El martes 2 de julio de 1974, cerca de las 23:30 horas, Sonia Osorio Peña escuchó desde su casa los gritos de un hombre pidiendo auxilio en la playa a dos kilómetros del balneario Los Lilenes, en Concón. Cuando se levantó a mirar por la ventana pudo ver a que a unos cien metros había un automóvil detenido con unos tres sujetos en su interior. Sonia prendió una linterna y salió de su casa. Según declaró a la justicia, al parecer los sujetos del auto la escucharon “porque se pusieron en movimiento rápido hacia Viña del Mar, con las luces apagadas. En ese momento volví a escuchar los gritos del hombre, que se fueron alejando, desvaneciendo”. Su marido no despertó.

Los gritos que escuchó Sonia eran de Víctor Osvaldo Zerega Ponce, miembro de la Comisión Política del Partido Socialista. Dos días después, un 4 de julio de 1974, apareció desnudo en la playa Los Lilenes. Los meseros de un restaurante de la zona encontraron su cadáver, con un disparo que le perforó el hígado y el riñón. Sin embargo, de acuerdo a la autopsia la causa de muerte fue su posterior ahogamiento en el mar de Concón.

Los tormentos bajo la Plaza de la Constitución

Dieciséis años después de ese hecho, en 1990, Alberto Zerega interpuso una querella por homicidio y asociación ilícita. Los testimonios de distintos sobrevivientes coinciden en que el último paradero de Zerega antes de ser trasladado a la quinta región fue “El Hoyo”, centro de detención y tortura perteneciente a Carabineros en el subterráneo de la Plaza de la Constitución, donde hasta hoy funcionan los estacionamientos de los funcionarios y ministros del palacio de La Moneda.

Antes del golpe militar ese sitio era usado por la Comisión Civil de Carabineros, un área que fue creada para detectar amenazas internas en el gobierno de la Unidad Popular, pero que una vez concretado el golpe se dedicó rápidamente a indagar a los miembros de la propia institución de Carabineros, detectando y reprimiendo a los oficiales que aún fueran leales al gobierno de Salvador Allende.

En 1974 el SICAR “cambió de giro” y comenzó una estrecha colaboración con la recientemente creada Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), a la que prestaba apoyo logístico a través de personal de Carabineros tanto para la seguridad de los centros de detención, tortura y exterminio como para operaciones determinadas como la detención y tortura de Zerega.

En esa época la Plaza de la Constitución se encontraba sitiada y en sus subterráneos -además de estacionamientos- existían algunas oficinas, que fueron usadas con fines represivos. De distintos procedimientos judiciales llevados a cabo por causas de Derechos Humanos, se identifican al menos 21 personas que reconocen haber pasado por ahí, lo que se suma a testimonios de al menos 20 carabineros procesados. Gran parte de las víctimas pertenecían a las juventudes del Partido Socialista, que se encontraban reorganizando la resistencia a través de células comunales.

Desde 1990 se ha logrado identificar a algunas de los agentes involucrados en la captura de Víctor Zerega y su tormentosa estadía en “El Hoyo”. Así, a principios de 2016 se dictó el procesamiento de Manuel Muñoz Gamboa, alias “el Lolo”, quien después de pasar por el SICAR formaría parte del Comando Conjunto, encargado de eliminar a los miembros del Comité Central del PC.

En julio de este mismo año, el ministro Mario Carroza encausó a los miembros de Carabineros en retiro José Luis Contreras Valenzuela, Sabino Adán Roco Olguín y José Edgar Hoffmann Oyarzún, por existir presunciones fundadas de su participación, en calidad de coautores del delito de secuestro y homicidio de Víctor Zerega. Actualmente la apelación de los imputados se encuentra siendo revisada en la Corte de apelaciones y fuentes de la investigación señalaron a El Desconcierto que se espera que el caso esté en tabla durante este mes.

Los testimonios de quienes estuvieron con él en “El Hoyo”, además, dan cuenta de que los agentes represivos intentaron utilizar a Víctor Zerega para capturar a más militantes del PS, frenando las torturas para llevarlo hasta el hospital Barros Luco donde se realizaría una reunión en un paradero de micros. Sin embargo, Zerega intentó escapar: “Víctor se subió a una micro, pero le empezaron a disparar y se bajó, corrió hacia el poniente, saltó una reja, se hirió la pierna y se escondió en unos matorrales. Un mendigo indicó a sus perseguidores donde estaba”, señalan sus compañeros de prisión política, agregando que luego de eso Víctor Zerega Ponce fue fuertemente “castigado”, es decir, vuelto a torturar. Un agente le dijo a Alberto Zerega -quien también fue detenido- “cagó tu hermano”, mientras que otros prisioneros fueron informados de que sería trasladado a Valparaíso.

La investigación aún no logra identificar quiénes retiraron a Víctor del subterráneo de La Moneda, a qué organismos represivos pertenecían ni por qué lo llevaron hasta la V Región para asesinarlo. La Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos (AFEP) ha batallado porque el caso no se cierre y se aclaren las dos aristas: quiénes lo secuestraron y torturaron bajo el palacio nacional de gobierno, y quienes lo retiraron de “El Hoyo”, balearon y lanzaron agonizante al mar.

Foto: Alberto Zerega

Foto: Alberto Zerega

Violencia sexual en el subterráneo de La Moneda

Pese a que el centro conocido como “El Hoyo” se consignó en el Informe Nacional de Prisión Política y Tortura de 1991 como un recinto de detención, funcionarios del ministerio de Bienes Nacionales señalaron a este medio que no hay placa ni señalamiento alguno que indique que donde hoy estacionan sus autos oficiales la Presidenta Bachelet y el gabinete de ministros existía un centro de detención, ejecución y tortura perteneciente al Servicio de Inteligencia de Carabineros.

En junio del 2015, la Corporación Humanas solicitó al Ministerio de Bienes Nacionales que “El Hoyo” fuera incorporado a la ruta oficial de la memoria, pues en este momento casi nadie conoce que el estacionamiento era un centro ilegal de tortura. En 2010 entablaron una querella por el secuestro y torturas de Patricia Herrera, detenida afuera de su casa a los 19 años de edad. Herrera ha atestiguado que en “El Hoyo” no fue sometida a un interrogatorio, se le aplicaron torturas sin búsqueda de información alguna.

La segunda querella por secuestro agravado, violencia sexual como tortura, violación sexual y abusos deshonestos que recayó sobre los responsables del centro ubicado bajo la actual Plaza de la Constitución presentada por la Corporación Humanas fue realizada en representación de Ana María Campillo. Ella es, además, la cuñada de Víctor Zerega y fue detenida y torturada para obtener información sobre su actividad política.

La corporación se reunió con Víctor Osorio (IC), ministro a cargo de la cartera, y la respuesta fue positiva. Pese a eso, la lista todavía no ha sido actualizada. Para Daniela Quintanilla, abogada encargada de representar a Campillo y Herrera, es urgente reconocer ese espacio, por lo que sería indispensable incluir una placa visible para que quienes pasen por ahí puedan ver que ahí funcionaba un centro de detención y tortura.

Para ella también resulta fundamental en que se haga énfasis en la violencia sexual que sufrieron las mujeres que por ahí pasaron, que es algo que relatan las tres mujeres sobrevivientes. “Todas ellas sufrieron violaciones reiteradas por parte de los guardias. Eso se repite en la mayoría de los centros de tortura, y es necesario que se reconozca. En este caso es muy simbólico que haya ocurrido en los subterráneos del propio Palacio de La Moneda, desde donde se dirige la democracia de nuestro país”, indica Quintanilla.

Hacer visible este espacio, en conjunto con los hechos que ocurrieron ahí serían, para la abogada Quintanilla, un reconocimiento a las mujeres que fueron parte de la resistencia en dictadura: “contribuiría a la reconstitución histórica del país, reconocer lo que significó para las mujeres la militancia política en un contexto de represión y terrorismo de Estado”, finaliza.