“No queremos ser meros ejecutores de políticas, somos una institución pensante”, dice uno de los eslogan que la Asociación de Funcionarios de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (Anfudibam), han difundido en sus más de 13 días de paralización.

Por ahora los museos nacionales de Historia Natural, Histórico Nacional, de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional y el Archivo Nacional, junto a los 23 museos regionales y 400 bibliotecas que son parte del convenio, han mantenido sus puertas cerradas tras el cambio de figura que tendría la Dibam dentro del Ministerio de Cultura y el Patrimonio.

La vicepresidenta de Anfudibam, Andrea Lustig, quien conversó con eldesconcierto.cl aseguró que entre las autoridades comienza a haber preocupación por el paro y el cierre de estos espacios donde los ministerios de Educación y Cultura habían preparado programas de talleres y visitas de cara a la temporada estival.

En el Mineduc “nos dijeron que para ellos era muy delicado -ahora que los niños salían del colegio- que no hubieran museos, ni archivos, ni bibliotecas para seguir complementando todas las ofertas educativas, patrimoniales y culturales de cara a las vacaciones”, aseguró la dirigente, quien agregó que los trabajadores de huelga se mantiene “comprometidos con la movilización”.

Desde la Anfudibam siguen firmes en su demanda de que la dirección pase a ser una subsecretaria, tal y como acordaron con el Ministerio de Educación -organismo del cual actualmente dependen- en una serie de negociaciones que se llevaron a cabo a lo largo de seis meses.

Por ahora, el Ministerio de Educación les planteó a los trabajadores de la Dibam establecer una nueva mesa de trabajo, esta vez integrada por los diputados miembros de la Comisión de Cultura y cuyo objetivo será discutir -nuevamente- la función que tendrá el organismo dentro del Ministerio de Cultura.

La movilización se inició el 17 de diciembre cuando el ministro Ernesto Ottone presentó una propuesta en la que la Dibam pasaría a ser el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural y cuya función sería ejecutar políticas diseñadas por una subsecretaría del Patrimonio Cultural “sin mayor definición”.