No hay dudas que el año 2015 fue bastante complejo para la presidenta Michelle Bachelet. De hecho hoy reconoció que ha sido el peor de sus 6 años en los que ha sido mandataria, en un período en el que también la crisis de confianza hacia a la ciudadanía afectó considerablemente su imagen.

“Claramente, hasta ahora, es el peor (año). O sea, estoy esperando el 31, que vaya todo mejorando. No me refiero a mi evaluación en las encuestas, sino que vayamos teniendo los frutos de las cosas que estamos haciendo para que vayamos mejorando la vida de nuestros compatriotas”, dijo Bachelet en entrevista con Publimetro.

En esa línea, agregó que actualmente hay una crisis de confianza, lo que según su visión, es una gran oportunidad para realizar cambios que permitan una mejor percepción de la ciudadanía.

“Sí, claramente hay una crisis de confianza, aunque siempre sostengo que es una enfermedad crónica reagudizada. Todos los estudios del PNUD, de universidades, muestran que los chilenos somos desconfiados, tenemos una estructura que, no me atrevo a hacer toda una hipótesis, se ve en múltiples situaciones. Y este año han pasado cosas que han hecho que esta falta de confianza sea muy fuerte, muy amplia. -¿Cómo se gobierna?, bueno, es más complejo. Yo siempre supe que no iba a ser fácil, pero también uno lo puede ver como una tremenda oportunidad. Primero, descubrir que no somos perfectos, que nuestra democracia tiene temas que mejorar, entonces yo opté desde el comienzo de mirarlo como una oportunidad en el sentido de hacer todos los cambios legales, aumentar las exigencias, aumentar los niveles de transparencia, de manera que -por decirlo así- sea mucho más duro, infringir las normas”, explicó.

Además, la presidenta también se refirió a los escándalos de financiamiento de la política que se han destapado este año y también los casos de colusión, que han permitido que la sociedad se fortalezca más, aunque reconoció que no da para hablar del fin de los “poderes fácticos”. 

“Creo que ha sido un año de gran transparencia, de situaciones muchas de ellas que no nos enorgullecen a ningún chileno. No se si me atrevería a decir que este es el fin de los poderes fácticos, pero creo que -sin duda- somos una sociedad más madura y más transparente. Porque si no lo fuéramos probablemente ninguna de estas cosas se sabrían. Y están en los cauces que correspondan institucionales y creo que eso nos habla de una sociedad más madura que puede estar molesta, dolida, que puede no gustarle cosas”, señaló.

En ese sentido continuó diciendo que “ha sido un año duro desde todo punto de vista, no me puedo estar jajajeando todos los días. Pero trato de tener buen sentido del humor. No digo que las encuestas no digan cosas ciertas y a lo mejor la gente me ve más lejana pero cuando estoy en terreno -y trato de ir lo más posible- la gente dice es la misma de siempre, tan cercana, porque yo soy así”.

Sobre el proceso constituyente, la mandataria lo ve como una oportunidad de encuentro entre la ciudadanía y las élites, y en donde también el Consejo Ciudadano será clave para la creación de una nueva Carta Magna.

“Soy una convencida de que el Proceso Constituyente va a ser un momento donde las élites puedan acercarse a las personas que van a participar en esto, y ser un espacio de encuentro, de debate, de discusión, incluso como de expresión del malestar que puede existir y hacerse cargo de eso. Y por eso para nosotros el famoso Consejo Ciudadano era clave. Porque justamente a mucha gente le ha costado entender que este no es un proceso de arriba a abajo, sino que tenía que ser un consejo de abajo hacia arriba, porque no hay que ser un experto en Constitución para imaginar el país que uno quiere vivir y por eso queríamos que fuera bien variopinto”, finalizó.