“Mi nombre es Martina Sanhueza, tengo 13 años, entreno kickboxing desde los 9. Antes de conocer el mundo ya sabía lo que era competir. Vengo de un barrio humilde de La Florida, y a punta de esfuerzo, he forjado mi carrera como deportista“. Así comienza el video en el que la campeona sudamericana del arte marcial japonés pide ayuda para poder llevar a cabo sus sueños.

El torneo subcontinental de este deporte de combate, llevado a cabo el año pasado en nuestro país, fue el salto definitivo de Martina. En esa instancia, derrotó a potencias como Argentina y Brasil y a sus cortos 13 años se hizo acreedora del cetro sudamericano. Un título que la ha proyectado como una promesa del deporte nacional y que, sin embargo, sufre las mismas penurias que todo atleta criollo con proyección internacional: la falta de apoyo económico.

“En Chile hay poca cultura con respecto a otros deportes que no sean el fútbol o el tenis, que son actividades masificadas o popularizadas a nivel general”, asegura su padre Ricardo Sanhueza en conversación con El Desconcierto. Martina ha salido adelante sin apoyo de ninguna institución pública -ni menos del sector privado-, únicamente con el respaldo de su familia, sus vecinos y de Dreams, la escuela en la cual entrena junto a sus dos hermanos, quienes también practican kickboxing.

Hasta hace un par de meses, y pese a las dificultades propias de cualquier deportista, la meteórica carrera de Sanhueza pudo sostenerse con el apoyo familiar, pero en su calidad de defensora del título sudamericano fue invitada a competir en el torneo panamericano que se llevará a cabo en octubre de este año en México. Tras esa invitación, y al darse cuenta que no contaba con los recursos para costear el viaje, Martina se reunió con Natalia Riffo (MAS), ministra del Deporte, para ver la posibilidad de apoyo estatal. “La ministra le dijo que había que esperar no más, que por ahora no habían recursos para la federación en que Martina compite”, narra su padre.

El sueño del campeonato mundial

“Conocimos a Martina y a su madre Marta en una actividad de los talleres del Comité de Adelanto Los Rosales. Martina y su familia participan activamente de las actividades de su sector, en ese contexto su familia nos solicitó apoyo para este desafió y no dudamos en respaldarla”, relata la diputada Camila Vallejo (PC) durante el paréntesis de una sesión en la Cámara Baja.

En dicho taller, la escuela Dreams hizo una exhibición social de kickboxing y Vallejo quedó impresionada con el talento de Martina. En el intercambio, la parlamentaria pudo conversar con ella y enterarse de las dificultades económicas que tenía la familia para llevar a cabo el sueño de Martina. “Ahí salió el tema del Panamericano en México y la diputada decidió brindarnos su apoyo: nos hizo un video promocional, nos ayudó a hacer difusión y nos dio la idea de hacer un crowdfunding“, cuenta don Ricardo.

Martina ha desarrollado toda su vida en La Florida, pese a haber vivido un par de años en Puente Alto. “Ella ha llenado de orgullo a la comunidad floridana y consideramos una obligación moral acompañarla. Martina entrena en la sede de su junta de vecinos, la que naturalmente no cuenta con las condiciones técnicas adecuadas y todo lo que ha avanzado ha sido gracias al esfuerzo de su familia. Su realidad es bastante común entre quienes practican el kickboxing, que son aproximadamente 300 personas”, explica Vallejo.

En Chile actualmente existen dos federaciones de kickboxing. Una de ellas sí es reconocida por el Comité Olímpico; pero no la que pertenece Martina. Por lo mismo, hay muchas dificultades para postular a fondos tanto del Ministerio del Deporte como del mismo Comité. La idea de la campaña de crowdfunding buscaba justamente subsanar ese abandono estatal a la carrera deportiva de la joven atleta, y así fue como a principios de agosto comenzó a recaudarse dinero mediante este sistema. “Como familia hemos hecho de todo: rifas, bingos, cenas… por eso estuvimos de acuerdo en hacer el crowdfunding. En un un principio habíamos pedido un millón y medio -que es lo que pagaría los gastos de viaje, alimentación, hospedaje y traslado de Martina y su acompañante (no puede viajar sola por ser menor de edad)-, pero la página te cobra una parte, así que el monto total fue de casi dos millones de pesos”, relata el padre.

Pero la meta no se pudo cumplir. El jueves 8 de septiembre era la fecha para llegar a recaudar lo solicitado y sólo se alcanzaron 450 mil pesos, menos de un tercio de lo requerido. Sin embargo, Ricardo no pierde las esperanzas en lograr que su hija pueda competir en México: “Ahora en fiestas patrias haremos comidas y todo lo que sea necesario, pero es duro, es muy duro ser deportista en este país”, apunta don Ricardo.

Foto: Ricardo Sanhueza

Foto: Ricardo Sanhueza

“No es lo ideal que una persona que practica una disciplina deportiva tenga que pedir apoyo a la gente para lograr competir. Sabemos que en Chile uno de los tantos temas pendientes es hacer una reforma estructural en materia de políticas deportivas, pero mientras eso no ocurra, es nuestra mínima obligación apoyarla”, señala Camila Vallejo. Martina, en tanto, sigue entrenando cuatro días a la semana en gimnasio (martes, miércoles, jueves, sábado) y todos los días en su casa. Además, tiene excelencia académica en el colegio particular subvencionado en el que estudia junto a sus hermanos, quienes también destacan por sus buenas notas.

“La Martina tiene un potencial enorme, ha ganado todo lo que ha competido y con sólo 13 años. Yo la veo a ella entrenando muy duro, y por eso haremos todo lo posible por financiar su carrera”, dice Ricardo Sanhueza. Martina, en tanto, es más escueta al respecto y sólo manifiesta sus humildes y al mismo tiempo ambiciosas aspiraciones: “Llegar al campeonato mundial de la disciplina, ese es el sueño de mi vida”.