Nota de redacción: Este texto se publica como réplica a Respuesta de Felipe Saéz a la columna de opinión “BancoEstado: Negociación entre Camaradas”, que fue publicada en respuesta a BancoEstado: Negociación entre Camaradas.


 

Al abogado Sáez no le interesa entrar al fondo del artículo. Le interesan sus asuntos personales. Es su propia adicción. Sobre su participación como secretario abogado en el cuerpo de árbitros laborales lo señala con claridad la carta del Sindicato de Profesionales y Técnicos de Aguas Andinas, en 2010, dirigida a las comisiones del trabajo de ambas cámaras. Citamos la nota para establecer su actitud pro empresa y que en la oportunidad nos consta que recibió pagos del árbitro y él estableció los honorarios. Miente Sáez cuando dice que nos allanamos al fallo, lo que ocurrió es que el monto a cobrar de la instancia de apelación era tan alto que el sindicato desistió de continuar. El cuerpo de árbitros laborales actúa por acción o sola presencia institucional. Los sindicatos no usan la instancia por los precios y la historia de los fallos. Esta instancia es una aberración para relaciones laborales modernas y más equitativas. Los trabajadores afectos son doblemente castigados; no tienen derecho a huelga y deben pagar si no están de acuerdo con la oferta de la empresa.  La concertación y Sáez han sido cómplices de su permanencia.

También dijimos, y lo sostenemos, que Sáez hoy trabaja para los empresarios y que por ello nos sorprendió enterarnos de que participaba, a cualquier título, en la asesoría del sindicato. Siempre nos ha llamado la atención la facilidad de algunos abogados laboralistas que sirven a dos dioses; empresas y sindicatos y adaptan la interpretación de las leyes según quién sea su cliente.