Guido RomoNo es tan difícil entender que está mal. Que si tienes derecho a acceder a una información confidencial es porque se asume que no la divulgarás. Y, está fuera de discusión, es claro como el agua, no la usarás en tu beneficio. En algunas culturas ya olvidadas, bastaba con tu honor en juego para que así funcionara. Pero la cultura del honor hace rato fue largamente superada por la cultura de la codicia, donde los valores más importantes son los bursátiles. La vida vivida como un vivir de competencia, donde la acumulación debe ostentarse para ser válida, ya que si no es reconocida por los otros simplemente no existe.

El botín no es el dinero, obviamente. Por eso es tan difícil de entender para la mayoría, el desear más cuando lo que tienes ya supera tu capacidad de disfrutarlo. Lo que ocurre es que el dinero es sólo la cara visible del triunfo, de quien va liderando la carrera de la astucia y del poder. La vara que mide a los mejores y que va borrando el contacto con la realidad, con el ser humano que sigue dentro de cada depredador financiero. Al final, es la vieja y terrible competencia pura y dura, el viejo miedo a la fragilidad de tu vida.