La era patriarcal ha sido un movimiento ideológico, político, militar y cultural que durante al menos 5000 años ha enmarcado la forma de pensar las cosas. Son muchas las áreas, por no decirlas todas, en las que esta ideología nos ha afectado. Hombres, mujeres e infantes nacemos, crecemos y morimos pensando que las cosas son así. Los dioses, la forma de actuar, las formas de relaciones interpersonales, el uso del poder, la construcción de la realidad ha sido una permanente hipnosis colectiva a la cual tod@s hemos sido llevados. Ambos géneros hemos sufrido el rigor de esta ideología, probablemente las mujeres más que los hombres, pero los hombres también. El desprecio por las emociones, por lo femenino, por los sentimientos, por la fragilidad, por la receptividad ha tenido un alto precio en los hombres del mundo en estos miles de años.

Hoy estamos en un momento histórico de cambiar el rumbo. Pero el cambio es particular, individual, parte por cada hijo e hija de la tierra. Esto inevitablemente llevará a un cambio social mundial de consecuencias revolucionarias y podremos sentirnos orgullosos de haber sido parte de esta transformación que vivirán en mayor plenitud nuestr@s niet@s y quienes l@s sucedan en adelante.

Hagamos que la fragilidad y la esencia de la flor trascienda el poder de la espada, de la concepción fálica de la vida, haciendo que lo femenino vuelva a tener el sitial de equiparidad que tod@s necesitamos. La tarea no es mañana, es hoy, en cada hogar, en cada trabajo, en cada lugar donde lo humano esté presente


Medico Ginecólogo Obstetra Universidad de Chile.(Cesch Chile)