Se dice que cuando los periodistas irrumpieron en su casa en 1965 con la noticia del Premio nacional de Literatura, Carlos Díaz Loyola, a esas alturas Pablo de Rokha, se aprestaba a manducarse un plato de prietas con papas paradas. Hombre de mesa generosa y bien regada, dejó testimonio aquí y allá de una chilenidad popular muy a contramano de la celebración del huaserío siuticón de las ramadas del “sector oriente”.

En el natalicio del poeta recordamos sus versos:

“partidos con burócratas podridos, enarbolando la dogmática contrarrevolucionaria de los soplones y los cabrones, como máscara, ensuciados por poetastros atrabiliarios, incrustados en la camarilla directiva amarilla,

enajenaron la combatividad de las masas heroicas, traicionando sus grandes e ilustres bases de combate, y de masacre en masacre (repitámoslo millones de varones),

los llevaron gimiendo y llorando, entre cipayos y lacayos, a la coexistencia pacífica con los asesinos mundiales, intimidados frente a frente a los asesinos, a la coexistencia pacífica con los asesinos mundiales, comiendo huevos de perro con los bufones asalariados”.

Para recordar la Epopeya de las Comidas y las Bebidas de Chile, en unos pocos fragmentos:

Epopeya de las comidas y las bebidas

 

“Hermoso como vacuno joven es el canto de las ranas guisadas de entre perdices,
la alta manta doñiguana es más preciosa que la pierna de la señora más preciosa, lo más precioso que existe, para embarcarse en un curanto bien servido,
el camarón del Huasco es rico, chorreando vino y sentimiento,
como el choro de miel que se cosecha entre mujeres, entre cochayuyos de oceánica, entre laureles y vihuelas de Talcahuano por el jugo de limón otoñal de los siglos,
o como la olorosa empanada colchagüina, que agranda de caldo la garganta y clama, de horno, floreciendo los rodeos flor de durazno.
Y, que me dicen ustedes de un costillar de chancho con ajo, picantísimo,
asado en asador de maqui, en junio, a las riberas del peumo o la patagua o el boldo que resumen la atmósfera dramática del atardecer lluvioso de Quirihue o de Cauquenes,
o de la guañaca en caldo de ganso, completamente talquino o licantenino de parentela?,
no, la codorniz asada a la parrilla se come, lo mismo que se oye “el Martirio”, en las laderas aconcaguinas, y la lisa frita en el Maule, en el que el pejerrey salta a la paila sagrada de gozo, completamente fino de río, enriquecido en la lancha maulina, mientras las niñas Carreño, como sufriendo, le hacen empeño a “lo humano” y a “lo divino”, en la de gran antigüedad familiar vihuela.

….

Porque, si es preciso el hartarse con longaniza chillaneja antes de morirse,
en día lluvioso, acariciada con vino áspero, de Auquinco o Coihueco, en arpa, guitarra y acordeón bañándose, dando terribles saltos o carcajadas, saboreando el bramante pebre cuchareado y la papa parada,
también lo es paladear la prieta tuncana en agosto, cuando los chanchos parecen obispos, y los obispos parecen chanchos o hipopótamos, y bajar la comida con unos traguitos de guindado,
si … en Gualleco las pancutras se parecen a las señoritas del lugar: son acinturadas y tienen los ojos dormidos, pues, cosquillosas y regalo-nas, quitan la carita para dejarse besar en la boca, interminablemente.

….

Cantando y tomando, los empleados públicos del lugar atraviesan sin afeitarse
de una eternidad a otra eternidad, completamente de aguardiente atorados.
en aquellos amarillos, inmensos catres de bronce que cubren el Valle Central de la República de nubes azules y angelitos y el preceptor se toma su copa de tormento, exactamente en Pelequén, en Chimbarongo, en Bailahuen o en Curanilahue conmigo.

….

La chanfaina licantenina es guiso lacustre, mito de río y ribera, fluvial- oceánico y cordillerano, lugareño, aldeano, campesino, provinciano y como de iglesia, volcánico y dramático,
y el caldillo de congrio, de criadillas, de choros como la pancutra, son lancheros, hermanos de los valdivianos lancheros, que parece que tuviesen una gran gaviota nadando en el caldo sagrado, fundamental y elemental de los huesos chascones llenos de medulas o en el navío de papas con luche o cochayuyo desenfrenado,
más que el charquicán de la alga yodada, la cual lo contiene, pero lo deprime,
retostándolo como cabeza de tonto.

….

Será el chunchul trenzado, como cabellera de señorita, oloroso y confortable a la manera de un muslo de viuda, tierno como leche de virgen,
lo cosecharemos de vaquilla o novillo o ternera joven, soltera, la cual, si estando enamorada ríe y come ruidosamente, elegid la melancólica,
sirvámoslo con buendoso puré de papas, en mangas de camisa, por Renca o Lampa, acompañados de señoras condescendientes y vino mucho tinto, pero más de bastante y mucho,
cuando ojalá se celebre el onomástico del carnicero o el santo del paco de la comuna
y la niña de la casa os convida a que recitéis, como un cualquier maricón del “Pen Club”, por ejemplo,
cantad, cantad la canción nacional, proclamándoos por pues entonces vosotros
el Conquistador de la América del Sur, proclamándoos capitán de los corsarios americanos,
proclamándoos antiguo y valeroso vikingo en jubilación hasta el alba, cuando los pájaros del amanecer cantan la lágrima romántico-dramática de la luna hundida,
no sabemos cómo nos ponemos el sombrero, ni cómo se llamaba aquél del moscatel lagar ahogado.

….

Como absolutamente todos los bautizos se celebran entre junio y julio o agosto, y también los velorios y los santos y los casorios, las remoliendas, en general, las tomateras, los esquinazos, malones, cuchipandas
y alharacas, así como todos los tontos se llaman ALONE,
si Ud. se presenta malo del cuerpo, tómese una gran chupilca de madrugada y frótese las manos de gusto,
cómase un ajiaco de pancutras fiambres y el trago no bébalo puro, bébalo puro y con torrejas de naranja de la mis agri-ácida que encuentre, naturalmente en el naranjo más anciano de la aldea,
báñese en chacoli fuertón y corajudo
y váyase a echar esa última cana al aire mucho antes de que la pelada le coloque la espalda contra la eternidad y el pecho frente a frente al cielo.

….

Es natural un caldo de cabeza, aclarando los domingos de Valparaíso, sobre el Puerto brumosamente viejo.

….

Cuando un “cristiano” de Rauco se muere, lo primero que debe hacerse es tomarse un taco bien largo del asoleado,
y enviar a la familia una gran cabeza de chancho para el velorio, ir a visitar a los compadres del difunto e ir tomando y tomando por el finado,
suspirar mirando las vigas penosas de la casa, tomando a la tuncana, por la salud de la viuda y los niños, por los tiempos pasados y los recuerdos mis añejos que el añejo, por la comadre, tomando
por todos los muertos del lugar, añorándolos, entre trago y trago.

….

Si tiene mucha pena y poca plata,
tómese una tal agüita de toronjil con aguardiente y abríguese como un imbécil, porque ha de ser invierno,
o un vinito al vapor con limón en monedas,
pues también es muy rico el de substancia puro, tornado con cigarros de hoja, paseándose por el corredor de los antepasados
y el con ruda o ajo o guindas o hinojo, sin dulce alguno, seco y varonil, como cacería de leones

….

Echada, medio a medio del verano, hinchada de enorme leche verde,
estará abierta la sandía, como huasa sin calzones,

….

Y pite buen pucho de hoja, paseándose,
cuando la ñieula arrastrá arrea su inmensa oveja negra
por el callejón de on Vicho.
Como los locros de ñocos con cochayuyazo o mariscos traen entero el mar adentro, como rugiendo solo,
es menester cuidarse del oleaje afirmándose en la color vertical de Chile que
los ilustres patipelados tragan con moco y todo, entre lágrimas muy pálidas y muy ácidas,
y el soldado grande chileno se refriega en las heridas,
para lo cual la persona está sentada principalmente en un espino del Sur, quemado, pero con viento tremendo,
no tomando, sino bañándose en el buen chacoli de octubre, que gritará lleno de bandera.
0 como fuego con fierro adentro, es decir, el ají con ají, que come el pobre, cuando come, enyugándolo a la cebolla agusanada…”

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Aquí se puede bajar la Epopeya de las Comidas y las Bebidas de Chile.

Aquí abajo se puede escuchar su voz en la Epopeya: