Un reciente reportaje en televisión volvió a poner al Sida en la agenda mediática, claro que con caracteres sensacionalistas. El programa en cuestión se tituló: “Sida: ¿Fuera de control?”, el cual hizo hincapié en el aumento de personas viviendo con VIH y las dificultades del sistema y propias en relación al test para VIH.

Según el último Informe Epidemiológico sobre la situación del VIH y Sida en Chile, se ha verificado un leve aumento en la incidencia en el quinquenio 2009-2013 respecto del 2004-2008, lo que no implica que la epidemia de VIH este “desbordada”.

Un poco de pedagogía para entender como esperamos llegar al 2030 sin Sida y que significa Tratamiento 2.0 y las metas 90-90-90.

Lo que sabemos hoy, con evidencia fuerte, es que una Persona Viviendo con VIH con carga viral suprimida disminuye en un 97% las posibilidades de transmisión del VIH. De ahí que la propuesta actual de la OMS y de las agencias de cooperación sea avanzar, lo más rápidamente posible, a determinar el número real de personas viviendo con VIH, otorgarles atención y tratamiento. Esto se explica de esta manera: Alcanzar a diagnosticar el 90% del total de las personas que viven con VIH; dar tratamiento al 90% de las personas diagnosticadas y que el 90% de ellas/os se encuentren con carga viral indetectables.

El gran dilema de la política pública es: ¿con qué rapidez alcanzamos el primer 90?, es decir, como disminuimos la cifra de personas que no conocen su situación serológica. Las estimaciones realizadas por los organismos técnicos respecto de las personas que no saben que viven con VIH ha ido disminuyendo, es decir, las curvas de crecimiento se han desacelerado. Para el caso de Chile, la Misión Conjunta de ONUSIDA, OMS y el Ministerio de Salud de Chile estimaron en 13.000 las personas que no saben que tienen VIH. Un segundo dato a tomar en consideración es que nuestro país tiene una epidemia focalizada, es decir, está concentrada en una población que tiene determinadas prácticas sexuales. Los datos duros son: 34.496 personas diagnosticadas, de las cuales un 85% son hombres y un 15% mujeres, la relación entre hombre: mujer se ha mantenido cercana al 5:1, la principal vía de transmisión es la sexual (99%) y se concentra en adultos jóvenes y fundamentalmente con prácticas de homobisexualidad, según las conclusiones del Informe Epidemiológico sobre la situación del VIH y Sida (1990-2013) del Ministerio de Salud. Y lo tercero, es que el VIH es una patología GES, es decir, el estado garantiza su tratamiento.

El reportaje mostró la dificultad para hacerse el test de VIH, el cual se realiza con ELISA, es decir, una muestra de sangre que debe ser enviada a un laboratorio, por lo cual el resultado demora varios días, retrasando la atención oportuna de la persona de ser referida al médico y empezar, rápidamente, el tratamiento más adecuado. El test rápido para VIH viene a resolver esta excesiva demora, pero las actuales normas técnicas impiden su implementación.

Una nota al margen: En la reciente Conferencia Internacional de Sida, realizada en Durban, se presentó evidencia que los test auto-administrados favorecerían la atención oportuna, aunque no se ha regularizado su venta o distribución totalmente. Este es un tema que prontamente estaremos discutiendo. ¿Será posible que se compre el test para VIH en una farmacia y se aplique en la seguridad de la casa (o en otro lugar)?

Si incentivamos que las personas se hagan el Test para VIH para conocer su situación serológica (sero-negativo; sero-positivo), tenemos que aumentar los recursos en tratamientos. Y esto es un problema, por cuanto, uno de los mayores gastos en tratamientos en todo el sistema de salud son los TARV (tratamientos antirretrovirales) que resulta del costo que tiene para nuestro país la compra de dichos medicamentos. En otro artículo dábamos cuenta que tenemos un costo de 25 veces más que lo que cuesta en El Salvador. ¿Cómo explicamos que un aumento considerable en la partida de compras de TARV durante los dos o tres años próximos traerá ahorro en los años venideros? ¿Algún gobierno se la jugará por incrementar el presupuesto en su período para tener cifras positivas en otro gobierno?

¿Cómo conjugar una estrategia agresiva de testeo (focalizada en poblaciones claves) con la obligación que tiene el Estado de entregar medicamentos a sus usuarios?

Hay dos temas que hay que tener en cuenta. El Test no es para todas/os… sino para quienes incurren en prácticas sexuales de riesgo. Dada las características de la epidemia en Chile, la estrategia de testeo debe estar focalizada en aquellas poblaciones más vulnerables a la epidemia. Hacerse el test cada año para saber la situación serológica es no saber cómo se adquiere el VIH; hay que recalcar que el test no es prevención; para eso están los condones.

Lo otro es que si salimos a buscar, vamos a encontrar. El aumento actual se puede deber a que se está focalizando bien, que quizás hay más personas haciéndose el test y que pueden ser quienes no habían accedido anteriormente.

Por lo tanto, a no sorprenderse si aumentan las personas notificadas por VIH, de eso se trata, conocer la realidad de la epidemia, para poder dar una mejor respuesta.