El pasado 20 de mayo se constituyó la Mesa de Participación Nacional en VIH/Sida, una instancia inaugurada por la ministra de Salud, Carmen Castillo, y a la que asistieron representantes de ONUSIDA, OPS/OMS y miembros de la sociedad civil para enfrentar nuevos desafíos en torno al virus que afecta a 35 millones de personas en el mundo. Al viernes siguiente, El Desconcierto publicó las denuncias que apuntan a una supuesta falta de representatividad en esta iniciativa. Sin embargo, miembros de las diversas organizaciones que componen esta mesa niegan esta versión, asegurando su legitimidad.

Uno de ellos es Víctor Campillay Caro, presidente de la Organización No Gubernamental (ONG), Gente en Positivo. Campillay explica a El Desconcierto que le llaman la atención las críticas del presidente de Renpo, Willy Morales, pues la Agrupación Kelwo Chiloe, de la cual Morales forma parte, tuvo a un representante en el proceso. Por otro lado, si bien hubo organizaciones y agrupaciones que decidieron restarse del proceso, se trata de una decisión de cada entidad de acuerdo a “los intereses particulares o lineamientos de acción”. Campillay subraya que no se puede cuestionar la legitimidad cuando cada organización decide voluntariamente restarse porque no ve representado sus intereses particulares o no concuerda con los lineamientos de acción.

“Durante todo el proceso se dieron los espacios de participación y el resultado final es que hoy está instalada la Mesa de Participación en VIH/SIDA y DD.HH., la cual es una oportunidad para abordar e implementar las estrategias que permitirán, sino erradicar, frenar el avance del VIH/SIDA en Chile”, puntualiza el presidente de Gente en Positivo.

Campillay Caro hace un recorrido a través de todos los pasos previos a la constitución de la mesa, a partir de los tres foros que se realizaron durante 2015, en los cuales participaron las organizaciones sociales, los programas en VIH/Sida de los servicios de salud de cada provincia, como también un diagnóstico desde el PNUD que convocó a las organizaciones de PPVIH, diversidad sexual y pueblos originarios.

Otro de los que rechazan las críticas es Luis Zambrano, miembro de Vida Más, quien trabaja como activista hace 18 años y es parte de la mesa nacional. “Es un proceso que viene en marcha hace más de un año y se hicieron convocatorias para participar, para elaborar un diagnóstico desde la mirada de la sociedad civil, en la que participaron cerca de 54 organizaciones sociales convocadas. No somos la mayoría pero mantuvimos un trabajo continuo para instalar el tema del VIH frente a las autoridades”, dice con convicción Zambrano.

Aunque reconoce que hay organizaciones nuevas que tienen 2 ó 3 años, Zambrano afirma que la mayoría de los participantes tiene una trayectoria de 18 ó 20 años de trabajo en temas de VIH, tanto en lo social como en temas de Derechos Humanos, quienes apuntar a conseguir un trabajo que sea vinculante e inclusivo.

“Fueron nuestros pares quienes votaron para que estuviéramos ahí. Nosotros tenemos una representante de los pueblos originarios, quien lleva años haciendo un trabajo en La Pintana. Ella está sentada en la mesa porque postularon y fueron elegidas. La invitación y las convocatorias fueron enviadas igual y tengo el listado donde aparecen estas organizaciones”, dice Zambrano contradiciendo la versión de Willy Morales, presidente de Renpo.

Por otra lado, Zambrano sí reconoce las críticas hechas por Krishna Sotelo, asesora técnica del Sindicato de Trabajadoras Sexuales Trans Amanda Jofré, quien apuntaba a los procesos de postulación, cuyo formulario debía ser completado vía Internet, algo a lo que un número importante de la población transexual no tiene acceso, pues no poseen escolaridad completa o los medios económicos para utilizar esta herramienta. “Tienen razón en este punto sobre el sistema de postulación utilizando Internet. Nosotros hemos hecho una campaña para que la gente tenga acceso y así crear una instancia de educación para que esto no sea un problema”, dice Zambrano.

El miembro de Vida Más cree que todo este conflicto radica en una antigua rivalidad porque hay una desconfianza histórica en las mesas que anteriormente ha formado el Minsal. Por años, las organizaciones no se sintieron representadas porque hubo gente que estaba instalada de manera vitalicia y nunca se recibieron respuestas positivas a los requerimientos. Por eso, Zambrano insiste en la importancia de revertir las experiencias anteriores, buscando en esta oportunidad incidir y decidir entre todas las partes que componen la mesa.

Nuevamente, El Desconcierto llamó en reiteradas ocasiones al Ministerio de Salud para tener una versión completa con todos los actores de la instancia de participación en torno al VIH. Sin embargo, no hubo respuesta por parte de ninguno de los representantes del ministerio.