Daniel Matamala, periodista, conductor del noticiario CNN prime y autor del comentado libro: “Poderoso Caballero, el pe$o del dinero en la política chilena”, editorial Catalonia, periodismo UDP, 2015, en conversación con el programa radial Hora constituyente de radio Universidad de Chile, comparte los resultados de la investigación periodística sobre concentración de la riqueza en Chile, la influencia del poder económico en el poder político y sus efectos nocivos en la democracia. En el libro, además de relatar los últimos escándalos políticos- empresariales (Penta, SQM,Corpesca, Caval, colusiones, entre otros) investiga, con lujo detalle, cómo el poder económico tiene múltiples formas de influir en el poder político.

¿En esta investigación periodística se devela el circuito de poder y dinero en la democracia chilena.?

-Lo que hace el libro es develar como este poder económico va influyendo en quienes tienen que tomar las decisiones en beneficio del interés general, para torcer ese poder y hacer que la democracia trabaje a favor de ciertos intereses particulares, que son capaces de tener una influencia mayor utilizando el poder económico, y eso no es solo financiamiento de campañas, hay mucho más, hay distintas formas de influir en el poder político y eso se ve en muchas historias, que muestran como este “poderoso caballero”: Don Dinero, tiene un tremendo poder en la democracia chilena, y como eso genera un peligro, que es que la democracia finalmente se convierte en un cascarón vacío que funciona institucionalmente, vamos a votar y elegimos a nuestros representantes, pero en este espacio formal no se toman las decisiones importantes.

 

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 ¿Cómo fue construido el dispositivo legal- institucional de la ley de financiamiento de campañas hace más de una década atrás?

 -En el caso del financiamiento en campañas, el sistema fue armado en función de las grandes empresas. Recordemos que se creó en una comisión del Centro de Estudios Públicos (CEP), cuyo dueño era el propio Eliodoro Matte. En Chile ¿Cómo lo hacemos? cuando hay que regular la influencia del poder económico y las grandes empresas. Le fuimos a preguntar a Eliodoro Matte. Entonces lo que sale de ahí es muy conveniente para las grandes empresas. En primer lugar, le permite financiar la política, segundo, le permite hacerlo en secreto, los aportes reservados. Y tercero, le permite hacerlo con un subsidio, descontando impuestos de la plata que aportan a la política, algo muy esquizofrénico. Todos los chilenos le permitimos a los grandes grupos económicos que financien la política, en secreto y, además los subsidiamos por hacerlo.

En el libro hay una descripción histórica de los grupos económicos, sus ideologías e intereses que definen sus lógicas de financiamiento.

-En general yo hago una historia larga, desde el siglo XIX, hay dos tipos de aportantes, los doctrinarios y los pragmáticos, los primeros son los que le pasan plata a gente exclusivamente de su sector, generalmente los dirigentes de la Sofofa, que armaron la campaña de Alessandri en el 58 y que sabían que eran de derecha y que ponían su plata para que la derecha conservara su poder en Chile. En la actualidad serían sus sucesores Penta, que se vinculan con la UDI directamente, tanto así que influyen para que no exista competencia en la derecha. De hecho, cuando surge Felipe Kast, él le va a pedir plata a Penta y ellos le dicen que no, porque quieren que la UDI sea el referente de derecha.

Lo interesante, es lo que pasa desde los 90, en donde un sector de empresarios enriquecidos en la dictadura, como Ponce Lerou, que casi se lleva para la casa SQM, se da cuenta que en este escenario político tiene que sacar un seguro de vida, ¿Cuál es este seguro de vida?. Llegar a un acuerdo tácito con la concertación, para que no cuestione estas privatizaciones y las irregularidades en el proceso en que se enriquecieron. ¿A cambio de qué?. A cambio que ellos van a financiar a la concertación tal como financian a la derecha, ponen los huevos en distintas canastas.

Para estos grupos empresariales financiar la política, les permite controlar los temas y agenda de políticas públicas.

-Por supuesto, y van a tener la posibilidad de influenciarlos sean gobierno de la derecha o de la concertación y lo mismo en el congreso, van a tener la misma posibilidad de influir. Para la concertación le significa tener su propia fuente de financiamiento, no es tanta plata como la derecha, pero el suficiente para mantener un estatus quo para hacer sus campañas y controlar el gobierno. Un ejemplo es que SQM es una de las empresas que no es tocada, no se revisan las privatizaciones, gestión directa de Edgardo Boeninger, secretario general de la presidencia de Aylwin, que para la investigación sobre las privatizaciones dice, esto llego hasta acá y no vamos a indagar más. Se llega a esta convivencia entre estos enriquecidos por la dictadura y la concertación, que supuestamente se había formado para luchar contra ello.

Piñera y la “caja chica”  

En el capítulo tres del libro, se habla de la“ caja chica del presidente Piñera”. Nos puedes explicar cómo operaba el político- empresario siendo presidente de la república.

-Lo que describe esta investigación sobre el presidente Piñera, es que mientras estaba en la Moneda, siguió manejando una especie de “caja chica”, caja chica que tenía que ver con estas sociedades personales (Santa Cecilia, Bancard) que él puso en fidecomiso ciego, pero en la practica lo que está son las inversiones de esas sociedades, las sociedades las sigue manejando él con un grupo de asesores, por lo que sigue manejando un flujo de caja, donde el puede hacer y deshacer. Ocurren varias cosas mientras esta en la Moneda, maneja esta caja para hacer aportes reservados a distintos candidatos, le da plata a Evelyn Matthei. Por ejemplo, la propia Evelyn Matthei me lo confirma, que fue a pedirle plata a Piñera porque no tenía financiamiento en su campaña y el presidente le entregó dinero por medio de estas sociedades, lo mismo pasa con parlamentarios, habían ciertos criterios de que tipo de candidatos se les pasaba plata y a cuáles no. Esto no necesariamente es ilegal, pero es poco transparente y, un Presidente de la República no tendría porque financiar a candidatos, y si lo hace eso debería ser transparente y la gente debería saber que está haciendo en su rol de empresario . Se entregó plata a través de Chilevisión, mientras Piñera era dueño, ¿Qué hace un medio de comunicación financiando campañas políticas?. Tampoco cuadra. Además, CHV y otras sociedades de Piñera entregan plata en la campaña de 2010, parece ser que Piñera se hace una autofinanciación, y después descuenta el pago de impuestos.

Con toda esta evidencia de concentración económica y el poder del dinero en la política ¿A tú juicio tenemos una democracia o una plutocracia en Chile?

-Yo creo que estamos en la delgada línea que separa una cosa de la otra. Tenemos una democracia, pero las practicas del poder tienen más lógica con una plutocracia, yo valgo por lo que tengo. Cuando uno ve como se toman las decisiones pareciera que estamos más cerca de una plutocracia que de una democracia, en una sociedad anónima. Ahora, que discutamos estos temas es una señal positiva de que hay una realidad que es difícil, pero también hay una opinión publica más vigorosa, eso es un primer paso súper importante para recuperar un sentido más democrático.

Lagos, el poder político de los bancos y el CAE

El capítulo seis del libro revelas episodios desconocidos sobre Lagos y el CAE. ¿Qué nos puedes decir sobre la decisión de favorecer a los bancos con la política de financiamiento?

-Yo le pregunté a Lagos sobre este tema: ¿Por qué se diseñó un sistema tan favorable a los bancos?. Y la respuesta fue “Bueno, si un presidente de la república dice que quiere quitarle poder a los bancos. ¿Qué me dirían a mi?”. Eso es reconocer que no tuvo el poder para enfrentarse a los bancos. Hay un poder que incluso alguien con tanto poder como Lagos pareciera derrotado, incapaz de enfrentarse a ese poder. Finalmente en el 2011 eso se repitió, se rebajan las tasas de interés, pero no pierden los bancos, el Estado le garantiza las ganancias a los bancos y se mete más la mano al bolsillo. Este poder de los bancos pareciera ser mundial y es un problema fundamental. Existe un divorcio entre la economía real, de un escenario cambiante y los bancos, donde siempre les va bien.

 ¿Cómo se negoció el CAE con los bancos y su lógica como política pública?

-El caso del CAE como decisión de política pública. Se toma la decisión de que más personas accedan a la educación superior y la decisión adoptada es enviar un proyecto de ley donde el Estado se autoexcluya de la posibilidad de entregar créditos y dice, son los bancos, a través del Crédito con Aval del Estado (CAE) los que van a entregar esos créditos, eso le entrega un poder gigantesco a los bancos para hacer un negocio para ellos, que es ruinoso para el Estado y muy malo para los estudiantes. Esto se inserta en un esquema donde los bancos son propiedad de grandes grupos económicos, entregan dinero a la política y, por otra serie de elementos, logran influir en el mundo político.Se van tomando decisiones que, mirado desde las políticas públicas, tienen muy poca lógica. El CAE en un momento del 2008, al Estado le habría salido más barato entregar becas directas que hacer que los estudiantes se endeudaran a 20 años. Era más barato para el Estado becarlos, pero el sistema estaba tan amarrado a favor de los bancos, por lo que el Estado tuvo que endeudarse, endeudar a los estudiantes y que los bancos se llevaran las utilidades, eso desde las políticas públicas no tiene ni pies ni cabeza, sin embargo, ocurrió en Chile y uno se pregunta: ¿Cuánto influyó el hecho que los bancos tenían una influencia en el mundo político?.

Esos bancos representan también la concentración de los grupos económicos, uno puede reconocer qué familias están detrás de esas grandes empresas.

-Lo más increíble es que el Estado no tuvo la oportunidad de cuestionar si era conveniente que existiera una concentración tan grande de grupos económicos, de hecho fomentó eso. Por ejemplo la compra del Banco de Chile por el grupo Luksic, es una compra que se hace con un préstamo del banco Estado. Por consiguiente, el Estado le pasa la plata a Luksic para que pueda comprarlo. En ese tiempo el presidente del banco Estado era Jaime Estévez, actualmente es director del banco Chile.

¿Qué te parece que la respuesta estándar de los políticos sobre financiamiento electoral sea trasladar los temas a la arena jurídica.?

-Los actores políticos tratan de llevar esto a un debate judicial, eso es empobrecer el debate, se acabó el debate público en Chile, porque el único criterio es si uno cumplió o no la ley, eso es inaceptable y es un discurso que está en todos los sectores políticos, que además intentan influenciar las decisiones de los tribunales. La justicia no resolverá los problemas políticos que debemos resolver todos los chilenos, es una discusión  que todos debemos tener, ¿Qué tipo de democracia queremos tener?. ¿Queremos que exista la concentración extrema?. Y si no la queremos. ¿Cuáles son los compromisos para que esto ocurra?. Esa es una discusión política que tenemos que dar entre todos.

Pero, es difícil pensar que aquellos que fueron elegidos con esas mismas reglas realicen modificaciones.

-Es un equilibrio difícil, como estos actores van a cambiar las reglas del juego si no les beneficia,ahí esta la presión social, la presión democrática, que se vean forzados a hacer cosas, como ocurre hoy en día. Tiene que haber una presión social, que influya en el debate y que los incumbente entiendan que hay un costo que van a pagar si ellos no son capaces de reformar el sistema, yo creo que ahí hay una base para hacer cambios graduales. Es iluso pensar en eso de “que se vayan todos” creo que las soluciones deben ser graduales, el poder del dinero en la política no se acaba de un día para otro. Lo que podemos hacer es crear mayores barreras para que el poder económico no se transforme en poder político de manera tan fácil.

¿Cuál es tu posición respecto al debate constituyente?

-Yo creo que es importante que tengamos una constitución que este validada, sentir que todos formamos parte en su construcción. La asamblea constituyente me parece un sistema perfectamente válido, hay experiencias comparadas interesantes. Yo también tengo una posición algo escéptica, en creer que de forma mágica, por medio de una asamblea constituyente las élites de los partidos políticos queden fuera y se dé una situación ideal donde los chilenos de a pie se constituyan y se fijen las reglas del juego. Si se elige una asamblea constituyente, gran parte de la élite actual tendrá un rol importante, el poder del dinero no tendría porque no influir, por lo tanto, la asamblea constituyente tiene las mismas virtudes y defectos que tiene el poder político en gran parte del mundo, pero sería una discusión interesante y abriría los espacios de participación. Tampoco creo que sea una discusión entre izquierdas y derechas, es ponernos de acuerdo en reglas de manera transparente y no por medio de imposiciones de unos por sobre otros.