Este martes se inauguró en el Salón de Honor del ex Congreso de Santiago el V Congreso del Futuro, con presencia de la presidenta Michelle Bachelet, los presidentes del Senado y la Cámara de Diputados, Patricio Walker y Marco Antonio Núñez, y el presidente de la Academia de Ciencias, Juan Asenjo. El encuentro congrega a más de 90 líderes del pensamiento científico y busca plantear las preguntas y respuestas en torno al futuro, como el Cambio Climático, la nanotecnología, la sociedad del futuro, inteligencia artificial, etc.

Paradojalmente, la inauguración del evento se dio el mismo día en que un incendio afectó al vertedero de Santa Marta en Talagante y que expandió una nube de humo en todas las comunas de Santiago.

La primera charla magistral del evento la dio el filosofo político estadounidense Michael Sandel. Experto en la teoría comunitarista, el académico se refirió al neoliberalismo chileno. “Hace 40 años Milton Friedman y los Chicago Boys vinieron a decirles como hacer funcionar sus economías. Chile es mirado en todo el mundo como un laboratorio neoliberal”, dijo frente a los asistentes, entre los que se encontraba la presidenta Michelle Bachelet.

Aseguró también que en los últimos 10 años se ha visto una creciente frustración de la ciudadanía ante los partidos políticos tradicionales, elevándose la desconfianza hacia los políticos en todo el mundo. Eso, según Sandel, está conectado con el vacío que hoy tiene el discurso público.

El académico centró su charla en el debate sobre la desigualdad, recalcando que las cifras muestran que hoy el 1% del mundo posee más riqueza que el 99% restante. “¿Por qué nos importa esto? Porque nos importa la justicia para la gente que está en la base, la falta de oportunidades para ellos, estamos familiarizados con esa preocupación. Pero hay otro tipo de daño que causa la desigualdad, no solo a las personas, a los pobres, sino a la sociedad como un todo y a la ciudadanía democrática. Si la brecha entre pobres y ricos es tan grande, se hace muy difícil cultivar una vida común compartida que permita que todas las personas puedan sentir que en algún sentido, estamos juntos. La democracia necesita este concepto. Y la desigualdad tiene que ver con ese sentido de la vida común”, afirmó.

Si bien reconoce que la economía de mercado es una “herramienta valiosa y efectiva para organizar las sociedades productivas”, el paso a una sociedad de mercado es lo que mercantiliza cada aspecto de la vida y cuando el dinero lo determina todo, entonces las desigualdades aparecen.

“Necesitamos cultivar las demandas que vienen de la sociedad civil, necesitamos instituciones firmes y formas locales descentralizadas de comunidades políticas que puedan darle a la gente la práctica, el razonamiento, la capacidad de debate adecuada, de modo que lo único que esté en la política no sea solo lo que esté a nivel nacional, sino que la política surja también desde la base, desde el debate, desde el disentimiento, desde lo que estamos aprendiendo de los ciudadanos”.