Tras solo dos meses en el cargo, el doctor Bernabé Santelices, Premio Nacional de Ciencias Naturales 2012, renunció ayer a su cargo de presidente de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt). El profesor de la UC reemplazó al ingeniero Francieso Brieva hace dos meses, quien se desligó de la institución deslizando críticas similares a las de Santelices: la ciencia es ninguneada a nivel institucional.

Brieva acusó falta de voluntad política para impulsar la ciencia cuando asumió el cargo. Santelices, por su parte, señaló a El Mercurio que los “científicos siempre le hemos hecho el quite a la política. Sin embargo, en este cargo se necesita alguien con experiencia de investigador, pero también con empuje político y con contactos con ese mundo. Hemos sido un poco ciegos al no querer ver esta realidad”. El ahora ex director ve como una solución elevar la institucionalidad científica mediante la creación de un ministerio de Ciencias y Tecnología.

Sin embargo, dentro de la comunidad científica existen voces que piensan que un ministerio no es suficiente para resolver el problema de la ciencia en Chile.

“El cambio burocrático, un ministerio, subsecretaría o cualquier cambio administrativo, mientras no cambie la política de fondo, no va a cambiar mucho. Tener un ministro o alguien que se maneje más en el mundo político, tampoco aporta. Si lo que necesitamos no es lobby político, son definiciones políticas y participación democrática”, asegura Felipe Villanelo, director de Conocimiento Colectivo.

Esas definiciones políticas van de la mano de pensar cómo se inserta la ciencia en el actual modelo de desarrollo chileno, según Villanelo: “vivimos en un país que basa su economía en el rentismo en sacar piedras, vender peces y tener industrias forestal. Ahí no hace mucha falta la ciencia”.

Daniel Basilio, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, estuvo 10 años en Nueva York y volvió a Chile a fines de 2014. Asegura que insertarse en el medio ha sido difícil debido al modelo de competencia que existen en Chile. “Se incentiva el canibalismo entre compañeros en vez de unificarse para desarrollar mejor ciencia. El modelo hace que se pierda un montón de gente con mucho talento. Hay que enfocar las fuerzas en aumento de plusvalía de exportación y ponerle valor agregado al modelo exportador que tenemos. Esa es la idea q se escucha en países que dieron el salto al desarrollo”, afirma.

También agrega que el actual financiamiento que recibe la ciencia en Chile (alrededor del 0.4% del PIB) augura que el modelo de ciencia va en camino al fracaso.

Actualmente Conicyt maneja 435 millones de dólares en programas de investigación, mantiene 40 centros de investigación, 11.300 investigadores, cinco mil doctorandos y 2.500 estudiantes de magíster.

Claudio Iturra, ex presidente Conicyt del gobierno de Allende: “desde el punto de vista institucional, nos tienen goleados 10-0”

 Aprovechando una visita a Chile, el ex secretario ejecutivo del Conicyt durante el gobierno de Allende, Claudio Iturra, participó de un conversatorio con Conocimiento Colectivo del que eldesconcierto.cl también fue parte.

Hablando sobre la actualidad de la ciencia en Chile y ante el debate si es necesaria más institucionalidad o solamente más recursos, Iturra aseguró que lo primero que debe garantizar la institucionalidad es su funcionalidad. “Una institucionalidad tiene que servir en un marco establecido. Pero la funcionalidad es elevar la calidad de vida de los chilenos, para eso hay que elevar la calidad de la producción chilena”.

Elevar la producción tiene que ver con la agregación de valor en el proceso productivo específico, plantea Iturra, para que metiendo más gente dentro del proceso aumente la necesidad y crítica del capital humano. “Estamos en una fase en que necesitamos un capitalismo con mayor inserción de los actores sociales. donde la competitividad gane y que dentro del proceso de producción se empodere más el conjunto de actores. Se trata de generar formas de desarrollo capitalista mas avanzado donde sea necesario el capital humano que se está formando”.

“Desde el punto de vista institucional, nos tienen goleados 10-0. Entonces lo único que uno puede pensar es meter enanitos en el proceso de trabajo para que vayan cuestionando las condiciones de trabajo. Ninguna cosa la haces sin gente, sin un montón de gente”, afirmó Iturra, para quien el modelo de organización del trabajo es lo que tematiza el resto de las relaciones de la sociedad. Y agregó que su postura es “la compensación del trabajo en las condiciones actuales del capitalismo. Es lo menos malo que podemos  hacer en una sociedad activa explotada por el capitalismo”.

Uno de los debates que seguirá presente durante todo el 2016 será el constituyente. Para Iturra, la inserción de la comunidad científica en el proceso deberá ser a través de la creación de una “cadena de tensión entre el científico y el problema concreto, de ida y vuelta. En un barrio pobre hay problemas de todo tipo. Y ahí tiene que operar la cadena de construcción de conocimiento, desde lo concreto hasta la física teórica. Por ejemplo, hay una cantidad de frutos del país que ganarían -con mayor procesamiento- en capacidad de exportación. Ahora, eso vale desde la producción agronómica hasta la logística. En esa cadena productiva se te van metiendo una cantidad de actores, científicos, técnicos y empresariales extrememadamente grande. Pero esa es la cadena que hay que echar a andar. Y así la ciencia se incorpora a un problema que realmente existe en el proceso de la cadena”.