En una movida fuera de pronósticos, la Policía Federal argentina llegó hasta la sede de las Madres de Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires. La razón es una orden de detención emitida por el juez Gonzalo Martínez de Giorgio contra la presidente de la asociación, la emblemática dirigenta Hebe de Bonafini.

Las Madres de Plaza de Mayo es la asociación que se formó en plena dictadura de Rafael Videla con el fin de pelear por la justicia hacia sus hijos detenidos desaparecidos. Desde la vuelta a la democracia en 1983 que han continuado su pelea por memoria, verdad y justicia en el país trasandino, siendo conocidas alrededor del mundo por lo mismo.

Todos los jueves, las Madres realizan un ronda alrededor de la emblemática Plaza de Mayo, al frente de La Rosada, el Palacio del gobierno argentino.

La orden del juez Martínez se debe a un supuesto “entorpecimiento” de la Justicia por parte de la Presidenta de la Asociación, Hebe de Bonafini. Esto porque la dirigente no se presentó hoy por la mañana a declarar en la causa “Sueños Compartidos”, que involucra a las Madres de Plaza de Mayo y el supuesto desvío de dinero entregados por el Estado para la construcción de viviendas sociales.

Lo llamativo es que ninguno de los involucrados en la causa está detenido, ni siquiera quien se presume se habría enriquecido ilícitamente con los dineros, el empresario Sergio Schoklender.

Al no presentarse por segunda vez a declarar, la Policía llegó a detener a Bonafini, pero una masa de manifestantes impidió el ingreso al recinto. Ella y las otras madres, se fueron directamente a la Plaza de Mayo para realizar su ronda de todos los jueves, mientras la Policía quedó en el lugar sin saber qué hacer.

Bonafini envío una carta en la mañana al juez explicando su ausencia: “Desde el año 1977, más precisamente el día 8 de Febrero de ese año, vengo padeciendo las agresiones de la mal llamada justicia, implementada por jueces de la Nación. En ese momento empezó mi calvario, hice 168 presentaciones por mi hijo Jorge, luego en conjunto reclamé por mi otro hijo Raúl, que fue desaparecido en diciembre del mismo año, en una constante peregrinación por los juzgados, siempre padecí las mismas injusticias, las mismas agresiones. Luego en mayo de 1978, desapareció también mi nuera María Elena, nada cambió”.

Sobre el caso por la que se la convoca a declarar aseguró que desde que empezó la investigación “las madres con gran esfuerzo aportamos voluntariamente 60 cajas con pruebas, junto con 40 backup, y otros elementos más, primero a Oyarbide y después a ud. que ni siquiera leyeron algo de lo aportado. Asistimos cuantas veces nos llamaron a declarar, hicimos pericias de las firmas que constataron que no eran mías, siempre a disposición por la verdad, incluso hace unos meses asistí voluntariamente a su despacho para informarme ante la indigna marcha de la causa. Y otra vez sufrimos en carne propia la burla, que nos castiga a todas, ancianas de 85 a 90 años, y nos condena a pagar las deudas, injustas y ajenas. Las madres siempre vamos a defender los valores de solidaridad social, extender las manos a los vulnerados, por sus sueños, en este tiempo y en los que vendrán. Y vamos a luchar para que alguna vez nos enfrentemos con jueces probos que nos ayuden a sentir en nuestros cuerpos el valor de la Justicia”.

Ahora se espera que Hebe de Bonafini vuelva a la sede de Madres tras finalizar la ronda de los jueves, rodeada por un cordón de manifestantes que quiere impedir su detención.

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