Como un “peligro para la sociedad” fueron señalados por la justicia los controladores del grupo PENTA.  Quizá a la vista de algunos esta declaración llega de la mano de un cuestionamiento generalizado  a la forma de operar de los sectores económicos, que por larga data se han mantenido inmunes y alejados de la reprobación social. El intelectual David Harvey ya advertía asuntos de este tipo en una de sus obras al mencionar que “los bancos actúan perversamente porque no tienen que asumir ninguna responsabilidad por las consecuencias negativas de su comportamiento de alto riesgo.” Con esto el autor inglés hacía referencia a la conducta de los bancos dentro de los estándares que fija el modelo neoliberal. Pero no olvidemos que los bancos se mueven en un sistema social y en el caso chileno ese espacio está en un peligro constante, pues es ahí donde se mueven quienes viven de su trabajo y generan la riqueza mal distribuida y ampliamente acumulada por un mínimo sector de la sociedad.

El hecho de que más del 50% de quienes viven de su trabajo reciban como salario líquido una suma inferior a $260.000 sin dudas también es un peligro para sociedad. Igual de peligroso es que exista más de 1 millón de asalariados sin contrato de trabajo de los cuales el 70% gana menos de $252.000, del mismo modo resulta delicado que casi el 85% de las mujeres que tiene un trabajo remunerado no gane más de $500.000 líquidos. El salario es solo una arista de los riesgos que enfrenta una sociedad cuyos derechos han sido transformados en mercancías de alto costo. Para mantener estos “peligros” se ha optado por debilitar a los trabajadores llegando a tener tan solo un 8% de cobertura de negociación colectiva, reducir la negociación a la empresa y criminalizar la Huelga.

En este marco de riesgo, no es posible dejar pasar las declaraciones que el controlador del grupo PENTA dijera el jueves pasado describiendo su empresa como una “máquina de generar trabajo.” Si reflexionamos en torno a cuáles son las reales magnitudes que alcanzan sus palabras podemos notar claramente el mensaje central que se transmite: el resguardo y justificación del rol que juega su actividad económica en el actual modelo de relaciones sociales, laborales y financieras. Esto se ve expresado sencillamente cuando reconoce las extensiones que alcanza el grupo económico en sectores importantes tales como salud, pensiones y trabajo. No es necesario negar dichas apreciaciones, pues son ciertas. La desposesión de derechos sociales para favorecer la acumulación de capitales tiene como fundamento que éstos sean un atributo legítimo que se pueda arrogar quien controla porciones de Capital y se encuentre o no en la vereda afín al gobierno de turno.

La dictadura cívico-militar hizo un trabajo extenso para cimentar el modelo, pues estableció reglamentos y parámetros, muchos de los cuales a nivel mundial resultarían imposibles de imitar. Un ejemplo es el sistema de pensiones que solo tiene similitudes aproximadas, en relación a su estructura, en 9 países a nivel mundial. Por otro lado, el modelo de relaciones laborales, articulado principalmente por el Plan Laboral reconocido como un “Plan Sindical” por el propio José Piñera, resulta otro entramado legal. Éste facilita el esquema en el que empresas como las del grupo PENTA, se han movido como pez en el agua, a costas del debilitamiento de las organizaciones de  trabajadores y de las potencialidades que traería una negociación colectiva sectorial y una Huelga no reglada.

Del mismo modo, esos más de 30 mil trabajadores que menciona el señor Délano, son quienes resultan ser protagonistas en la producción de riqueza para el grupo de empresas. Es decir, son parte del extenso cuerpo de trabajadores chilenos regidos por un conjunto de normas e instituciones laborales que poseen un profundo sesgo pro-empresarial y que a todas luces se mantiene con el actual paquete de “modernizaciones” planteado para el código del trabajo. Modernizaciones que,  en palabras de expertos y sindicalistas, no transforman la esencia del mismo código instalado en 1979.

PENTA sí forma parte del corazón del actual modelo, así como otras empresas que han construido grandes holdings a costas de la capitalización de los derechos sociales básicos, los cuales  en cualquier sociedad democrática, debiesen ser realmente una carga social y no una fuente de enriquecimiento para sectores privilegiados.

Tal cual señalara su controlador, PENTA sí forma parte del corazón del actual modelo, así como otras empresas, las cuales han construido grandes holdings a costas de la capitalización de los derechos sociales básicos. Dichos derechos, en cualquier sociedad democrática, debiesen ser realmente una carga social y no una fuente de enriquecimiento para sectores privilegiados. PENTA forma parte de la Banca, aquel sector que entre enero y diciembre de 2014 logró una ganancia diaria de casi 7 mil millones de pesos. El grupo además se interrelaciona mediante PENTA VIDA con el rubro de las AFP, las que a diciembre de 2014 pagaban menos de 148 mil pesos en pensiones de vejez en modalidad de retiro programado, a 9 de cada 10 adultos mayores jubilados. Además, para qué hablar de las conexiones del grupo con un sistema de salud privado que se encuentra altamente subsidiado por el Estado y los otros sectores e inversiones que están en las redes del holding, dentro del cual podríamos destacar el sector inmobiliario.

El sector inmobiliario merece un profundo análisis, pues ha resultado ser una máquina para re-absorción de capital por parte de los capitalistas nacionales. Ya hemos visto con precisión los diversos mecanismos de “auto-arrendamiento” y también hemos podido apreciar como la especulación genera réditos enormes. Un ejemplo de esto último es lo realizado por la empresa CAVAL S.A, punto desde el cual es posible identificar un nuevo actor dentro del “cartel de acumulación” pues este caso ha resultado tan beneficioso para dicha empresa como para el Banco de Chile, el cual otorga el crédito.

Profundizando un poco se puede conjeturar que los ilícitos que se imputa a los controladores del grupo PENTA no estaban orientados a aumentar la riqueza de éstos. El interés de los “Pentaboys” resulta ser mucho más nítido al observar su orientación hacia el financiamiento de candidaturas políticas de partidos determinados, generando con ello un claro clientelismo, o hilando más fino, al observar el correo que el otrora candidato (actual Diputado) Felipe Kast enviara a uno de los controladores del grupo: “Honestamente pienso que la defensa de las ideas más importante se va a dar en el congreso, dado que en la presidencial hay pocas posibilidades de ganar.” Este mensaje es muy aclarador y aunque no se hubiese mediado aporte comprobable al candidato, su argumento para solicitarlo devela el fondo de todo: “la defensa de las ideas”,  aquellas ideas que fundan el entramado de acumulación en el cual se mueve este holding y otros.

En síntesis, la maquinaria para el modelo de acumulación flexible de capital es mucho más extensa que lo que se puede abordar en esta columna o inclusive, en el mismo litigio judicial que involucra a los controladores de PENTA. Esa maquinaria se ha enquistado en el entramado orgánico, ideológico y político de la estructura social y jugado un rol clave para limitar la constitución de los sujetos sociales en el periodo de la postdictadura, mermando con ello el potencial transformador que poseen por ejemplo los trabajadores, quienes se encuentran en el eje medular del conflicto entre Capital y Trabajo. No solo se trata de financiar candidatos, se trata de disponer todos los recursos necesarios en la defensa de un proyecto político y social, excluyente y precarizante.

El actual periodo de reformas requiere de un activo social capaz de lidiar con aquellas circunstancias que puedan empeorar aún más el actual panorama, en este sentido es que la reflexión conjunta de actores con intenciones críticas y transformadoras puede ir desarrollando nuevas pautas de debate como ya lo ha demostrado el movimiento social con la agenda de este gobierno. En la línea de contribuir al debate colectivo, principalmente en torno a los desafíos que significa el debate de las modificaciones propuestas al código del trabajo, es que este jueves 12 de Marzo en Matucana 100 se desarrollará una Jornada por los Derechos Colectivos, la que pretende convocar a diversos expertos, dirigentes sindicales y organizaciones sociales a debatir e informarse de la temática. La invitación es abierta desde las 15hrs, para quienes deseen formar parte de la bola de nieve que se encuentra rodando desde diversos territorios.