fútbolHace algunos días leí un trabajo de los antropólogos Rodrigo Herrera y José Varas sobre la historia de los clubes deportivos barriales en la antigua villa Jaime Eyzaguirre: el Navidad, el América, el San Francisco, el Juan Hamilton, el Independiente y otros tantos, que llegaron a ser al menos 10 a finales de los años setenta, en una sola población que en cada peladero armaba una cancha y un equipo de fútbol. Hoy sólo queda el Navidad, la Jaime Eyzaguirre fue dividida y volaron todas las canchas excepto dos, que administra la municipalidad de Ñuñoa, por lo que el equipo juega en otros barrios, como el estadio Arrieta.

También hace poco aparecieron sucesivas notas y titulares sobre el dispositivo de seguridad para la Copa América, que incluye cooperación de las policías y servicios de inteligencia para impedir el ingreso de los barrabravas extranjeros al territorio nacional, deportaciones inmediatas a los infractores, apoyo de la Interpol, etc. José Roa declaraba orgulloso la internacionalización de Estadio Seguro: “el Estado ha decidido ejercer el derecho de admisión”. Mahmud Aleuy, que se busca “separar a los delincuentes de la gran mayoría de personas (…) que coparán los estadios”.

En la misma, Carabineros empadronó a todos los pobladores y trabajadores de las proximidades del Monasterio Celeste, pues Jorge Sampaoli habría pedido un aislamiento total. Calles cortadas, custodia y control de identidad permanente, y prohibición de acercarse al recinto es la dinámica del momento en Requínoa. Disociación total entre sociedad y fútbol profesional. Mientras termino estas líneas anuncian que el entrenador decidió trasladarse a Juan Pinto Durán, quizás por la porfía de la gente de acercarse a lo suyo.

Como último hito del momento, la mañana del 27 de mayo nos sorprendió la noticia de que buena parte de la plana mayor de la FIFA estaba detenida, procesada por el Departamento de Justicia estadounidense. Millones de dólares habrían corrido por federaciones y confederaciones como sobornos para asegurar sedes para mundiales, santificar apoyos, manejar derechos de televisación. Entre los nombres había varios viejos conocidos por acá, como Nicolás Léoz, que tenía una calle afuera del Sánchez Rumoroso en Coquimbo y fue declarado visita ilustre de Ñuñoa por el Alcalde Sabat.

fútbolEn Chile, Sergio Jadue reconoce que recibió un millón y medio de dólares para la ANFP, pero que fue un anticipo para la Copa América, como si Peñailillo dijera que no hay problemas porque la plata de SQM esta boleteada. Y Cristián Varela, número 73 en Chacarillas y gerente general de Chilefilms -que arrienda los equipos al CDF-, pasó a integrar el comité disciplinario de la FIFA. En 2012, Varela asumió la organización del mundial masculino sub-17, subsidiado por el Estado en $2.300 millones de pesos. El mismo año, Hinzpeter y Ruiz-Tagle le otorgaron la medalla O’Higgins a Joseph Blatter.

Es el fútbol del negocio, de la promiscuidad empresarial del todos con todos, donde todos ganan, menos los hinchas. La entrada más barata para un partido de Chile en la Copa América vale quince mil pesos. O sea que una pareja con su hijo tienen que gastar el 20% de un sueldo mínimo para ir a un partido, mientras José Roa, Jadue y el periodismo nacional acumulan su historial de declaraciones sobre devolver la familia al fútbol. Mientras no viva cerca del Monasterio Celeste. Ni tenga antecedentes. Ni quiera ir a la galería: en el Monumental ya no se permiten menores en el sector norte para los partidos de Colo Colo.

Todo lo anterior es el camino del reemplazo del fútbol vivo por el fútbol del espectáculo. No hay negocio en las ligas barriales amateur, así que siete de las canchas de la Jaime fueron reemplazadas por un supermercado en avenida Ossa a principios de los noventa. Se prohíben los bombos, las banderas, las hinchadas organizadas, porque el espectáculo uno lo va a ver, no a participar de él. Igual que en las compañías de teatro, que ensayan ocultos del público, Sampaoli entrena a puertas cerradas para que nadie le robe el secreto de su acto.

“La sustitución de los clubes por las empresas es una expresión más de la desmovilización general de la sociedad civil que fue llevada a cabo por la Concertación”.

La sustitución de los clubes por las empresas es una expresión más de la desmovilización general de la sociedad civil que fue llevada a cabo por la Concertación. Hace sesenta años, Colo Colo tenía ramas, un coro y una biblioteca, y entregaba servicios médicos y dentales a sus socios, entre otras actividades. Durante cinco décadas funcionó en Cienfuegos 41 la sede social, un espacio independiente del fútbol profesional, a disposición de los socios para su funcionamiento orgánico. La Universidad de Chile, aunque más precaria institucionalmente, tuvo también su sede en Campos de Deporte, y hasta el 2005 mantenía una relación que hacía beneficiarios del club deportivo a los alumnos de la casa de estudios. Hoy no existen canales de relación de Blanco y Negro con los hinchas de Colo Colo, y Azul Azul se limita a tener ejecutivas que atienden las cuentas de sus abonados, como en un banco.

Aclaro que esto no es una apología del viejo modelo que fue sepultado por la quiebra de Colo Colo y la U, y la llegada de las sociedades anónimas al fútbol nacional. La eliminación del fútbol vivo y su transformación en negocio-espectáculo empezó mucho antes, quizás en 1966 cuando por primera vez hubo derechos de televisación que vender en un mundial. Dicen que en 1973 el cacique perdió la final de la copa Libertadores cuando el Zorro Álamos se negó a pagar la cuota que “nivelaba” el arbitraje. La plata ha corrido por federaciones y confederaciones mucho antes de que los oscuros empresarios reemplazaran a los oscuros dirigentes, mas nunca tan abiertamente; el fútbol negocio lleva cuatro décadas en el mundo, y al menos dos y media en Chile, pero en su forma actual ha alcanzado su fase terminal de desarrollo.

Pese a todo, el fútbol vivo ha sabido permanecer. Al menos en el amateurismo, en los barrios, en cada espacio que queda libre del control del espectáculo. Es la ventaja de la simplicidad, de no necesitar nada más que algo que sirva de pelota y cuatro poleras para marcar los arcos. Aunque hayan desaparecido todos los demás, ahí está en el Deportivo Juventud Navidad, y tantos otros que nunca verán un peso del “adelanto” que recibió la ANFP, pero que cada fin de semana se visten de corto y destapan una pilsen en el tercer tiempo. Y más allá de eso, en esta época de recomposición de la sociedad civil chilena, las bases organizadas parecen tener algo que decir respecto a otro fútbol que es posible, cuestionando el negocio de la pasión.

asamblea csd colo-colo chao pinochetEl sábado 30, el Club Social y Deportivo Colo Colo tuvo su asamblea anual, en la que participaron cerca de 300 personas, y que culminó con la declaración de ilegalidad e ilegitimidad del nombramiento del dictador como Presidente Honorario. La participación de los socios es creciente, contándose ya 25 filiales a nivel nacional. En ellas, el club vivo, popular y comunitario va renaciendo de la mano de proyectos diversos. Un ejemplo: hace poco, la filial Leonel Herrera de Copiapó distribuyó varias toneladas de ayuda que habían reunido los socios en Santiago tras el aluvión que afectó a la zona, evitando los vicios de la gestión gubernamental de la ayuda. Y en otro acto de justicia histórica, los restos de Francisco Platko, entrenador del cacique invicto del ’53, fueron trasladados al mausoleo de viejos cracks que posee el club.

Otra muestra es la liga que disputan, por segundo año consecutivo, las escuelas de ocho filiales metropolitanas. Con cuatro categorías y una fecha por mes, más de 500 niños y niñas juegan gratuitamente bajo la bandera del club, recuperando el espíritu popular del fútbol colocolino. El mismo sentido, la reconstrucción de la comunidad desde y para el club, tienen la apertura de una escuela gratuita de boxeo en Santiago Centro, el preuniversitario de la filial Maipú, y otras iniciativas que se levantan por todo el territorio. Todo a partir de la autogestión y el trabajo voluntario de colocolinos que se suman día a día a la recuperación de lo nuestro.

asamblea hinchas azulesA la misma hora el sábado 30, alrededor de 200 personas se reunieron en el Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile para la quinta asamblea de hinchas azules, una organización más o menos nueva que busca reconstruir un club que fue borrado totalmente con la llegada de la sociedad anónima. Unos días antes, dos mil o tres mil personas marcharon por la Alameda hacia la casa central de la universidad, para solicitar a la institución que se involucre en el proceso. Entre tanto, su objetivo principal pareciera ser la incorporación orgánica transversal de los hinchas más allá del estadio y el fútbol profesional.

También un difícil escenario es el que enfrentan los hinchas del Arturo Fernández Vial. El clásico equipo penquista estuvo al borde de la desaparición el 2012, tras ser sancionado por la ANFP debido a su nivel de endeudamiento. Entonces se formaron dos instituciones: una sociedad anónima reconocida por Sergio Jadue y liderada por el alcalde de San Pedro de La Paz, Audito Retamal; y un club deportivo reconocido por la ANFA y organizado por los hinchas de a pie. De estos últimos han salido una serie de iniciativas que buscan proyectar la fuerza histórica e institucional de un club que reconocen como patrimonio y tradición local: Memoria Vialina, un colectivo de investigación que reivindica la historia popular del equipo; Acracia Ferroviaria, un grupo anarquista que busca publicar distintos contenidos en torno al club; y No Matarán al Vial, una campaña que busca generar conciencia a través de marchas y distintas formas de manifestación sobre el conflicto que enfrenta la institución. Por el momento, la Corporación prevaleció sobre la sociedad anónima, y disputará la versión 2015/16 del torneo de Tercera División, después de tres años de pausa.

Éstos no son más que ejemplos. Cada una de éstas expresiones, más o menos orgánicas y más o menos exitosas, van acompañadas de ejercicios cotidianos –actividades barriales, campeonatos, celebraciones de aniversarios, publicaciones, investigaciones históricas- que representan la continuidad y vitalidad creciente del fútbol vivo vinculado a los clubes tradicionales, en general al margen del negocio-espectáculo pero cada vez más disputando el espacio social que le pertenece.

En una de esas coincidencias que quizás no lo son, la escuela popular de nuestra filial Ñuñoa entrena cada sábado en una de las canchas sobrevivientes de la antigua villa Jaime Eyzaguirre. Allí, con autogestión, sin adelantos ni controles de identidad, una vez más jugamos al Otro Fútbol, una vez más construimos Club Social.