Después de semanas de serios cuestionamientos en su contra, el gobierno confirmó esta tarde que el administrador de La Moneda presentó su renuncia. La información fue confirmada por el ministro del Interior Jorge Burgos, quien afirmó que cuando “aparecen cosas de esta naturaleza es mejor de dar un paso al costado“.

La figura de Riquelme era ampliamente repudiada por la oposición como por la propia Nueva Mayoría. El ahora ex administrador de Palacio se forjó un amplio prontuario en los últimos meses. Primero por su conexión con el Caso Caval, cuando recibió en La Moneda a Juan Díaz, gestor inmobiliario que trabajó con la empresa de Natalia Compagnon en la compra de terrenos en Machalí.

Por lo mismo, la comisión investigadora de la Cámara de Diputados sobre el caso Caval determinó que Riquelme debía dejar el cargo. Esto fue antes que se supiera que cuando se formateó el computador de Sebastián Dávalos, antes de que el hijo de la mandataria renunciara a su cargo de director sociocultural, Riquelme informó a Burgos que se trataba de un procedimiento de protocolo.

Riquelme también está involucrado con el caso SQM por su vinculación con la Sociedad Marketing Asesorías y Eventos Limitada (Somae), encargada de pagar los honorarios del equipo de pre campaña de Michelle Bachelet, entre los que se encontraba el ex ministro de Interior y su compañero de la G90 del PPD, Rodrigo Peñailillo. También fue el encargado de pedirle fondos a Giorgio Martelli, recaudador de la precampaña y formalizado por el caso SQM.

Esta semana también se supo que empresas de Riquelme han recibido más de 400 millones de pesos por parte del Estado entre 2013 y 2015. También omitió parte de su declaración de patrimonio bajo la figura de “dato personal no público”, situación que tuvo que revertir después de que el propio ministro del Interior lo presionara por lo mismo.