eyzaguirre mineducEs 10 de junio, el paro de los profesores contra el proyecto de carrera docente del gobierno de Michelle Bachelet lleva nueve días y en Valdivia el invierno ya empezó hace varias semanas. El gimnasio de la Universidad Austral lo atiborran 400 profesores que debaten sobre cómo expresar sus demandas a la sociedad y a las autoridades. Entre las intervenciones, una profesora se para e interrumpe: “Basta de hablar de nuestro salario, este proyecto es malo no por el tema del sueldo, sino porque hace imposible que podamos educar, y eso tenemos que decírselo a la gente, que no luchamos por nuestros sueldos, sino por la educación de sus hijos”.

Catorce días más tarde y 464 kilómetros más al norte, en Tomé, el paro continúa y la preocupación de los profesores es la misma: cómo hacerle entender a los “expertos” que deciden desde el Ministerio de Educación que no todo lo que le interesa a los profesores es la plata. “Si tenemos que perder un mes de sueldo lo perdemos, pero no queremos sacrificar nuestros próximos 25 años de carrera”, le dice una voz desde la asamblea a Aníbal Navarrete, el presidente de los docentes colegiados de esa comuna de la región del Bío Bío.

Es el día 24 de un paro nacional que involucra al 38% de los colegios municipales y que mantiene a cerca de 800 mil niños sin clases hace cuatro semanas en todo Chile. Pocas horas más tarde y 508 kilómetros más al norte, la Asamblea Nacional del Colegio de Profesores define por 131 votos contra 41 continuar en paro y no bajar la exigencia que le hicieron al Mineduc: retirar del Parlamento el susodicho proyecto de ley. El “respaldo” que mediante una carta entregó el ministro Nicolás Eyzaguirre al protocolo de acuerdo elaborado por la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados fue juzgado insuficiente.

La respuesta del titular de Educación no se hizo esperar: “no hay ninguna razón para que nosotros retiremos el proyecto”. Sobre los pasos a seguir, Eyzaguirre aseguró que “entendemos que esta discusión está domiciliada en el Congreso” y mandó a los docentes de nuevo a la comisión de Educación de la Cámara de Diputados, “donde terminaremos esta etapa preliminar que son las audiencias”. Como si fuera poco, autorizó a los sostenedores a adelantar las vacaciones de invierno, caldeando aún más los ánimos entre los docentes movilizados.

LA SOBERBIA DE EYZAGUIRRE

En las horas posteriores a este nuevo desencuentro entre los profesores y el Gobierno, entre los dirigentes de los primeros predomina la sensación de que el ministro Eyzaguirre ha sido la principal piedra de tope para la búsqueda de una salida al conflicto. Su distancia y rigidez inquebrantable, sumadas a la ambigüedad de sus declaraciones, han sembrado la desconfianza en el gremio y la convicción de que el único objetivo del titular del Mineduc es matar el paro por desgaste pero no abrirse genuinamente a sus demandas.

La incomodidad con el estilo de Eyzaguirre viene gestándose durante meses, porque no obstante la presidenta Bachelet prometió en su discurso del 21 de mayo que el proyecto de carrera docente sería elaborado con la participación de los profesores, al ministro lo han visto más por la televisión que en las instancias de discusión y negociación. Se le critica, además, que conociendo las posturas de los profesores, reduce la discusión a una supuesta falta de información de sus dirigentes, eludiendo las diferencias que existen sobre el proyecto.

“El gran ausente de este conflicto ha sido el ministro, a quien recién vinimos a ver como gremio cuando la comisión de los diputados llama a esta mesa tripartita. Él nunca estuvo en las discusiones con nosotros ni se nos acercó para ver cómo iban las cosas durante todo el último año”, señala Darío Vásquez, secretario general del Colegio de Profesores. La relación con el gremio y la supervisión del proyecto, indica el dirigente, “quedó en manos de los asesores y la subsecretaria de Educación, pero el ministro sigue ausente”.

Javier Insunza, integrante de la campaña “Por una nueva educación: a dignificar la carrera docente”, coincide con Vásquez, pero agrega como factor la indefinición mantenida por el ministro ante los puntos planteados por los profesores. “La rigidez del ministro está en la ambigüedad de sus respuestas. Él no se ha pronunciado, otros actores lo han hecho, entonces eso provoca desconfianza. Porque no es una cuestión semántica: él es quien conduce la política pública en educación y el único que puede hacer indicaciones al proyecto”.

Los dirigentes, explica Vásquez, apuntan a “esta actitud del Gobierno de ningunearnos, de no tomarnos en cuenta y de hacer una farsa de conversaciones que no llevan a ningún lado”, como la principal responsable de que profesores de todo Chile resolvieran mantener el paro y no dar pie atrás en su demanda por sacar el proyecto del Parlamento y devolverlo a una deliberación conjunta y resolutiva. Después de la marcha de este jueves, estudiantes y profesores coincidieron en apuntar sus dados contra Eyzaguirre y lo que calificaron como “soberbia”.

LAS INSUFICIENCIAS DEL PROTOCOLO

El protocolo de acuerdo elaborado por la Comisión de Educación poco ayudó a destrabar el conflicto. La propuesta, estimó la mayoría de los profesores, mantiene el espíritu del proyecto: reducir el problema docente a los mecanismos de asignación de salarios y desatender el mercado de formación de profesores y las condiciones concretas en las cuales desarrollan su labor.

“Valoramos el esfuerzo de la comisión, así como su reconocimiento a la razón que tenemos en nuestros puntos, pero deja de lado las cosas de fondo: cómo podemos ejercer la docencia como un acto social y de colaboración, no sólo basado en rendir pruebas, cosa que supone mejorar las condiciones en el aula”, explica Vásquez. “El tema que los profesores no planifiquen todos los días, que se respete la autonomía profesional, que hayan menos estudiantes por curso, que existan escuelas democráticas donde no exista esta división tan negativa entre los equipos directivos y los profesores”.

A juicio de Javier Insunza, tres son los “nudos” del proyecto que permanecen en el proyecto de acuerdo.

“Uno tiene que ver con el proceso de certificación y el vínculo que encierra entre un proceso evaluativo muy restringido en sus mecanismos con la remuneración. Ese es el corazón del proyecto y sólo se le cambió el nombre en la comisión. El segundo tiene que ver con el sistema de retiro, si no hay una propuesta que lo contenga, no estamos hablando realmente de una carrera docente. Y un tercero tiene que ver con las diferencias contractuales entre el sistema particular subvencionado y el subvencionado municipal, porque una carrera que va a impactar a todas las formas de administración financiadas por el Estado y no modifica las condiciones contractuales, es una discriminación hacia algunos profesores”.

El proyecto, recalca Vásquez, falla al creer “que por medio de la certificación los profesores van a mejorar su rendimiento en el aula, pero eso no es verdad y está comprobado por la evidencia internacional. Los resultados de su desempeño están fuertemente determinados por las condiciones sociales y económicas del curso en el que enseña”.

Pero el rechazo al protocolo, reconocen varios dirigentes, va más allá del contenido. Entre la dirigencia de los docentes se comenta que el protocolo debió haber sido formulado, desde el principio, por el ministerio. En su carta de respaldo, además, Eyzaguirre saluda la idea, pero elude comprometerse con indicaciones específicas. Vásquez, además, considera que “su respuesta ahora es a través de una misiva muy lacónica y escueta, en la que insiste en la idea de que esto tiene que seguir en el trámite en el Parlamento”.

¿Y AHORA QUÉ?

Otro aspecto clave para comprender las razones de la extensión del paro docente, son las nuevas condiciones internas del Colegio de Profesores, del todo ignoradas por el Mineduc, que creyó tenerlo todo bajo control contando con el PC en la conducción del gremio.

“En el gremio, a diferencia del año pasado, hemos hecho un intento por tener una visión unitaria sobre el proyecto. Esto ha sido muy bien recibido por las bases y fue generando fuerza entre los profesores”, cuenta Darío Vásquez. Para Aníbal Navarrete, desde Tomé, también resultó decisivo el fracaso “de los partidos políticos tradicionales en su intento por bajar la movilización. Eso, más que ayudar al Gobierno, lo afectó, porque en la votación de este miércoles se demostró que el movimiento docente está en una nueva etapa, que supera lo que era la cooptación partidaria del gremio”.

Consultado por las características de esta nueva etapa, Navarrete asegura que “hoy nos estamos levantando como un gremio que se está rejuveneciendo, que se conforma cada vez más por profesores que fueron estudiantes movilizados en 2001, luego en 2006 y que el 2011 entraron a trabajar, por lo tanto existe un mayor desarrollo de conciencia. Y también se entiende la necesidad de que el gremio camine de forma autónoma y no siempre al alero de los partidos”.

El rechazo al proyecto de carrera docente ha cruzado los límites partidarios. “En la votación, muchos colegas que son militantes socialistas, demócrata cristianos y radicales -no así los comunistas-, estuvieron por el retiro del proyecto y están llamando a la desobediencia frente a las presiones del Gobierno”, relata Navarrete. “Entonces se han dado vuelta los papeles, el año pasado se decía que los que nos oponíamos al proyecto éramos la disidencia, pero hoy la disidencia son los comunistas, porque la mayoría del profesorado está en una postura distinta, la del retiro, y no la del maquillaje”.

Vásquez, además, descarta las declaraciones de altos dirigentes de la Nueva Mayoría que acusan el secuestro de la movilización a manos de sectores maximalistas y alérgicos al diálogo. “Cerca del 80% de los dirigentes nacionales del Colegio de Profesores son militantes de la Nueva Mayoría. Lo que sucede es que es mayoritaria la idea de que, más allá de las legítimas militancias de cada dirigente, el gremio debe ser independiente de los partidos y los gobiernos de turno y eso lo comprende la mayoría”.

Sobre los próximos pasos, Darío Vásquez estima que “el movimiento todavía tiene una fortaleza importante para mantener el paro” y asegura que los dirigentes nacionales fueron mandatados para formular un “plan nacional de movilización la próxima semana”. Pero lo importante, piensa, tiene que ver con lo que los profesores de Tomé, Valdivia y cuántas localidades mencionaban: hacerle ver a la sociedad que el paro, aunque docente, tiene que ver sobre todo con ellos y con su futuro.