bachelet preocupadaSi algo ha sostenido a la Nueva Mayoría como la conocemos ha sido el capital simbólico de Michelle Bachelet. Fue crucial para ganar la carrera de quién perdía menos votos en la última elección presidencial y determinante para el propio nacimiento de la coalición. Difícilmente, reconocen dirigentes de sus propias filas, la alianza se pudo haber conformado en sus actuales términos sin la seguridad de que Bachelet era sinónimo de triunfo.

Pero golpeada por el impacto del escándalo protagonizado por su hijo Sebastián Dávalos con el caso Caval, la Presidenta ha visto su capital escurrirse con velocidad por los pasillos de La Moneda. Su “me enteré por la prensa” abrió las compuertas y su silencio las mantuvo abiertas, dejando así escapar su popularidad hasta esfumar la imagen de liderazgo que con tanto empeño (y no poca ayuda de lo más avezados de la política de la que renegaba) se había construido.

Ya hay encuestas que lo indican. En la Adimark de febrero obtuvo el porcentaje de aprobación más bajo de lo que lleva de mandato (39) y en los sondeos de opinión semanales de Cadem se anota caída tras caída. Pero no son estos datos (poco valorados por los sociólogos entendidos en encuestas) los más significativos. Mucho más elocuente sobre el estado de la otrora poderosa imagen de Bachelet son los movimientos de los actores que, hasta ahora, habían descansado en ella.

El invierno viene y los partidos lo saben

La presidenta Bachelet tuvo la oportunidad de salir al paso de la andanada de escándalos que deslegitiman al sistema político, pero prefirió recurrir como tantas veces en su anterior gobierno a la fórmula de las comisiones de expertos. Se trata, han dicho desde La Moneda, de evitar que la propuesta del Gobierno en materia de probidad sea elaborada por los mismos que serán regulados por ella, esto es, los políticos.

Pero a diferencia de los anteriores consejos de notables, el Anticorrupción fue recibido con imperturbable frialdad por los partidos oficialistas. De hecho, los jefes partidistas no sólo mantuvieron distancia de la comisión sino que constituyeron la suya propia. Así lo definieron este lunes en la sede del PRSD, fijando una agenda temática idéntica a la de su homóloga presidencial, pero un plazo tres veces más breve para la entrega de resultados: 15 días.

En el anuncio de la movida no hubo mayor preocupación por reducir las fricciones públicas con La Moneda. Al unísono, los presidentes de partido salieron a polemizar con Eduardo Engel, responsable del consejo presidencial, que el domingo aseguró en TVN que “se ve mal cuando ellos mismos (los parlamentarios) se están fijando el sueldo, eso es impresentable”.

“El Consejo es sólo una movida para ganar tiempo, no obedece a una estrategia pensada, eso es sabido tanto por los partidos como por La Moneda”.

“Que se informe bien porque está equivocado y que haga bien su trabajo”, se defendió Ignacio Walker. “Está fijado (su sueldo) constitucionalmente”, se apuró en retrucar a través de su cuenta de Twitter la ex presidenta del Senado y candidata a encabezar el PS Isabel Allende.

Un dirigente demócrata-cristiano que prefiere mantener su nombre en reserva, estima que “el Consejo es sólo una movida para ganar tiempo, no obedece a una estrategia pensada, eso es sabido tanto por los partidos como por La Moneda”. Un homólogo socialista, en tanto, coincide: “la comisión ha sido un paso en falso”, y destaca que Osvaldo Andrade “se está moviendo por la suya, al punto que se dio el lujo de no asistir a la ceremonia de presentación del famoso Consejo, algo que ningún presidente del PS había hecho en 20 años”.

Quien al parecer ya había percibido el olor a muerto del Consejo Asesor antes de que se constituyera fue Carlos Peña. Si en el anterior gobierno de Bachelet había liderado con entusiasmo el Consejo Asesor para la Educación Superior, el rector de la UDP desistió de aceptar la invitación que, según La Tercera, La Moneda le hizo para ocupar la silla que hoy ocupa Engel. “Con su gusto por la exposición pública de sus habilidades, tiene que haber visto muy negro el panorama para rechazar la invitación”, sostiene una fuente que trabajó con él en la comisión educacional.

La corte de calle Moneda

La precariedad del sistema de partidos llegó a tal punto, reconoce el dirigente socialista, que la fisonomía y reglas internas de la Nueva Mayoría “tienen mucho que ver con la personalidad de Bachelet, con un autismo que hacía a los partidos, sobre todo la DC y el PS, sentirse constreñidos”. Los ataques de Escalona a Peñailillo, en el contexto de un PS resentido por su falta de incidencia, y los diversos tipos de críticas al Gobierno desde la DC, tendrían aquí su razón de ser.

“Es mucho tiempo de ninguneo a los partidos, mucho tiempo en que La Moneda ha funcionado como una corte, no guiada por una política democrática”, comentan desde la DC.

“Es mucho tiempo de ninguneo a los partidos, mucho tiempo en que La Moneda ha funcionado como una corte, no guiada por una política democrática”, comentan desde la DC.

La imagen de Bachelet también se había sostenido en la idea de que su liderazgo era necesario para la expresión de los nuevos componentes de la alianza, esos que permitían hablar de “Nueva Mayoría” y ya no de “Concertación”. En esa línea, el PC, la IC y el apoyo crítico de RD habían defendido de distintas formas pero todos con férrea disciplina la supuesta diferencia de la mandataria con los sectores “conservadores” del bloque. Bachelet, en definitiva, como condición de posibilidad de las reformas.

En el PS se comenta que hoy “el PPD, controlado por Peñailillo, y el PC son los partidos oficialistas por excelencia, pero es una alianza que claramente no da el ancho y la coyuntura lo demostró”.

Cual batallón, el PC no se ha movido de su defensa irrestricta del Gobierno. Cuando asomaban críticas desde el propio partido de Bachelet, los comunistas saludaron su primer (y único) pronunciamiento sobre el caso Caval y vieron en éste “una actitud responsable y respetuosa de parte del gobierno”, añadiendo que la situación “está en manos de entidades investigadoras y sólo resta esperar las conclusiones judiciales”.

Sálvese quien pueda

Pero Camila Vallejo, tal vez su parlamentaria más popular y mediática, se salió del libreto. En un tono que no se le escuchaba desde los inicios de la última campaña presidencial, la ex dirigenta estudiantil aseguró que el caso Caval “fue muy irresponsable e indignante” y cruzó la línea autoimpuesta por la dirigencia comunista al reconocer que “hubo errores en el tema de ser oportuno en las declaraciones, de la misma Presidenta, yo creo que se debieron haber tomado medidas más inmediatas”.

Misma negativa a mancharse con el desprestigio de La Moneda ha mostrado el hasta ahora férreo defensor de Bachelet, Alejandro Navarro, líder y senador del MAS, que ha centrado sus últimas intervenciones en criticar la inacción del SII ante el caso SQM.

En La Moneda “no tienen idea de hasta dónde llegan los negocios de Caval, por lo que no pueden adelantarse”.

Según un dirigente decé con acceso al Gobierno, espacio para las críticas seguirá existiendo porque el oficialismo “está paralizado por efecto de una doble incertidumbre”. Por el lado de La Moneda, asegura, “no tienen idea de hasta dónde llegan los negocios de Caval, por lo que no pueden adelantarse, y no harán ningún movimiento grande sin los resultados de las elecciones internas de la DC y el PS”. Por el lado de los partidos, explica, “las directivas no tienen idea de cuántos parlamentarios pueden estar efectivamente involucrados en casos de financiamiento irregular, entonces tampoco actúan con decisión”.

En este escenario de parálisis, más fuerza parecen cobrar las presiones del empresariado para aprovechar el debilitamiento del Gobierno y en general de los partidos. Este lunes, el presidente del Banco de Chile Pablo Granifo, hombre de Luksic, reflotó la crítica al Gobierno sobre la “incertidumbre” que estarían generando sus reformas, discurso que nuevamente encontró eco en la última reunión de Icare. “No se lo creen ni ellos mismos, pero el empresariado sabe que está muy desprestigiado, así que insistirán, y allí se equivoca quien busque lealtad, porque lo que les importan son sus negocios”, advierte el dirigente socialista.

Las fuentes consultadas por El Desconcierto coinciden en que los problemas relacionados con favores de ida y vuelta entre empresarios y políticos podrían continuar con la aparición de nuevos casos. En el Congreso, en tanto, es comentario recurrente la sensación de “persecución” y la “hipersensibilidad” que se respira en el aire, como si todos presintieran, se comenta, que son sospechosos de algo. El silencio de La Moneda ante la obstrucción por omisión del SII a la investigación de la arista SQM del caso Penta, no relaja precisamente las cosas.