no iban y producían imágenes que no se pueden encontrar en otra parte. Ahí está la gracia del proyecto y la razón principal de que tenga un flujo menor, pero constante de visitas y comentarios.

Chile: orden, trabajo, obediencia (1977) from Chile desde fuera on Vimeo.