Con motivo de la efervescencia que ha suscitado la nueva saga de Lucas, me he permitido aterrizar esta discusión en el terreno político y permitirme algunas reflexiones.

Germán Martínez es peruano y quiere ser alcalde la localidad de Pucallpa. Es escritor y periodista, y en otras ocasiones ha ocupado cargos de responsabilidad política. Pertenece al Movimiento Popular Uyacali. Sus amigos lo definen como un tipo cordial y distendido, mientras que sus detractores hablan de un personaje estrambótico y narcisista. ¿A quién creerle?

El hecho es que se trata de un personaje adelantado, aquí cerca, en nuestro vecino país. Ha decidido abrazar la religión jedi y su slogan es nada menos que “Liberaré a Pucallpa del Lado Oscuro”. Se hace llamar Germán Wan Kenobi.

Encomiable por el lado que se le mire, ya que en la filosofía jedi conviven elementos budistas y célticos cuyos templos se expandieron por sistemas tan remotos como Coruscant, Ossus, Dantooine y Yavin 4. Ahora este poderoso credo que tiene a la Fuerza como aliado se propaga en nuestras narices, en el hermano pueblo del Perú. Ya quisiera yo ver en mi propia ciudad templos jedi en Punta Arenas, Puerto Natales, Porvenir y en cada una de las localidades que tan épicamente nombre nuestra Oración por Magallanes.

Sería bueno tener desde las primeras edades Youngling Jedis y Padawanes, para que vayan avanzando en las artes de esta valiosa disciplina y al igual que en una licenciatura se les entregue en el Teatro Municipal su sable laser como testimonio de su esfuerzo y perseverancia. También entregar una estatuilla de Yoda al alumno aventajado.

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En el gimnasio fiscal podríamos organizar torneos de esgrima láser, sería un espectáculo para grandes y chicos, mucho más grande que ligilla de fútbol regional.

La religión Jedi promueve valores espirituales que deberían enseñarse desde la Educación Básica como la tolerancia, la justicia, la libertad y también enseña a dotar a seres desprotegidos de los elementos indispensables para derrotar el Lado Oscuro, llámese el miedo, la ira, la arrogancia. Es probable que el lado oscuro- a la luz de un libro de Foucault que leí la semana pasada- se concentre en otros espectros más ocultos, en redes de poder más pequeñas y resbaladizas como por ejemplo en el submundo de los jardines infantiles o el comité paritario de algunos servicios públicos. Ya saben, el Lado Oscuro se filtra por los sitios más impensados.

Supimos el año 2001 del censo jedi destinado a catastrar a los que sienten la Fuerza en sus entrañas. En Nueva Zelanda más de 53.OOO se apuntaron como jedis, 70.000 en Australia y 20.000 en Canadá. Mientras que en Inglaterra y Gales es la cuarta religión del país. Los funcionarios de la British Oficce for National Statistics lograron que quienes se identificaban como Caballeros Jedi tuviesen su propio código.

El 16 de noviembre de 2006 dos maestros jedis asistieron con sus túnicas color café hasta el edificio de las Naciones Unidas en Londres para pedir que se les reconozca como una religión organizada.
Germán Martínez se ha dado cuenta que los problemas de su localidad no son solamente de su país y del resto del mundo, sino que también de toda la galaxia.

En lo personal, aprovecho esta sencilla columna para hacer un llamado a tolerancia a la libertad de credo y así como las religiones tienen su Te Deum, en un momento determinado las autoridades acepten a los Jedis y le den cabida en todos los actos republicanos de rigor.

De otra manera, estaremos dando la espalda a la energía del Universo. Que la Fuerza nos acompañe.


Ufólogo y cientista político