Paula Díaz es diseñadora gráfica y amante de la literatura. Junto a Rodrigo Fuentes dirige el “Proyecto Rescate” de Edición Digital, una idea que debió sortear tres postulaciones al Fondo del libro y la lectura para ver la luz y lograr su objetivo: Revivir antiguas obras de la literatura chilena clásica y traerlas al siglo XXI. Para eso, el libro pasa por un proceso de curación, con el fin de adaptar el lenguaje a nuestros tiempos y así hacerlo más digerible; y de digitalización, logrando llegar al público masivo a través de populares plataformas de lectura. “Sabemos que el vocabulario de antaño constituye un aporte valioso, pero también estamos conscientes de que el lenguaje está vivo y cambia con el paso de los años”, explican en su sitio web.

“Es como hacer una traducción del texto a cómo se habla y cómo nos comportamos hoy en día, que es muy diferente a los textos de los años 1800, donde obviamente la redacción y la forma de escribir eran otras” puntualiza la directora de la editorial, añadiendo que el rescate del trabajo no es histórico sino literario, “Acercar a las nuevas generaciones a lo que es nuestra génesis como sociedad y que sientan que están leyendo algo súper actual”.

Algunas de estas modificaciones se relacionan con el lenguaje inclusivo. Por ejemplo, si aparece la palabra “cojo”, esta es reemplazada por “persona con capacidades físicas diferentes”. “Obviamente la idea no es perder el sentido de lo que quiere decir el autor. Aquí no fue agarrar el texto y hermosearlo un poco, aquí hubo un trabajo minucioso para que hoy día cualquier adolescente pueda interesarse e interiorizarse en estos textos”, dice DíazAún así, todos los cambios tienen notas al pie, en las que se señalan la palabra original y el motivo de su “actualización”, con el objetivo de señalizar las diferencias.

Para atraer al lector, el equipo cuida cada detalle y, a sabiendas que en el mundo de hoy la imagen es casi una protagonista al momento de seducir, las portadas de los libros siguen esa premisa y se presentan al público con un trabajado diseño a la usanza de afiches de cine. “El ejercicio fue tantear lo que fue pasar del libro impreso al digital en un mercado gigante donde los libros más descargados son Best Sellers de películas. Entonces nos preguntamos: ¿cómo lo hacemos atractivo?. Lo que quisimos fue refrescar en todo sentido”, cuenta Paula.

Pero no sólo es estética. El trabajo del equipo, formado por licenciados en letras en su mayoría, y que es definido por Díaz como “un proyecto que ha estado siempre en nuestro corazón”, tiene por sobre todo un fin social, según menciona: “Somos los primeros profesionales en las familias, entonces tuvimos la oportunidad de acceder a la educación, a la cultura, por eso sentimos que tenemos la labor de devolver lo mismo y aportar a la lectura, con un trabajo de calidad y de fácil acceso, sobre todo en este país donde la cultura es muy de elite. Queremos que no sea así”. 

Ya son nueve las obras llevadas al e-book, como SubterraUn Juez RuralLa Vida Simplemente, además de Martín Rivas, que pretende lanzarse en los próximos meses. “A través de la distribución de nuestros libros impresos también damos acceso a la descarga de libros digitales” añade la directora, “Hemos tenido muy buena recepción” agrega la diseñadora, adelantando que en algún momento “pensamos poner todos los libros gratis”, pese a que hoy algunos de los ebook tienen descarga gratuita y otros cuestan 1 dólar. La colección de libros digitales y obras digitales rescatadas de Edición Digital pueden revisarse y bajarse a través de las plataformas de iTunes, Amazon y Google Play, además de tiendas online de libros y el sitio web de la editorial.

www.ediciondigital.cl

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